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Bailar hasta la muerte: Giselle abre la temporada del Banch

La compañía estrena este sábado una versión de la conocida obra, con música en vivo interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional. Acá hablan el coreógrafo Mathieu Guilhaumon, la bailarina Vanessa Turelli y el director François López Ferrer.

Rodrigo Alarcón L.

  Sábado 21 de abril 2018 8:38 hrs. 
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“Todo es cuestión de danza: se ama, se vive y se muere por la danza”, dice Mathieu Guilhaumon, el director artístico del Ballet Nacional Chileno (Banch), cuando se larga a hablar sobre el estreno de Giselle. Contrapunto y revisita, la obra que marca el inicio de la temporada 2018 de la compañía.

Aunque parece una sentencia enfática, lo dice al contar la historia, quizás sin grandilocuencia: Giselle es una campesina que se enamora de Albrecht, un noble que está comprometido pero se hace pasar por aldeano para conquistarla. Su engaño es descubierto por Hilarión, intensamente enamorado a su vez de la joven, quien cae en la locura y la muerte. En el segundo acto aparecen las willis, espíritus de mujeres que fueron abandonadas por los hombres que amaban y que rondan en el bosque para vengarse con un método singular: los hacen bailar hasta la muerte. Cuando Albrecht llega a la tumba de Giselle, es sorprendido por los espíritus, pero acaba salvado por la mujer que él mismo condenó para siempre.

Esa historia es conocida en el mundo de la danza. Giselle se estrenó en París en 1841, con una coreografía de Jules Perrot y Jean Coralli, libreto de Théophile Gautier y Vernoy de Saint-Georges y música de Adolphe Adam. Desde entonces se convirtió en una joya del romanticismo, en una obra obligatoria para los bailarines y en un favorito del público, pero el Banch nunca la había abordado hasta ahora.

“Revisitar obras es algo común en Europa. Hay muchas versiones contemporáneas del El lago de los cisnes, de Giselle, de Cascanueces, pero acá no se hace”, explica el coreógrafo francés. “Tengo mucha admiración hacia el ballet clásico, hay temas que trascienden épocas y lugares. Las formas cambian, pero los temas siguen siendo actuales”.

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Desde octubre del año pasado, Mathieu Guilhaumon comenzó a idear una nueva versión junto a la dramaturga Millaray Lobos, una alianza que ya se hace habitual. “No quiero revelar mucho, pero Millaray habla de una condensación de símbolos. Si bien se cuenta la historia, vamos depurando a nivel de dramaturgia, escenografía y vestuario. Vamos a lo esencial de lo que dice la obra”, adelanta.

Hacer Giselle con el Banch, dice Guilhaumon, es también una forma de desdibujar algunos límites tácitos. Por ejemplo, que el Ballet de Santiago hace las obras clásicas en el Municipal de Santiago, mientras el Banch cultiva la danza contemporánea en el Teatro Universidad de Chile. “Se trata de hacer un puente. En muchos países existe esta separación, pero en el 2018 está todo mezclado. Más allá de lo clásico y contemporáneo, está el hip hop, el flamenco… no tiene sentido quedarse en la idea de que un repertorio pertenece solo a una casa. El Municipal hace obras contemporáneas y lo encuentro fantástico. Las nuevas generaciones también quieren bailar de todo. A mí me encantaba bailar lo clásico, pero también lo más radical y contemporáneo, nunca hubo una separación”.

Aun así, Giselle es un ballet que carga con el peso de la tradición. Lo sabe Mathieu Guilhaumon: “Es algo muy fuerte, está inscrito en el cuerpo, en la cultura del ballet. Cuando imaginábamos una escena, la primera imagen que venía era gente con malla. No podíamos romperlo. Tampoco es que los bailarines salgan con malla, pero había que convivir con eso y valorarlo. Subir sobre la espalda de estos gigantes y ver más allá, pero sin tratar de aplastarlos”.

Lo sabe también Vanessa Turelli, la bailarina argentina que hará el rol protagónico: “Para cualquier persona que conoce de danza, es un papel súper importante. En la historia han habido ‘Giselles’ muy relevantes, entonces es una responsabilidad. Cuando supe que sería yo fue un susto, pero luego he ido de a poco, viendo qué puedo proponer desde mi lado”, explica.

Integrante del Banch desde 2015, Vanessa Turelli reconoce nervios, algo de estrés, pero también su alegría: “Es muy importante. Es una obra muy teatral y el personaje pasa por muchos estados muy opuestos, de la felicidad a la tristeza, de la tristeza a la locura, a la euforia y la pasión. Hay que crear un personaje sin pensar que es uno la que está ahí, porque tal vez yo no actuaría de la misma forma”.

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Y como ha venido ocurriendo en las últimas aperturas de temporada, el Banch no estará solo. En el foso estará la Orquesta Sinfónica Nacional, que será dirigida por François López Ferrer. “He visto la obra varias veces y por supuesto que conozco la música, pero no la había dirigido. Acercarme de una manera más analítica y armarla con la orquesta siempre es un desafío y una oportunidad”, dice el conductor español-estadounidense.

Giselle será entonces una oportunidad para escuchar a la Sinfónica, una orquesta acostumbrada a los conciertos, en una función distinta: “Lo más importante son los tiempos”, subraya López Ferrer. “Eso puede variar por la temperatura, el clima, la onda del día, el cómo se sienten los bailarines… uno tiene que ser muy sensible a la coreografía y a la historia, lo cual es difícil pero muy emocionante. Nunca sabes qué va a pasar”.

Cuándo, dónde y cuánto

Las funciones de Giselle son el sábado 21, jueves 26, viernes 27 y sábado 28 de abril; y jueves 3, viernes 4 y sábado 5 de mayo, siempre a las 20 horas en el Teatro U. de Chile (Providencia 043, Metro Baquedano.

Las entradas tienen un valor general de $10.000 y hay descuentos, válidos para compras en boletería: 40% estudiantes, adultos mayores y funcionarios U. de Chile; 30% socios Coopeuch y pago Club Lectores El Mercurio Amex; 20% mostrando tarjeta Club de Lectores El Mercurio Amex. Disponibles también en el sistema Daleticket

Más información en CEAC. 

Fotos: Patricio Melo / CEAC.