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Año XIV, 22 de mayo de 2022

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Asamblea Extraordinaria del Episcopado: cuando el perdón no basta

Una semana estuvieron reunidos los obispos chilenos en Punta de Tralca. La asamblea plenaria extraordinaria del Episcopado concluyó el viernes con una declaración de perdón a las víctimas de abusos sexuales y con el anuncio de una serie de medidas para prevenir futuros casos, sin embargo, desde la comunidad laica y académica señalaron que en las intenciones del clérigo nacional no hay nada nuevo.

Camilo Villa J.

  Viernes 3 de agosto 2018 19:36 hrs. 
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Cinco días estuvieron reunidos los obispos chilenos en el marco de la asamblea plenaria extraordinaria del Episcopado, cinco días en que se pretendieron fijar las directrices de la iglesia nacional para reparar y enmendar el daño causado a sus víctimas de poder y sexuales, y a una sociedad que, en general, dejó de creer en la institución.

Con este objetivo de frente, el presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Santiago Silva, ofreció este viernes nuevamente perdón a las “víctimas y sobrevivientes” de los abusos, admitiendo la responsabilidad de las autoridades católicas chilenas por no reaccionar a tiempo.

A su vez, dio a conocer las determinaciones que los obispos tomaron para prevenir futuros abusos y para cooperar con las investigaciones de la justicia.

En ese sentido, Santiago Silva anunció a la abogada Ana María Celis como presidenta del Consejo Nacional de Prevención de Abusos y Acompañamiento de Víctimas, destacando, además, que se ampliaron las atribuciones de este organismo.

También manifestó que incluirán a la norma que rige a las diócesis del país –llamada Cuidado y Esperanza- un anexo para colaborar con antecedentes a la Fiscalía sobre caso de abusos sexuales a menores de edad, resguardando los nombres de los denunciantes.

Pese a que las medidas tomadas por las autoridades religiosas fueron anunciadas con bombos y platillos, no todos están conformes. De hecho, para el líder de los Laicos de Osorno, Juan Carlos Claret, lo sucedido con los obispos es más de lo mismo, pues no hay nada nuevo.

“De los obispos de Chile no esperábamos nada, y aun así lograron decepcionarnos, porque lo que hoy presentan como una tremenda novedad, no lo es. Por ejemplo, el anuncio de colaboración con el Ministerio Público es una iniciativa que nace de la Conferencia Episcopal el año 2002, si se revisan las actas de la Conferencia Episcopal,  números 82, 83, 84 y 85, con claras a la horas de definir que se deben acoger a las víctimas, que los obispos deben velar por juicios justos y colaborar con la justicia”.

Juan Carlos Claret dijo también que no es de sorprender el hecho de que los obispos no den soluciones reales al problema de la iglesia, ya que, a su juicio, ellos mismos son el problema

“De quienes generan la crisis no podemos esperar que llegue una solución, más aun cuando dan luces de no entender lo que están viviendo. Cuando el presidente de la Conferencia Episcopal publica un texto el día lunes donde dicen que son los no creyentes los que están exigiendo los cambios, eso significa que nos ven como enemigos o que simplemente no escuchan a las comunidades”.

Por su parte, el historiador y experto en la iglesia católica chilena, Marcial Sánchez, consideró que es un paso el dado por las autoridades religiosas, sin embargo, aquello no basta pare encontrar soluciones reales para salir de la crisis.

De hecho, el también académico manifestó su disconformidad con los obispos, pues hablaron de abuso de poder y abuso sexual, y excluyeron el abuso de conciencia, algo que Sánchez considera fundamental.

“Hablan de abuso de poder y abuso sexual, pero no hablan de abuso de conciencia, lo que a mí me llama poderosamente la atención, porque el abuso de conciencia es uno de los abusos más importantes que existe dentro de los diferentes seminarios y congregaciones, el abuso de conciencia es muy grave, y el Papa habló de abusos de poder, abusos sexuales y abusos de conciencia. Faltó eso yo creo”.

Marcial Sánchez criticó la política unidireccional de la iglesia, en el sentido de que los obispos tomaron decisiones sin consultarlas ni debatirlas con religiosos de menor rango ni con el laicado, algo que considera absolutamente necesario para recuperar la confianza de la gente.

“Yo veo que esta decisión es una decisión que nace de la cúpula. Yo habría esperado que hubiese habido un llamado desde las autoridades que estaban ahí reunidas y haber dicho que lo primero que harían era reunirse con cada una de las instancias, con el laicado, para poder escucharlos, y desde ahí empezar a buscar cursos en cuanto al tema de las reparaciones. Eso no lo veo, yo sigo viento que todo viene bajando desde la autoridad, y creo sinceramente que no debiese ser así, debe ser desde abajo”.

El experto en la iglesia católica se refirió también al debate que se ha generado en torno a si el cardenal Ricardo Ezzati debiese oficiar el Tedeum venidero, y coincidió con Juan Carlos Claret en que un imputado y símbolo de divisionismo en la iglesia y sociedad chilena no debiese presidir la ceremonia.