Diario y Radio U Chile

Año XI, 20 de junio de 2019

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Miguel Lawner: “No es posible hablar de reconciliación pasando por encima de la verdad”

El arquitecto y miembro del gobierno de Salvador Allende reflexionó sobre el ejercicio y la construcción de la memoria histórica de Chile, enfatizando que éste es un territorio en disputa constante entre las fuerzas democráticas y las de la oligarquía.

Francisco Velásquez

  Jueves 16 de agosto 2018 7:09 hrs. 
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Al comienzo de la semana, el presidente Sebastián Piñera aceptó la renuncia de Mauricio Rojas, quien se encontraba ejerciendo hace cuatro días como ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Esto, luego que un grupo de actores y artistas impugnaran sus dichos en los que se refería al Museo de la Memoria como “un montaje cuyo propósito es impactar al espectador, dejarlo atónito, impidiéndole razonar. Es una manipulación”.

El nombramiento y pronta renuncia de Rojas, al igual que la liberación de siete reos condenados por delitos de lesa humanidad del penal Punta Peuco, a los que la segunda sala de la Corte Suprema les otorgó el beneficio de libertad condicional, hacen preguntarse por el ejercicio de la memoria como fundamento para la construcción y desarrollo de la historia común.

Miguel Lawner, arquitecto y exdirector ejecutivo de la Corporación de Mejoramiento Urbano durante el gobierno de Salvador Allende, fue secuestrado y permaneció durante dos años en centros de detención durante la dictadura cívico- militar, para pasar luego al exilio por ocho años en Dinamarca. En entrevista con Radio y Diario Universidad de Chile reflexionó sobre el ejercicio de la memoria en nuestro país.

 ¿Cómo cree que afecta en el fortalecimiento de la memoria los dichos de Mauricio Rojas, ex ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio donde decía que el Museo de la Memoria es un montaje?

Es una declaración aberrante. El Museo de la Memoria no tiene un solo hecho exhibido en sus salas que no pueda ser debidamente autentificado y acreditado. Lo que se puso en juego aquí es el concepto fundamental de los derechos humanos.

Desde hace muchos años ha habido una tentativa de “salir al paso”, tratar de confundir en el sentido de decir, ´bueno hay que entender lo que pasó, el contexto que justificó la situación y no tener una visión unilateral´ ¡Eso es inadmisible!

Durante el gobierno de Salvador Allende es posible que se hayan cometido errores, es posible que haya habido acusaciones incorrectas, pero fue un periodo en el cual estaban vigentes todas las libertades democráticas: funcionaba el Congreso, Tribunales de Justicia, la prensa libre, etc. Los excesos que se pudieron haber cometido no fueron producto de acciones de agentes del Estado, fueron -eventualmente- trabajadores que decidieron tomarse alguna industria o campesinos que pasaron por encima de lo que exactamente planteaba la Reforma Agraria, pero la conducta del gobierno del presidente Salvador Allende fue con respeto pleno a la legalidad vigente.

Fue con la legislación vigente que se llevó a cabo la Reforma Agraria, fue conforme a la legalidad vigente que se nacionalizó el cobre, fue conforme a la legalidad que los trabajadores pudieron tener remuneración más justa, todo ellos despertaron la reacción de la oligarquía gobernante y el imperialismo norteamericano que buscó cualquier forma de desestabilizar el gobierno. Ése es un cuadro en el que sí hubo excesos y sí se violaron los derechos humanos.

¿De qué forma se ha construido la memoria en nuestro país y qué esfuerzos se deben hacer para seguir avanzando en su construcción?

Hay que reconocer que gracias a los esfuerzos de agrupaciones de víctimas de violaciones a los derechos humanos que se han construido en todo el país los llamados memoriales o sitios de memoria, que recuerdan las barbaridades cometidas y que rinden homenaje a las víctimas. Las agrupaciones de derechos humanos han impulsado la creación de estos sitios de memoria, que son un permanente recuerdo para las futuras generaciones de cómo se abusó en nuestro país.

Tenemos tareas pendientes, por ejemplo, propiciar que la memoria histórica sea un capítulo fundamental en la sociedad chilena. Hemos impulsado que en la educación primaria, secundaria y universitaria haya una cátedra de derechos humanos que, en sus diferentes etapas de vida, las personas vayan formando esta conciencia de defensa. Ésa es la tarea fundamental, es un capítulo pendiente en nuestra historia, porque ha habido fuerzas que impiden que se pueda materializar esta aspiración.

La propia designación de Mauricio Rojas es una muestra de cómo la ciudadanía tiene que estar permanentemente atenta a esta tentativa de borrar la memoria histórica, en consecuencia, es un territorio en disputa entre las fuerzas que pretenden que pasen al olvido las barbaridades cometidas, en general, en defensa de los grandes intereses.

¿La libertad condicional a presos de Punta Peuco condenados por delitos de lesa humanidad cómo afecta en este ejercicio?

La acción de liberar a estos presos de Punta Peuco es una violación a los tratados internacionales suscritos por el gobierno de Chile hace muchísimos años, en los cuales las prescripciones respecto a cómo deben tratarse los presos que han cometido crímenes de lesa humanidad son indiscutibles. Se han violado estos tratados en virtud de la liberación que les ha concedido Piñera.

El gobierno de Piñera, al conceder el indulto a los violadores de derechos humanos y genocidas, está violando los tratados internacionales suscritos por este país. Estas personas jamás han tenido un solo acto de arrepentimiento de los crímenes cometidos, argumento que puede ser una de las causales para generar una eventual disminución de la pena. Por el contrario, se siguen jactando de lo ocurrido, incluso hay parlamentarios como el diputado Urrutia que ha calificado como terroristas a las víctimas. Ésta es una lucha que siempre las fuerzas democráticas tienen que enfrentar, no podemos desmayar en esto, hay que reconocer que los gobiernos democráticos que sucedieron después de la dictadura suscribieron compromisos secretos con los militares. Si no es incomprensible lo que ha ocurrido.

El uso del lenguaje construye un espacio simbólico y una realidad ¿Los términos verdad y justicia utilizados por el presidente Sebastián Piñera responden a los anhelos de justicia y reparación que solicitan las agrupaciones de derechos humanos?

¿Con quién me voy a reconciliar? ¡Yo no me voy a reconciliar jamás con los genocidas!

La reconciliación nacional no puede pasar sobre la base de la impunidad. Eso es inaceptable, la reconciliación es posible cuando hay verdad, justicia y reparación a las víctimas.

El hecho de que nosotros hemos avanzado en la verdad, que ha sido sobre la base del esfuerzo de las agrupaciones de derechos humanos, no nos autoriza a que hagamos reconciliación. Insisto, yo no me reconciliaré jamás con los genocidas, no me reconciliaré jamás con los que me tuvieron detenidos dos años en diferentes campos de concentración en este país y después me expulsaron durante ocho años fuera de Chile, sin que yo hubiera cometido jamás delito alguno, sin que jamás fuera juzgado por un tribunal. Esas son violaciones a los derechos humanos, están vigentes y deben ser sancionadas conforme a los tratados internacionales. Hablar de reconciliación pasando por encima de la verdad, no es posible.