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Osvaldo Cádiz: “Recién estamos descubriendo la tremenda dimensión de Margot Loyola”

En el centenario de la folclorista e investigadora, su compañero por más de medio siglo habló con Radio Universidad de Chile sobre el trabajo que hicieron en conjunto. “Más que estudiar el canto y la danza, ella quería conocer a las comunidades”, dijo.

Rodrigo Alarcón y Paula Campos

  Sábado 15 de septiembre 2018 14:47 hrs. 
La Ministra de Cultura visita a Margot Loyola

Abrió muchas puertas y ventanas”. Esa fue una de las metáforas a las que acudió Osvaldo Cádiz para recordar la vida de Margot Loyola Palacios, la compositora, investigadora y recopiladora nacida hace exactamente un siglo en Linares.

“Lo que le decíamos a todos los alumnos era que no estábamos para imponer un criterio, sino que queríamos mostrar puertas, ventanas y caminos: ustedes sabrán por qué puerta miran o abren ventanas, por dónde caminan y todo eso, pero si lo hacen, háganlo con los pies bien puestos sobre la tierra. Eso es lo más importante, que miremos dentro de nosotros mismos”, explicó.

Entrevistado en el programa Semáforo de Radio Universidad de Chile, Osvaldo Cádiz habló sobre las múltiples actividades que se están realizando para festejar el centenario de la folclorista, fallecida en agosto de 2015. “Estamos haciendo una labor de extensión a lo largo del país, porque ella decía que tenía un Frente Patriótico Margot Loyola, que en lugar de metralletas tenía guitarras y no solo estaba a lo largo del país, sino que en otros países también”, dijo en referencia a las iniciativas que ha liderado la Academia Nacional de Cultura Tradicional Margot Loyola.

Aunque hace algunas semanas había cuestionado la falta de iniciativa del ministerio de las Culturas para celebrar la fecha, esta vez Osvaldo Cádiz matizó sus críticas y valoró la disposición que ha tenido la nueva ministra, Consuelo Valdés. “Le hemos dado mucho énfasis a lo académico, que es lo que permanece. Lo demás, si hay mucha cosa, se diluye en el tiempo. Por eso vamos a hacer clases en Punta Arenas, en Iquique, en el Maule, ya fui a Concepción y sigo viajando”, explicó.

“Creo que recién estamos empezando a descubrir toda la tremenda dimensión que tuvo Margot Loyola, porque ella rompió muchísimos esquemas. Esperemos que esto se prolongue mucho más allá, cuando pase el año del centenario”, añadió. “Hemos comprobado que Margot penetró muy fuerte en el alma del pueblo de Chile, porque en todas partes aparecen alumnos, gente que se sacó fotos con ella, gente que tuvo la posibilidad de conversar, gente que la Margot apoyó siempre”.

Según Osvaldo Cádiz, “más que estudiar el canto y la danza, ella quería conocer al hombre y la mujer, a las comunidades. Eso ha hecho que se crearan raíces tan profundas”.

“No me di ni cuenta cuando enganchamos los carros”

“Tuve la gran suerte de compartir 54 años de vida con Margot”, admitió Osvaldo Cádiz al rememorar la vida que hicieron juntos, que los llevó a fundar el conjunto Palomar a comienzos de los ‘60 y a recorrer prácticamente todo Chile en la búsqueda de músicas, danzas y otras expresiones tradicionales.

¿Cómo se conocieron? “Gracias a un buzón”, contestó Osvaldo Cádiz entre risas, en referencia al concurso radial a través del cual tuvieron sus primeros encuentros. “Yo soy colchagüino, nacido en San Fernando. Estaba en el liceo el año 55 y llegó don Carlos Isamitt, compositor, gran maestro de Margot, quien daba una charla recorriendo el país mientras Margot iba mostrando los ejemplos musicales. Ahí la vi por primera vez y me llamaron mucho la atención la música mapuche y la música nortina, porque había crecido escuchando las cuecas y las tonadas”, relató.

“Cuando llegué a Santiago, hubo un concurso en una radio para ganar unos cursos de cueca. Mandé unas cartas, gané y la profesora era Margot Loyola. Empecé a ser su alumno, terminó el curso y le pregunté si podía seguir asistiendo cuando hiciera otro curso. Me dio su teléfono y ahí empezamos. Después ella me pidió que si iba a los campos observara, anotara leyendas, secretos, remedios caseros. Todo eso lo fui anotando, lo fuimos conversando y no me di ni cuenta cuando enganchamos los carros”, contó.

Finalmente, Osvaldo Cádiz valoró las enseñanzas que Margot Loyola entregó a discípulos de orígenes y ocupaciones diversas, entre los que se encuentran músicos como Andrea Andreu, Natalia Contesse, Daniel Muñoz, Juga di Prima, Claudia Mena y hasta Gepe: “Ella fue maestra hasta los últimos días de su vida. Estando en cama ya no tenía mucha fuerza, pero se las ingeniaba para hacer clases. No podía hacer las posturas en la guitarra, porque le faltaba fuerza en los dedos, pero hacía el rasgueo, el alumno la imitaba y ella lo iba corrigiendo. Estando en cama enseñaba el movimiento de brazos para Isla de Pascua, por ejemplo, todo su significado”.

“Ella siempre fue maestra y yo siempre fui su alumno. Aún me sigo considerando así, porque estoy revisando cuadernos y apuntes y me voy encontrando con muchas maravillas”, concluyó.