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Cine con canto: Vuelve a exhibirse el pionero documental sobre Los Chileneros

El segundo Festival del Cantar Popular de la Universidad de Chile se inaugurá en noviembre con la proyección del registro dirigido por Mario Rojas, quien recuerda cómo fue seguir al insigne conjunto y lo reivindica como un hito para los nuevos cuequeros: “No conozco a ningún grupo que no lo haya visto”, asegura.

Rodrigo Alarcón L.

  Domingo 14 de octubre 2018 8:28 hrs. 
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El 12 de marzo del año 2000, cerca de cuatro mil personas vieron en acción a Los Chileneros. No era cualquier público: 15 presidentes y 70 delegaciones extranjeras estaban esa noche en la Estación Mapocho, en una gala realizada para festejar la llegada de Ricardo Lagos a la presidencia. Tres días más tarde, el ministerio de Educación recibió un oficio cargado de indignación: “El acto no representó en nada a la música chilena”, reclamó la entonces diputada María Angélica Cristi, quien cuestionó el “mal gusto” de la actuación, apoyada por tres de sus pares: Haroldo Fossa, Mario Bertolino y Alberto Cardemil.

“Habiendo gran cantidad de conjuntos folklóricos con tanto prestigio no sólo en Chile, sino en el mundo, el que actuó hizo una presentación similar a lo que ofrece una tanguería, porque más bien parecía una pareja que bailaba tango en lugar de música chilena. A mi juicio lo hizo bien, pero no representaba a nuestro folklor auténtico. Tenemos al Bafochi, el Bafona, Los Huasos Quincheros”, se leía en el documento.

La parlamentaria UDI pedía además que “nunca más se presente, en especial cuando queramos mostrar nuestra música al extranjero, un acto folklórico que no corresponda a lo que es intrínseco, lo básico, lo fundamental. Ojalá no sea ésa la cultura que se va a exponer en Chile en lo que respecta a la música chilena”.

El Santiago que se fue

Hoy Los Chileneros son reconocidos como figuras cruciales de la música chilena, pero no siempre fue así, como demuestra la controversia parlamentaria. En aquella época, Hernán “Nano” Núñez, Luis “Baucha” Araneda y Raúl “Perico” Lizama -los tres miembros del grupo activos entonces- recién comenzaron a ser objeto de admiración y reconocimientos.

Parte fundamental de ese proceso fue La cueca brava de Nano Núñez. Bitácora de Los Chileneros, un documental que el músico Mario Rojas estrenó, justamente, ese mismo año 2000. A dos décadas de su filmación, el registro inaugurará el próximo 5 de noviembre el segundo Festival del Cantar Popular que organiza la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (detalles acá).

“Me he dado cuenta que fue un hito muy importante en el desarrollo de la cueca urbana o brava, al haber instalado el concepto para nuevas generaciones. No conozco a ningún grupo, absolutamente ninguno, o algún joven que practique o cante a la rueda, que no haya visto ese documental”, dice hoy Mario Rojas, quien en aquella época también mantuvo el sitio Cuecachilena.cl. “El documental contribuyó mucho para la instalación de la cueca brava entre las nuevas generaciones”, asegura.

Mario Rojas

Mario Rojas

Una suerte de renacer de la cueca, de todas formas, estaba en ciernes desde años anteriores. Ya desde 1994 circulaba Chilena o cueca tradicional, la investigación de Samuel Claro Valdés que recogía las enseñanzas de Fernando González Marabolí. En 1997, la SCD había inaugurado su serie Nuestros Músicos con la poesía de “Nano” Núñez, al mismo tiempo que se formaban grupos como Los Santiaguinos, Los Trukeros y Los Tricolores. Y en 1996, claro, Los Tres habían homenajeado a Roberto Parra en su exitosísimo MTV Unplugged. “Había en el aire un entusiasmo, el germen de un interés por descubrir otra manera de expresar la cueca”, dice Mario Rojas. “Mucha gente joven de la época se impactó, se entusiasmó y sintió que había como licencia para cantar cueca, que había otro tipo de cueca”.

En ese contexto se estrenó el documental, que circuló primero en una edición en VHS, luego en copias artesanales del mismo formato y, hasta hoy, sobrevive liberado en Youtube. La idea inicial de Mario Rojas era seguir a “Nano” Núñez, pero el musicólogo Rodrigo Torres le sugirió ampliar la mirada hacia todos Los Chileneros: “En ese mundo no existían los grupos, sino más bien el concepto de lotes de músicos, validados como cantores, pero que no eran fijos. Por lo tanto, cuando se constituye un grupo en esa escena, fue un hito. Las personalidades que estaban ahí eran mucho más que el caso de don ‘Nano’ Núñez, que es muy notable. Había más historias”, explica el investigador.

Académico de la Universidad de Chile, Torres considera que hacer un documental sobre Los Chileneros implicaba introducirse en un Santiago desconocido: “Era el mundo popular en torno a los grandes centros de actividad comercial y popular, que son La Vega Central, La Vega Poniente, en la Estación Central, y el antiguo Matadero en el barrio Franklin. Eran como los puertos de la ciudad, la interfaz con el mundo campesino, y para nosotros fue como tomarle el pulso a lo que iba quedando en la memoria de esos músicos de otra época. Era un mundo que conocía alguna gente, pero no muchos”, recuerda.

Tajo y clavel

“Me gustaban los rotos aniñados a mí. Yo creía que un cantor tenía que tener un tajo aquí y el clavel en la oreja y cuando abría la boca, que le faltaran los dientes”, dice “Nano” Núñez en la película, que retrata sus orígenes, sus barrios y sus modos de creación, entre otros temas. “Cuando conocía cuequeros más o menos encachaos, los admiraba yo. Iba donde cantaban. Yo cantaba, pero no me animaba a meterme con ellos. ¡Es que eran muy bravos!”.

“Los dueños de los carros de sandía me pescaban y me echaban arriba de los carros pa’ que cantara arriba y comenzaban los futres a gritar: ¡Sandías con canto, sandías con canto!”, relata el “Baucha” en otro pasaje del documental, que fue grabado casi artesanalmente.

Mario Rojas cree que eso se nota en fallas técnicas, pero sigue valorando el contenido: “El concepto más importante que yo quería instalar era el canto a la rueda, cómo funcionan los cantores en una rueda. Le pregunté a cada uno de Los Chileneros y ellos lo explican. También explican sus conflictos, que los tuvieron como cualquier banda. Creo que eso todavía sigue despertando interés”.

Rodrigo Torres

Rodrigo Torres

La cueca brava de Nano Núñez… también es una reivindicación del género, subraya Mario Rojas: “Es un concepto que defiendo a brazo partido: sacar la cueca de esa camisa de fuerza que la tiene como símbolo patrio y también de la camisa de fuerza del contexto académico. Tratar de instalar la cueca como música popular, como es el blues, el tango, el vals peruano, el flamenco. Sacarle esas ataduras”.

“Era el momento preciso para hacerlo”, agrega Rodrigo Torres. “Después pasaron a la categoría de grandes maestros y los chicos iban a la casa de ellos para que les enseñaran, pero en ese momento todavía no pasaba eso. Solo pasaba con Los Santiaguinos, que por eso salen en el documental. Dos años después, el asunto ya cambió completamente”.

El musicólogo acude luego a un concepto tenístico para sintetizar la idea: “Era el momento del match point”.

Punto, set y partido.

Cine en la U

La cueca brava de Nano Núñez. Bitácora de Los Chileneros se exhibirá a las 19 horas del 5 de noviembre en la Sala Isidora Zegers (Compañía 1264, Metro Plaza de Armas), con entrada gratuita. La programación completa del Festival del Cantar Popular se puede encontrar en este enlace.

Foto: Detalle de la carátula del disco La cueca centrina, de 1967.
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