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Año XI, 22 de agosto de 2019

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Directora de Pregrado celebra éxito de programa de transferencia en 1° año 

Leonor Armanet contó que son 31 los estudiantes que usaron esta posibilidad de ajuste vocacional para iniciar una nueva carrera. Ahora, a fines del primer semestre, vendrá una nueva oportunidad. La profesora abordó otros programas dirigidos a acompañar toda la trayectoria estudiantil en la Universidad de Chile.

Paula Campos

  Viernes 20 de abril 2018 11:15 hrs. 
armanet

¿Cómo y para qué se está estudiando en la Universidad de Chile? Esta es una de las preguntas con las que a diario trabaja Leonor Armanet, hoy directora de Pregrado de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos de la Universidad de Chile.

La pregunta responde a un cambio cultural. Décadas atrás se entendía que la formación profesional solo era una responsabilidad de los estudiantes. Hoy, las universidades comprenden que parte del éxito radica en que esta tarea sea compartida entre las instituciones y sus alumnos.

Uno de los desafíos ha sido enfrentar el aumento de los postulantes. Según datos del ministerio de Educación, en 2017 más de 1 millón 700 mil jóvenes se matricularon en el pregrado.

Leonor Armanet reconoce que este ha sido, sin lugar a dudas, una realidad que ha transformado procesos. “En nuestra institución lo hemos tomado pensando en que queremos ser una institución inclusiva y equitativa, ese ha sido el foco. Esto se plasma en la política de equidad e inclusión que la institución aprobó a través de su Senado Universitario en 2014. De alguna manera, este momento marca todas las acciones, actividades, procesos y requerimientos que la institución va a instalar respecto de su pregrado. Eso no solo permite que estudiantes de diversos orígenes, situaciones étnicas, condiciones, ingresen a la universidad, sino también el desafío es que una vez que los estudiantes están con nosotros, cómo hacer que su permanencia sea virtuosa, un aprendiza significativo y qué pasa en el momento del egreso. Es una trayectoria completa del estudiante que necesitamos abordar activamente como institución”.

Los estudiantes prioritarios, que provienen de establecimientos de alta vulnerabilidad, de regiones, Sistema de Ingreso Prioritario de Equidad Educativa (SIPPE), son quienes necesitan un acompañamiento o una inducción a la vida universitaria más acompañada y mucho más cuidada.

El desafío va más allá. El abandono en pregrado es otra de las preocupaciones de la Universidad de Chile, pero también de otras casas de estudio. Según cifras entregadas por el SIES del ministerio de Educación, tres de cada diez estudiantes abandonan el pregrado durante el primer año de carrera. Los números se han mantenido más o menos estables desde 2011, mostrando una leve tendencia al alza sostenida.

¿Por qué se abandonan los estudios? la pregunta tiene múltiples respuestas. Según lo identificado al interior de la Universidad de Chile gracias a políticas de seguimiento caso a caso, son tres las principales razones: ajuste vocacional, motivos personales y entorno estudiantil. El mayor número se concentra en la primera. Para la profesora Armanet esto se puede explicar desde la desinformación inicial con la que muchos estudiantes postulan a las carreras o, también, por la falta de puntaje para ingresar a la profesión de su primera preferencia.

Con el diagnóstico sobre la mesa, se han trabajado en soluciones.

La Universidad de Chile dispone de dos estudios que permiten identificar, más a fondo, por qué los estudiantes se van durante su primer año de estudio. La idea es repetir esta medición año tras año, para ver cómo las acciones que se implementan, logran reducir el número de desertores.

En conversación con el programa Semáforo de Radio y Diario Universidad de Chile, directora de Pregrado comentó la experiencia de la Transferencia Interna Especial para Estudiantes nuevos de 1.º año por ajuste vocacional. La iniciativa puesta en marcha durante este 2018 ya ve sus primeros resultados. A fines de marzo 31 estudiantes habían logrado cambiarse a otra carrera de los 65 que presentaron la solicitud. El modelo abre dos oportunidades de cambio inicial, uno a fines del primer mes de clases, donde el único requisito para el cambio es contar con un puntaje de acceso igual o superior que el mínimo del de la carrera en el que se quiere ingresar; el otro a fines del primer semestre, cuando son los pregrados los que informan de los cupos disponibles para el cambio. El requisito sigue siendo el puntaje mínimo de ingreso. “Las facultades que recibieron más postulantes fueron la de Ciencias, Filosofía y Humanidades, donde Historia fue la licenciatura con más recibidos; también el plan común de Ingeniería. El mayor número de estudiantes que solicitaron irse, fueron los del programa de Bachillerato”.

Cada uno de estos casos ha sido monitoreado por la Vicerrectoría. Para Leonor Armanet “es muy interesante entender por qué este estudiante que en enero dijo ´quiero la carrera A´ en marzo se quiere cambiar. Ese fenómeno es necesario comprenderlo para saber si es necesario hacer ajustes, por ejemplo, en los procesos de difusión para la admisión. Hay que acoger las situaciones para ayudar a una mejor toma de decisión. Esto no es menor: si un estudiante está cursando una carrera que lo motiva, la retención y rendimiento es muchísimo más alto; así como su pasaje por la universidad es más virtuoso”.

Otros programas son las tutorías integrales. Proyecto que en 2012 nace en el Centro de Aprendizaje Sur que ha sido replicado y enriquecido en otras facultades de la institución; o el de Tutoría en Lectura, Escritura y Oralidad.

Los cambios de paradigma también le han tomado la mano a los cambios en la sociedad. Para enfrentarlos, por ejemplo, la Universidad de Chile dispone del Programa de Ingreso Prioritario de Equidad de Género (PEG) que, en líneas generales, busca que en la casa de estudio donde Amanda Labarca fue la primera mujer universitaria, muchas otras puedan incorporarse al área de la ingeniería y ciencias afines, derribando los mitos que cimentan las diferencias de elección universitaria. Hoy, son las mujeres, las mismas que debieron luchar contra las prohibiciones de formarse en las universidades, el 53.77 por ciento de la matrícula de la casa de Bello.

“Las vías de equidad son mucho más femenizantes que la vía regular. Eso tiene que ver con que la PSU, por ejemplo, por el sistema educativo, beneficia principalmente a los varones. En cambio, estos mecanismos miran otros elementos y parámetros”, agrega la directora de Pregrado explicando la importancia de mirar y fortalecer las vías de equidad.

Sin embargo, aún falta. Por ejemplo, en el acceso de estudiantes con situación de discapacidad. Si bien, la Universidad de Chile fue pionera en el ingreso para personas ciegas, aún queda un desafío en la materia.

La universidad transgénero

También se acompaña la transexualidad: “Nosotros, a raíz de un trabajo de años, hemos trabajado en cambiar y usar el nombre social de los y las estudiantes trans en aquellos espacios que no tienen un ribete legal. Sin ley, no podemos hacerlo en éstos últimos”.

Por ejemplo, explica Leonor Armanet, las listas de clases recogen el nombre social; también el correo electrónico o la comunicación de notas. Todo lo que está en el sistema corporativo de UCursos ya se ha hecho el cambio. Hoy hay un total de 13 estudiantes que han pedido cambio de nombre, solicitudes que se demoran menos de dos semanas en ser efectuados.

“Va creciendo. Hay un número de personas trans que no conocemos, pero aquí tenemos que hacer un trabajo muy cuidado. Hay una historia de familia, de vivencias que uno tiene que tratar de no incrementar”.