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Año XIV, 8 de diciembre de 2022

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Conferencia de las Naciones Unidas califica economía internacional como incierta y frágil

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) presentó este miércoles el Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2018: El poder, las plataformas y la quimera del libre comercio, documento en el que se presentan las principales características de economía global y su inestable terreno.

Andrea Bustos C.

  Miércoles 26 de septiembre 2018 18:04 hrs. 
economia

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Fue en septiembre de 2008 cuando la compañía global de servicios financieros Lehman Brothers se declaró en banca rota, una situación que generó alertas, causó pánico en Wall Street y el mercado mundial resintió la que ha sido una de las más importantes quiebras de Estados Unidos.

A 10 años de esta crisis financiera, el informe de la Conferencia de las Naciones Unidas indica que la economía internacional pasa por un optimismo injustificado, pues realmente ha tenido un crecimiento heterogéneo y frágil, marcado por un desempeño diferenciado entre economías avanzadas, con reactivación ocasional de E.E.U.U y con una creciente incertidumbre en las economías emergentes.

El informe fue presentado por Alex Izurieta, economista senior de la División de Estrategias de Desarrollo y Globlalización de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Santiago. En la instancia el experto comentó que la economía internacional pasa por un optimismo injustificado, y que, según lo recabado en el informe, la situación mundial no ha cambiado mucho en la última década.

“Tenemos varias preocupaciones porque, aunque la economía sigue creciendo, es frágil y desigual, empujado por lo que creemos son las mismas tendencias que llevaron a la economía mundial a su crisis el año 2007, 2008, es decir tendencias de excesiva desregularización de los mercados financieros”, explicó.

En esa línea dijo que los cambios que se han implementado desde aquella crisis no han sido suficientes.

El documento indica que el principal reto para la política económica mundial es dejar atrás el modelo de crecimiento propulsado por la deuda, pues la deuda mundial llega a 247 billones de dólares, la mayor parte es privada y es agenciada a través del sector bancario.

El economista de la Universidad de Chile, Guillermo Larraín, comentó que son varias las naciones que han adoptado la deuda como mecanismo de crecimiento, pero que en el caso de Chile la situación no es preocupante. “La deuda que ha adquirido Chile es una deuda relativamente responsable, ha crecido mucho, pero es todavía baja y está básicamente financiando servicios que en el largo plazo al país le van a generar recursos. Es una deuda sensata.

Sobre la situación de otras naciones de la región comentó que se han endeudado mucho más que Chile y de una forma mucho más irresponsable, “donde hay menos correspondencia entre el tipo de gasto y el financiamiento vía deuda con monedas distintas y se incurre en riesgos excesivos”.

Por otra parte, el estudio hace mención a la monopolización y el liderazgo de las corporaciones transnacionales, las que con su funcionamiento han generado desigualdad en la proporción que tienen diferentes empresas en el volumen de exportación de cada país

El economista de la Universidad de Santiago, Víctor Salas, explicó que “tenemos transnacionales que se llevan las ganancias y pueden hacer ganancias porque como están interconectadas y vinculadas unas con todas pueden hacer transferencias hacia los países donde puedan pagar menos impuestos, eso es lo que se llama el comercio fantasma”.

Además, dijo que este funcionamiento genera desigualdades, pues en cada país no son muchas las personas que se ven beneficiadas por las remuneraciones de las empresas de este tipo. Por ejemplo, en el caso de Chile, donde mayoritariamente están presentes en el sector minero, este no es un trabajo que beneficie a una amplia parte de la población.

En la línea de la desigualdad, la volatilidad e inseguridad de los mercados emergentes provoca que los países tomen resguardos en sus gastos, sobre todo en lo social e inversión pública para reducir el déficit, situación que es lo que ocurre hoy en Chile, donde se aumentó tímidamente el presupuesto para el próximo año en función del leve crecimiento económico del país.

El informe propone que para que el comercio internacional cumpla sus fines es esencial centrase en la transformación estructural y la regulación de los mercados y que se reinstaure el papel fundamental de los gobiernos en la gestión de las economías, sobre todo desde que sus espacios de políticas se han restringido en aras de acuerdos comerciales.

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