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Año XI, 24 de agosto de 2019

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Aquí no se habla de feminismo: Piñera presenta “Agenda Mujer”

Si bien se valoraron algunos puntos presentados por el presidente, desde los movimientos universitarios criticaron que las medidas no vayan enfocadas a erradicar la educación sexista, una de las principales demandas que han reclamado. Este mismo miércoles un grupo de dirigentas manifestó el piso mínimo para sentarse a conversar: la renuncia del ministro de Educación, Gerardo Varela.

Nicolás Massai D.

  Miércoles 23 de mayo 2018 18:36 hrs. 
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En la imagen transmitida por televisión durante la presentación de la llamada “Agenda Mujer” aparecía, al centro, Sebastián Piñera. Detrás, en primera fila, estaba Maya Fernández, presidenta de la Cámara de Diputados; le seguía Jacqueline Van Rysselberghe, senadora y presidenta de la UDI; y en tercera fila se sentó Camila Vallejo, diputada del Partido Comunista, que no aplaudió en toda la ceremonia.

En términos de imagen, la del presidente fue una jugada certera. Agrupó a estos rostros y dio la impresión de estar comunicando algo contundente, transversal. Así lo reafirmó luego de avisar la lista de medidas que se vienen.

“Estoy seguro que interpreto a todos mis compatriotas al decir que ha llegado el tiempo en nuestro país para una sociedad y una cultura en que hombres y mujeres –manteniendo nuestras naturales y maravillosas diferencias– tengamos los mismos derechos, los mismos deberes, las mismas oportunidades, y la misma dignidad. Esa sociedad va a ser mucho mejor para la plena realización de todos nuestros compatriotas”, dijo.

Sebastián Piñera anunció que pondría suma urgencia a distintos proyectos de ley, entre los que se cuentan la iniciativa que sanciona la violencia en el pololeo, la que establecería una igualdad a la hora de administrar el patrimonio de la sociedad conyugal, la que instauraría el derecho universal a sala cuna para hijos de madres trabajadoras, y la que fijaría el derecho de la mujer a vivir una vida libre de violencia.

Este último fue firmado por Michelle Bachelet y la ex ministra Claudia Pascual en noviembre de 2016, y significaría, según argumentó esa vez la ex presidenta, la persecución y castigo “más contundente” de la violencia, junto con “incluir como delitos, situaciones de violencia que hasta ahora no tenían castigo: el femicidio entre convivientes civiles y el femicidio entre pololos”.

Precisamente, eso fue lo que valoró la diputada Camila Vallejo, quien después de la ceremonia hizo énfasis en que ya existe un camino recorrido durante la administración anterior, lo que facilitaría las cosas en términos legislativos.

“Estamos valorando estas señales. Lo único que solicitamos es que se apoye el trabajo que ya se ha hecho, para no partir desde cero, y que se avance con honestidad, sin letra chica, y en conjunto con las organizaciones de mujeres, entendiendo que además están las mujeres lesbianas, que tampoco se mencionan. Esperamos que se incorpore la diversidad de mujeres”, señaló.

Sin feminismo

El discurso de Sebastián Piñera incluyó una vez la palabra machismo: “aún existe en nuestra cultura y que a veces está muy enraizado en las mentes de muchos hombres y también de muchas mujeres”. En ningún momento habló de feminismo, y quizás aquello no tuvo nada de casual.

En conversación con el programa Semáforo de Radio Universidad de Chile, Teresa Valdés, coordinadora del Observatorio Género y Equidad, indicó que los anuncios del presidente no se acercaron en nada a las demandas que existen desde la ciudadanía.

“No hay nada respecto a educación no sexista. Lo más importante para parar lo que están reivindicando las estudiantes, en el sentido que están viviendo violencia y acoso sexual, es la educación no sexista, y eso tendría que partir desde la más primera infancia y, por supuesto, que en las universidades tendrían que haber acciones. No hay formación de profesores para que sepan tratar esto; cuando hablamos de protocolos y medidas, siempre llegamos tarde. Estamos nada más que poniendo parches curitas”, dijo.

La también ex jefa de la Unidad de Género del Ministerio de Salud hacía referencia a los dos puntos que abordó el presidente, desde el sistema escolar-universitario, sobre género. En ese apartado, Piñera explicó que, a partir de la promulgación de la Ley de Universidades del Estado –gestada durante el gobierno anterior–, se regulará la relación que debe existir “entre docentes y estudiantes”, y que el Ministerio de Educación será quien pondrá en marcha un plan para “promover y asegurar la inclusión en los reglamentos y protocolos de estas instituciones, de los más altos estándares en materia de sana convivencia, prevención de abusos y acosos, discriminaciones y malos tratos, y que fije procedimientos eficaces para la denuncia, investigación y sanción de estas erradas conductas”.

Rechazo del activismo

El rechazo por parte de los estudiantes movilizados llegó enseguida. La Coordinadora Feminista Universitaria (Codeu) citó a una pauta de prensa al mediodía, poco más de una hora después del discurso en La Moneda. Cristina Luna, encargada de la Codeu de la región de Valparaíso, enfatizó en que nadie se había referido “a las demandas que se están levantando como movimiento. Respecto de educación no sexista, no escuchamos nada”.

Esta lectura coincide con la que este medio consignó a inicios de semana, cuando distintas dirigentas explicaron que ningún personero de gobierno se había acercado para entablar una conversación.

El piso para iniciar las conversaciones, ahora, es la renuncia de Gerardo Varela, el ministro de Educación que ha desenfundado declaraciones ampliamente rechazadas acerca de la discriminación y el acoso hacia las mujeres. “Necesitamos a un interlocutor que entienda cuáles son las demandas que estamos proponiendo, y que no considere éstas como pequeñas humillaciones que recibimos en las aulas y en la sociedad en general”, terminó Luna.

Desde la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), en tanto, aseguraron que los avisos “estuvieron cargados a reforzar el rol familiar de la mujer y el histórico papel principal que hemos jugado en el trabajo doméstico-reproductivo, justamente lo contrario a lo que demandamos desde la organización feminista”.