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Jamal Khashoggi, el periodista asesinado que pone a Arabia Saudita en el ojo del huracán

Según la prensa norteamericana, Arabia Saudita estaría planeando reconocer el crimen, pero aclarando que no era su objetivo, sino que "se les fue de las manos .Desde ya, el Foro Económico que la próxima semana se celebrará en el país árabe tiene numerosas bajas por el turbio episodio, ya se han restado del encuentro numerosas empresas y figuras como el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim.

Camilo Villa J.

  Miércoles 17 de octubre 2018 18:22 hrs. 
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Pudiese afirmarse con certeza que de los 59 años que vivió, los últimos siete minutos fueron los más terribles. Según la prensa turca, los 420 segundos que duró el epílogo de su existencia fueron aterradores: Jamal Khashoggi, periodista de origen saudí, habría sido descuartizado vivo en el consulado de su país en Turquía. Era 2 de octubre.

Según el periódico Yeni Safak, rotativo que habría accedido a los audios registrados en el episodio, mientras torturaban a Khashoggi se escuchaban fuertes gritos de dolor.

Ante esto, el cónsul del Arabia Saudita en Ánkara, Mohammed Al Otaibi, habría ordenado a quienes ejecutaban la tortura: “hagan esto fuera, van a meterme en problemas”. Uno de los saudíes que atormentaba a Jamal Khashoggi habría respondido: “cállese si quiere vivir cuando regrese a Arabia”. Curiosamente, Al Otaibi abandonó Turquía este martes.

¿Cuál habría sido el interés de Arabia Saudita para asesinar a Jamal Khashoggi? Se presume que la razón fue la posición crítica que el periodista tenía ante la monarquía saudí.

De hecho, a fines de los años noventa, Khashoggi accedió a la dirección del medio local Al-Wantan, sin embargo, fue despedido por el Ministerio de Información saudí debido a sus opiniones.

Después de un autoexilio en Inglaterra, volvió a su país de origen y trabajó nuevamente en el periódico Al-Wantan, pero -como era previsible- se vio obligado a dimitir una vez más.

Desde entonces comenzó a escribir para medios internacionales, como Al-Jazeera o la BBC, sin embargo, no fue hasta el 2016 que Arabia Saudita prohibió las publicaciones de Khashoggi debido a las permanentes críticas contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aliado del país árabe.

Por esta razón, se trasladó a vivir a Estados Unidos, donde comenzó a trabajar para el Washington Post. Según la revista británica The Spectator, Khashoggi habría fundado, en el país norteamericano, un partido político hostil al príncipe de la corona saudí, Mohammad bin Salman.

Si bien –y como registran las cámaras de seguridad- la última que se vio al periodista fue entrando al consulado saudí, desde el país árabe negaron cualquier responsabilidad en la desaparición.

Sin embargo, ante la evidencia de que el periodista desapareció en el consulado saudí en Turquía y según informan medios norteamericanos, Arabia Saudita planea reconocer su responsabilidad en el asesinato, pero como parte de un plan que no tenía por objetivo matar a Jamal Khashoggi.

El presidente estadounidense, Donald Trump, si bien en un principio amenazó fuertemente a la nación árabe por su supuesta responsabilidad en el crimen, este miércoles bajó el tono de sus advertencias, excusándose de que Arabia Saudita ha sido un buen aliado de Estados Unidos en su lucha por “detener a Irán”.

Por su parte, el secretario de Estado de la nación norteamericana, Mike Pompeo, quien viajó a Arabia Saudita y posteriormente a Turquía para tratar el tema, afirmó que el país árabe se comprometió a realizar una investigación para aclarar los hechos.

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Mike Pompeo

“También señalaron que lo harían rápidamente. Desconozco sus tiempos precisos, pero dijeron que ellos habían entendido la importancia de hacer esto en un tiempo acotado”, sostuvo Pompeo.

Este episodio viene a tensar las relaciones entre Turquía y Arabia Saudita, pues el país euroasiático acusa a la nación árabe de violar su soberanía.

Por su parte, la Unión Europea y el G7 pidieron transparencia a Arabia Saudita.

Desde ya, el Foro Económico que la próxima semana se celebrará en Arabia Saudita tiene numerosas bajas por el turbio episodio, ya se han restado del encuentro numerosas empresas, medios de comunicación, y figuras como el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, y el presidente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.