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Subsecretario del Patrimonio: “Habrá mucho ripio en la implementación del Ministerio”

En conversación con Radio Universidad de Chile, el subsecretario Emilio de la Cerda analizó la puesta en marcha de la institucionalidad cultural, así como a las críticas emanadas por los funcionarios. “Lo que pasa es que el Ministerio se implementó demasiado rápido y con poca preparación y esa poca preparación, hoy está generando consecuencias que han pausado los procesos”, dijo.

Abril Becerra

  Jueves 29 de noviembre 2018 17:18 hrs. 
subsecretario emilio de la cerda

Desde que entró en vigencia la Ley que crea el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, en marzo de este año, diversas voces han cuestionado cómo se puso en marcha la institucionalidad, que durante un tiempo no menor, fue esperada por organizaciones y gestores culturales.

El martes recién pasado, sin ir más lejos, un grupo de trabajadores se manifestó en el marco del aniversario de la ex Dibam, organismo que fue reemplazado por el Servicio Nacional de Patrimonio Cultural.

En ese contexto, el subsecretario del Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda, se refirió al proceso de instalación de la cartera, las críticas de los funcionarios y los desafíos del sector patrimonial.

¿Cómo evalúa la puesta en marcha de la institución cultural, específicamente, en el ámbito del patrimonio?

Las instituciones patrimoniales de Chile se han visto muy precarizadas, sobre todo, en los últimos años respecto de otras dimensiones de la cultura. En ese sentido, el Ministerio de las Culturas viene a revertir esta situación, por lo que se presenta una tremenda oportunidad para esta dimensión. Ahora, por supuesto que este desafío, como es histórico, está repleto de coyunturas y de ripio. La instalación de este Ministerio se hace con mucha dificultad, porque entra en vigencia de un día para otro, ya que se publica el 28 de febrero y entra en vigencia el 1 de marzo, sin contar con espacios físicos, sin los reglamentos, sin los organigramas y sin los distintos presupuestos. Por lo tanto, este primer año ha sido una alegría en términos de instalar el Ministerio, de instalar el Servicio, pero a la vez un desafío enorme de ver cómo las estructuras antiguas, ya no son útiles. Eso es lo que estamos tratando de calibrar por la vía de la gestión interna, pero también pensando en qué mecanismos más ambiciosos tenemos que hacer para que este Servicio funcione muy bien y no solo para los próximos tres años, sino que para los próximos 40.

Los trabajadores del Servicio han sido críticos de este proceso. Incluso, señalan que han sido actores secundarios dentro de la puesta en marcha del Ministerio. ¿Qué opina al respecto?

Creo que no tienen razón. Ese es un juicio demasiado precipitado, porque el Ministerio aún no cumple un año. Lo que está pasando aquí son temas propios de la instalación. Lo que pasa es que el Ministerio se implementó demasiado rápido y con poca preparación y esa poca preparación hoy está generando consecuencias que han pausado los procesos. Lo que hay es una estructura ministerial nueva, que lo que hace es tratar de relevar completo las instituciones.

Los funcionarios también han criticado el hecho de que, en comparación con la Subsecretaría de las Culturas, ellos no han iniciado los procesos de regularización de sus puestos de trabajo de acuerdo a la Ley de planta…

Este es un Servicio que tiene mil 500 funcionarios, aproximadamente. Esos funcionarios lo que hacen es atender público y manejar colecciones a lo largo de todo Chile: no es un órgano centralizado. Tenemos bibliotecas públicas, museos, archivos y esos funcionarios son los que levantan la institución; tienen conocimientos técnicos, son conservadores, son antropólogos, son historiadores, arquitectos, sociólogos, administrativos, vigilantes, auxiliares, o sea, es toda la gama que tiene este servicio y esos funcionarios son los que han puesto el hombro históricamente. Entonces, decir que no son importantes es un error, decir que están en una condición secundaria, de por ejemplo la Subsecretaría de las Culturas, es un juicio precipitado, porque en el fondo la instalación está en curso. Ahora, con la crítica que sí coincido es que la estructura del Ministerio quedó mal diseñada, porque tenemos dos subsecretarías muy distintas. Ahí la relación entre el servicio ejecutor y una subsecretaría no es muy lógica. Hay mucha más burocracia de la que deberíamos tener.

Pero, ¿qué tipo de solución existe frente a este escenario?

Tenemos que movernos con proyectos y el proyecto supone que hay que revisar esta institucionalidad en aspectos muy específicos, con los trabajadores y con los directivos para hacer todo lo bueno que se tenga que hacer. En ese sentido, compartimos algunos diagnósticos, porque entendemos algunas demandas. Este es un momento histórico, donde Chile por primera vez tiene un ministerio donde articular todas sus políticas, donde puede revisar su presupuesto, donde puede negociar directamente en gabinetes de ministros temas que tienen que ver con la cultura y el patrimonio. Esa es la gran noticia. En la implementación va a haber mucho ripio, pero estamos en un trabajo conjunto con buenas voluntades para salir adelante.

¿Cuál es el diagnóstico en regiones?

En paralelo, la estructura actual contempla Direcciones Regionales que ejecutan los planes de política y el programa que diseña la subsecretaría. Esa estructura, en el papel, es súper burocrática, no tiende a funcionar muy bien. Entonces, lo que estamos viendo es cómo mejorar esa relación. Hoy tenemos coordinadores en todas las regiones. Han funcionado relativamente bien, porque han hecho una labor a pulso y con muy buena disposición, pero no creemos que sea la estructura ideal. Creemos que hay que reforzar las estructuras de atención de público en las bibliotecas, museos y archivos de nuestra institución. Estamos trabajando en eso con los sindicatos, con los trabajadores, con los directivos, para ver cuál es la mejor figura. Pero hoy ha funcionado en algunas regiones mejor, pero en otras no tanto. Lo que vemos aquí es un ciclo de mediano plazo. No le puedes pedir a un Ministerio nuevo que se haga cargo de una institución que tiene cerca de 200 años si contamos a partir de la fundación de la Biblioteca Nacional.

¿Cuáles serán los desafíos de la institución si se considera que recientemente fue nombrado el nuevo director del Servicio del Patrimonio Cultural?

Poder revisar toda la instalación del Servicio a nivel regional y nacional. Tanto con la estructura organizacional que hoy no funciona, con la dotación de personal y de equipos en todas las regiones. Luego, la Ley 21.045 contempla establecer archivos regionales en todo Chile, en un horizonte de ocho años. El programa de gobierno actual también contempla museos regionales en todo Chile en un plazo de ocho años. Por lo tanto, debemos, en un ciclo bastante próximo, de dos o tres gobiernos, tener una infraestructura patrimonial equivalente en todo Chile de bibliotecas, archivos, museos y, sumémosle, depósitos. Hoy el impacto ambiental está afectando a nuestros depósitos, pues bien, necesitamos tener depósitos regionales. También tenemos que saber avanzar en la modificación de la Ley de Monumentos Nacionales. Hay mucho que hacer.