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Año XII, 29 de marzo de 2020

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Más financiamiento y menos prejuicios: los desafíos del Plan de Trata de Personas

Según los datos, entre 2011 y 2017 han sido identificadas 214 víctimas. La necesidad es localizar a las micro redes que operan en Chile y concentrarse en la educación para disminuir el número de delitos. Hay 35 procesados. La semana pasada, en Los Lagos, se sumaron dos condenados por el delito.

Paula Campos

  Domingo 17 de junio 2018 7:58 hrs. 





El 16 de mayo de 2017 se reunió la Mesa Intersectorial sobre Trata de Personas 2018. La instancia que sesiona desde hace más de una década, trabaja actualizando los protocolos para disminuir la incidencia del delito en el país.

Más de veinte organizaciones componen la mesa liderada por el Ministerio del Interior y la subsecretaría de Prevención del Delito, tiene por fin la implementación del Plan de Acción Nacional contra la Trata de Personas, el cual comprende cuatro ejes estratégicos: prevención y sensibilización; control y persecución del delito, protección y asistencia a víctimas; y coordinación y cooperación interinstitucional.

Tras una serie de reuniones, los actores coincidieron en la necesidad de focalizar los esfuerzos y aumentar los recursos para la prevención, acción central que parte desde la educación y la toma de consciencia sobre el delito de trata. Sobre todo, para eliminar el desconocimiento, la invisibilización y los prejuicios naturalizados, respecto del comercio sexual de la población migrante. 

En conversación con el programa Semáforo, Denisse Araya, directora ejecutiva de la ONG Raíces, comentó que un aspecto importante a tener en cuenta es descubrir las microredes familiares existentes a nivel nacional, dejando de lado la creencia de que éste es un delito hecho por grandes redes internacionales.

Trata en cifras

Considerando la información de investigaciones que han sido formalizadas por el delito de trata de personas contemplado en el Código Penal, entre 2011 y 2017 han sido formalizadas 33 causas, con un total de 214 víctimas. 

“De las causas formalizadas, se han identificado 121 víctimas hombres todos por trata laboral, que representan el 57 por ciento del total y 93 mujeres víctimas de trata, en su mayoría con fines de explotación sexual que representan el 43%. De este total, se han identificado 16 víctimas niños, niñas y adolescentes” se publica en el informe elaborado por Interior.

Esta semana el Tribunal Oral en lo Penal de Osorno en la región de de Los Lagos condenó a un hombre y una mujer por trata de personas para trabajos forzados, delito cometido por César Cabascango y Rosa Tambaco, en perjuicio de un adolescente de 17 años, de nacionalidad ecuatoriana, a quien reclutaron para trabajos o servicios forzados. 

Más allá de los datos oficiales entregados, Denisse Araya asegura que no se está detectando la real magnitud del delito: “Uno de los problemas para saber con exactitud el número es que no hay un pleno reconocimiento sobre lo que significa la trata de personas. Es un problema tan normalizado que las propias víctimas no saben que fueron víctimas de delito”.

El fenómeno, multicausal, responde a tráficos laborales, con fines de explotación sexual y tráfico de órganos, entre otros tantos motivos. En el caso de las mujeres, principalmente son reclutadas para la prostitución, misma situación se repite en niñas. Los hombres, en tanto, son capturados por redes de trabajo.

Según datos del Ministerio del Interior, entre 2011 y 2017 existen 14 sentencias condenatorias, siendo 10 por Trata Sexual y 4 por Trata Laboral y se ha condenado a 20 personas, siendo 8 de ellos chilenos. Las investigaciones sobre el delito de trata de personas, se han concentrado en la zona central del país, con un 32 por ciento en la Región del Maule, un 27 por ciento en la Región de O‘higgins y el 26 por ciento en la Región Metropolitana.

Infancias explotadas

Según el mismo documento, en este periodo existen 16 procesos por trata de personas donde las víctimas son niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, la cifra no sería la real. 

Desde Raíces explican que en un reciente informe elaborado para la Comisión Nacional de la Infancia, detectaron que son incluso en investigaciones sobre explotación sexual en las infancias no era visible la trata. 

A diferencia de lo que ocurre con mujeres y hombres adultos, en este grupo etario las víctimas son principalmente chilenas. Las redes, también locales, asedian con mayor frecuencia a las niñas, y funcionan como pequeñas células de trabajo.

A juicio de Araya, hoy existe una situación escondida: “Acá estamos frente a redes familiares que van recorriendo el país, recolectando niñas para ser modelos y todas esas promesas. No se está mirando el problema donde se tiene que mirar”.