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Año XII, 10 de agosto de 2020

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El caso de Isabel Malo y las otras deudas del Estado con los femicidios

En 2018 van 19 mujeres muertas en manos de sus parejas o ex parejas y 64 femicidios frustrados, pero existen otros casos equivalentes de violencia machista. El caso de "Chabelita" ha puesto en la palestra la posibilidad de ampliar la tipificación del delito y la preparación de diversas instituciones públicas a la hora de prevenir y enfrentar casos de violencia de género.

Andrea Bustos C.

  Lunes 16 de julio 2018 19:56 hrs. 





Hasta ahora, la legislación chilena establece que un homicidio puede ser calificado como femicidio solo cuando es cometido por un cónyuge, ex cónyuge, conviviente o ex conviviente. Todas las otras relaciones afectivas que puedan existir, u otros casos donde el delito sea cometido por odio, abuso o menosprecio en el marco de violencia machista están excluidos de la tipificación. Por ello, familias de las víctimas y parlamentarios piden ampliar la mirada de la Justicia: para ampliar las penas y para que de una vez por todas se establezcan, de forma concreta, políticas públicas que protejan a las mujeres de forma transversal frente a los hechos de violencia.

Chabelita

“Yo me enteré el sábado a las 5 que estaba desaparecida. Me entero por una de mis sobrinas que me dice que la Chabelita no ha aparecido, y yo me extrañé porque no dejaba a los niños solos. Fui el domingo temprano porque el sábado llovía tanto que no podía ir a Pudahuel, y el papá de los niños me dice que no, que no llegó”.

Así fue como Nelly Ascencio se enteró que su hija, Nelly Isabel Malo Ascencio, “Chabelita”, estaba desaparecida. Tenía 35 años, dos hijos y trabajaba de forma independiente vendiendo cosas en la feria. Estaba separada del padre de sus hijos y no se le conocía pareja oficial,  aunque si se sabía que tenía una relación con un vecino de su barrio en Pudahuel.

Una vez que comprobó que su hija no aparecía hace dos días, comenzó a buscarla preguntando a todos los vecinos si sabían algo de ella. En paralelo, según informaron fuentes de la Fiscalía Occidente, su ex pareja y padre de sus hijos había puesto una denuncia por presunta desgracia en Carabineros.

“Mi sobrina me llama para decir que tiene un audio y le pedí que fuéramos a ver a este hombre, fuimos y él estaba ahí” —el audio correspondía a un mensaje de  whatsapp enviado por Isabel Malo, donde contaba que se reuniría con un hombre en el sector de Noviciado de Pudahuel—. “Le pregunté si la había matado, dijo que no la había visto, le dije lo del audio y me dijo que no, que no la había visto. Empecé a buscar el lugar que se señalaba en el audio, preguntando a otra vecina, encontré al dueño y llorando le conté”, cuenta Nelly, la madre.

De esa forma, preguntando por el barrio, Nelly Ascencio llegó a una parcela en el sector de Noviciado en Pudahuel, donde Pedro Cortés Cortés, la pareja extraoficial de su hija, el hombre que ella mencionaba en su audio, guardaba los camiones en los que trabajaba. Allí, como luego confesó, mató a Isabel, la descuartizó y luego la quemó.

Una vez que Nelly entró al lugar, el dueño del sitio comentó que había visto algo extraño, un tambor quemándose con restos humanos dentro. En medio de su desesperación por ser descubierto, Pedro Cortés llegó también al lugar, sin saber que el dueño del terreno ya había llamado a Carabineros.