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Año X, 18 de noviembre de 2018

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Emergencia por nube tóxica en Quintero evidencia precarización del sistema de salud

El hospital de Quintero no cuenta con especialistas en enfermedades respiratorias ni menos con un plan de contingencia para atender emergencias producto de intoxicaciones por contaminación ambiental. El Colegio Médico y profesionales de la salud de la zona denunciaron que debieron responder a la urgencia a ciegas, porque en ningún momento la autoridad de salud informó el elemento que estaba generando las intoxicaciones.

Francisco Velásquez

  Miércoles 22 de agosto 2018 18:34 hrs. 
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Una nueva emergencia ambiental por emanación de gases tóxicos afectó a más de setenta personas en Quintero. Según la información entregada por la dirección del hospital de la ciudad, hasta la mañana del miércoles, se habían atendido 20 adultos y 50 niños, mientras que 10 pacientes  fueron derivados al hospital Gustavo Fricke.

Los seremi de Salud y Medioambiente activaron un plan de contingencia con el que buscaban determinar el elemento tóxico que habría desatado esta emergencia en el territorio. Sin embargo, Aníbal Vivaceta de la Fuente, médico salubrista de la Universidad de Valparaíso, criticó la forma de abordar la emergencia, ya que según comentó, los equipos médicos del hospital de Quintero se encontraban trabajando a ciegas, porque no sabían a qué tipo de elemento se estaba enfrentando, por lo mismo, solo se abordaron medidas generales para mantener a los pacientes fuera de peligro, pero sin saber cómo hacer un abordaje especifico.

“Yo llegué al hospital y estaban los equipos de salud trabajando de manera muy intensa, pero a ciegas, sin datos, porque de parte de la autoridad sanitaria no había ninguna información de qué se sospechaba ni nada. Parecía tragicómico, que cuando salí del servicio la autoridad de salud estaba declarando que estaba todo bajo control y yo había estado cinco minutos antes con los colegas que me decían que no sabían cómo manejar, sin saber el agente tóxico que era lo fundamental y en el hospital Gustavo Fricke ocurría lo mismo. La emergencia se estaba atendiendo, pero sin ninguna referencia”.

Las emanaciones de gases contaminantes en la zona son una práctica constante y sistemática de las quince empresas que conforman el cordón industrial de la bahía de Quintero, Ventanas y Puchuncaví, por lo que los síntomas producto de esta polución se ha vuelto algo habitual y así lo plantean desde la comunidad.

Dicha práctica se debe a que en nuestro país la norma no solo incumple los estándares mínimos recomendados por la Organización Mundial de la Salud, sino que las emanaciones de gases contaminantes son hasta diez veces mayores a las que se recomienda tener

Según explicó Juanita Fernández, presidenta del departamento de Derechos Humanos, Medio Ambiente y Biodiversidad del Colegio Médico regional Valparaíso, “nosotros necesitamos que se cambien las normas que se exige para la calidad del aire. En Chile estamos usando normas desactualizadas, necesitamos equiparar las normas y equipararlas con la Organización Mundial de la Salud cuyos expertos han determinado valores desde el año 2004, cuando se determinaron todas las normas internacionales para la calidad del aire. Nosotros estamos duplicando las tolerancias y en algunos caso son diez veces más de lo que se tolera en el resto del mundo. En Chile no hay norma para el arsénico en el aire desde el año 1994”.

En la misma línea, la doctora Fernández denunció que las empresas son las que registran sus emisiones y para ello subcontratan empresas externas que determinan los niveles mínimos de polución en el aire, lo que según la representante del colegio médico, genera un conflicto ético.

“Se miden de una manera muy particular, el Seremi de Salud controla, pero para esta labor hay tres personas encargadas de fiscalizar que se vuelven locos intentando cubrir todo el territorio. Pero las mediciones de la calidad del aire en la zona están a cargo de las mismas empresas que contaminan, éstas subcontratan a instituciones que hacen estas mediciones. Entonces acá se da esa paradoja, porque si los valores son muy malos generalmente cambian de empresa”.

En este sentido, la representante del departamento de Derechos Humanos, Medio Ambiente y Biodiversidad del Colegio Médico regional de Valparaíso, planteo que aunque las empresas cumplan con la norma, las mediciones deben hacerse considerando el cordón industrial completo. Ya que “hay quince empresas que contaminan en la zona de la bahía, sin considerar RPC que es la que contamina Concon, que tiene unos índices altísimos de polución de material particulado 2.5 que es el más grave y no tiene olor. Las quince empresas cumplen la norma, norma que sería válida si las empresas estuvieran encerradas en un cubo transparente, pero sino se suma la contaminación entre todas las operaciones que se desarrollan en la zona, esto se trasforma en una gran empresa que supera quince veces la norma”.

La seremi del Medio Ambiente de la Región de Valparaíso, Victoria Gazmuri, a través de un comunicado de prensa informó que  “la Superintendencia está instalando un monitor en forma permanente que va a medir gas sulfhídrico, dióxido de azufre y material particulado en el colegio de Santa Filomena, que es de los primeros que sienten cuando hay episodios de olores, y así trabajar y abordar en conjunto en la identificación de las fuentes y los responsables”.

Asimismo, añadió que se implementará una fiscalización permanente de forma preventiva en todo el cordón industrial de la bahía de Quintero-Puchuncaví. Especificó que estas tareas estarán a cargo de la Superintendencia del Medio Ambiente en conjunto con la seremi de Salud.