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El prontuario de Posada Carriles, el terrorista cubano agente de la CIA

El ex agente se paseó por diferentes países de Latinoamérica orquestando la ofensiva en contra de grupos de izquierda. Fue el autor intelectual del bombazo a un avión que terminó con la vida de 73 personas, de un ataque explosivo en un hotel de La Habana y protagonizó la fuga de una cárcel a través de la puerta principal. Este miércoles murió el más férreo opositor al gobierno castrista.

Martín Espinoza

  Miércoles 23 de mayo 2018 16:18 hrs. 
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Como el hombre que intentó acabar con la vida de Fidel Castro en varias ocasiones. Esa será una de las chapas con las que será recordado Luis Posada Carriles, uno de los más férreos e históricos opositores al gobierno castrista en Cuba, quien falleció este miércoles en Miami, bajo la protección de Estados Unidos.

Posada siempre luchó en contra del proceso revolucionario de Fidel Castro y, en ese contexto, fue sondeado por la CIA para prestar servicios entre 1965 y 1974, posición desde la cual intentó atentar en contra del mandatario para terminar con el gobierno comunista en la isla.

En 1976 es sindicado como uno de los autores intelectuales del atentado terrorista que, con una bomba, terminó con la vida de 73 pasajeros de un vuelo de la línea Cubana de Aviación. Fue encarcelado en Venezuela y luego de dos intentos de fuga frustrados, en 1985, durante un cambio de guardia, logra fugarse definitivamente de la Cárcel de Alta Seguridad de San Juan de Los Morros, por la puerta principal de recinto penitenciario. En una entrevista publicada por CNN en Español en 2011, Posada Carriles admitió haber recibido ayuda en la fuga:

Periodista: ¿Cuál es su vinculación con esto?

Posada Carriles: En Venezuela fui a juicio. Un tribunal de tres jueces declaró mi inocencia.

P: ¿Cómo logró escaparse de la cárcel?

PC: Tuve ayuda. Amigos dentro y fuera de la cárcel. Militares, civiles, todo el mundo me ayudó.

Luego de escalar en un par de países llega a El Salvador, lugar en el que fue contratado por el entonces Presidente Félix Rodríguez para combatir en contra el gobierno sandinista de Nicaragua.

En 1988 llega a Guatemala y, al cabo de algunos años, ingresa al Frente Nacional Cubano, una organización de corte ultraderechista encargada de organizar atentados terroristas en Cuba y contra sus máximos líderes.

En 1997 Posada Carriles vuelve a figurar como autor intelectual de una ola de bombas detonadas en la isla, una de las cuales explotó en el Hotel Copacabana, de La Habana, terminando con la vida de un turista italiano. En la misma entrevista con CNN Posada Carriles declinó de referirse a este acontecimiento:

Periodista: ¿Participó usted, o no, de las bombas que mataron al turista italiano en La Habana?

Posada Carriles: Con el resultado de las bombas no participé.

P: ¿Y no tuvo nada que ver a nivel intelectual?

PC: No voy a contestarte nada. No quiero hablar de ese tema.

P: Y si no tuvo ninguna participación intelectual, ¿por qué no lo dice ahora?

PC: Pero por qué, por qué voy a aceptar esa pregunta. No la voy a contestar. No quiero contestarla, no voy a discutir, no voy a ponerme en esa posición.

Carriles urdió su último atentado contra el líder cubano durante la X Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá en 2000, pero nuevamente falló en su intento. El mismo Fidel Castro lo mencionó como el culpable durante la cumbre: “Posada Carriles arribó a Panamá el 5 de noviembre con documentación falsa y sin ningún disfraz. Tiene cómplices de su entera confianza en los cuales se apoya. Con los antecedentes mencionados se hizo necesario hacer pública esta denuncia”. Luego del intento frustrado fue tomado preso y, al poco tiempo, amnistiado por la presidenta Mireya Moscoso.

Con órdenes de extradición de Cuba y Venezuela, Posada Carriles llega a Estados Unidos en 2005 en búsqueda de asilo político. Fue absuelto en 2011 de 11 cargos de perjurio, fraude y obstrucción de procedimiento por un tribunal de migración de Texas y desde entonces vivió retirado en Miami.

El día que murió Fidel Castro, Posada Carriles contó que “al principio sintió alegría, después no” e indicó que esperaba desde hacía mucho tiempo que Castro falleciera. “Es una muerte injusta. En el mejor hospital de Cuba, con los mejores médicos y las mejores medicinas. Eso no era lo que debía ocurrirle”, añadió en su momento el opositor.

Este miércoles, alejado de la vida política más activa y afectado por un cáncer de garganta, murió en el estado de Florida, a solo algunos kilómetros de la isla.