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Jorge Elbaum: “Macri no pudo aplicar su programa neoliberal debido a la resistencia social”

Así lo manifestó el sociólogo y doctor en ciencias económicas del país trasandino. En entrevista con Radio Universidad de Chile y en el contexto de la cumbre del G-20, el también periodista indicó que las acciones de protesta en el Cono Sur no han sido débiles, lo que también podría replicarse durante el mandato de Jair Bolsonaro en Brasil.

Patricio López

  Domingo 2 de diciembre 2018 16:05 hrs. 
jorge Elbaum

La cumbre del G-20 en Argentina tuvo muchos tropiezos antes del encuentro y el acuerdo entre Estados Unidos y China. La llamada guerra económica entre ambos países tendrá una distensión, pero por otro lado el anfitrión no pudo capitalizar el encuentro: en vez de fortalecer y consagrar la presidencia de Mauricio Macri, la cita dio cuenta de su fragilidad y del pesimismo de sus huestes ante las elecciones presidenciales de 2019.

¿En qué está la arremetida de la agenda neoliberal en América Latina? Los conversamos con el doctor en Ciencias Económicas, Jorge Elbaum, un destacado investigador y columnista argentino. En esta entrevista dialoga sobre la cumbre del G-20, los movimientos sociales y los desafíos del anticapitalismo.

¿Cómo debería ser leída en Sudamérica la ocurrencia de la Cumbre del G-20 realizada en Buenos Aires?

Ésta es una actividad que representa a los más poderosos impulsores del neoliberalismo mundial, pero que intentan imponer sus condiciones en todos los países de la región. A nivel local esta mirada es representada por dos presidentes de América Latina, como son lamentablemente Brasil y Argentina, y digo lamentablemente porque en un modelo de integración regional, tanto el Pacto Andino, como Mercosur y Unasur, hubiese existido la posibilidad de hacer una pre cumbre entre los dirigentes y líderes sudamericanos para plantear proyectos comunes en relación a los otros países centrales y emergentes en el mundo que forman parte del G-20. Desgraciadamente la nueva disposición que tienen los países de la región, el unilateralismo al tratar de mantener vínculos solo de este tipo, limita las posibilidades de poder tener un proyecto que sea beneficioso para todos. También ha debilitado a muchos dirigentes latinoamericanos que no han entendido que una cosa es negociar en bloque y otra cosa es negociar unilateralmente.

La realidad es que la ausencia de un posicionamiento de bloque genera que América Latina en su conjunto, expresada en Brasil y Argentina, fueran mera espectadora, en una cumbre donde los temas prioritarios para la ciudadanía fueron absolutamente ajenos.

Había expectativa previa de que esta cumbre consagrara el programa de Mauricio Macri, pero no fue así ¿qué posibilidades reales tiene de imponerse ése tipo de políticas en la región?

La realidad objetiva es que el neoliberalismo es bifronte, están aquellos que lo lanzan, como Estados Unidos, pero a la vez es ultra proteccionista con productos que nosotros podemos exportarles. Sé que es manco, porque quienes lo impulsan son de la Escuela de Chicago, y en realidad son bastante ambiguos en relación a la posibilidad de integrar al mundo. El fracaso de eso se ve con Donald Trump, el presidente que ha impuesto un modelo proteccionista nunca antes visto a nivel mundial y que lidera una guerra comercial con otra de las mayores economías del mundo. América Latina tiene un rasgo muy articulado a las modas económicas internacionales y poca rigurosidad a la hora de repensar el desarrollo. Además, el modelo en la región no ha significado progreso ni equidad para la gran mayoría, al contrario. Creo que el desarrollo en la región pasa de modo importante por una integración fuerte, la posibilidad de construir un mercado interno, pero que no tenga solamente las dimensiones del libre mercado, sino que tenga institucionalidades de otro tipo, cooperativas integradas, una articulación financiada de la Pymes, pequeñas industrias tecnológicas, el andamiaje en temáticas de servicios, universidades, ciencia y tecnología, que es lo único que los países desarrollados nos muestran como el pilar para poder alcanzar el desarrollo futuro.

¿Un mercado interno que se vio reflejado en la construcción del Mercosur?

El Mercosur fue un intento para lograr aquello, pero hoy está absolutamente destruido, porque no se puede integrar solamente sobre la base de empresas trasnacionales, sino que hay que constituir sobre la base de los pueblos y las necesidades de los sectores más empobrecidos. Si se lograra en América Latina articular una cooperativa de producción agrícola en sectores más precarios, realmente sería un boom de consumo, terminaríamos en muy poco tiempo con el problema de la alimentación. Se comenzaría a exportar sobre la base de un continente, un subcontinente que produce alimentos para aproximadamente ochocientos millones de habitantes, el doble de lo que posee, y que hoy lamentablemente, un veinte por ciento de sus sociedades tiene dificultad de acceso a los alimentos.

protestas g20

  ¿Cuál es análisis sobre el peso de las resistencias internas en la situación actual de Macri?

Efectivamente, Macri realizó una serie de promesas, y en estos tres años ninguna se cumplió, como por ejemplo la baja inflación, ahora incluso superior que la del gobierno de Cristina Fernández; más inversión, no hay nada, al contrario, las inversiones externas se han reducido, comparada con la administración anterior; y la inversión interna sigue disminuida. Muchos de los grandes polos empresariales que cuestionaban la conducción de Cristina Fernández, quizá el más importante de la producción agrícola de la Argentina, el llamado Grupo Copatel, ha criticado duramente el proceder de Mauricio Macri, debido a su impredecible programa económico. El vicepresidente de la Unión Industrial Argentina, el sector más concentrado de la empresa, ha dicho que, si la sociedad se quiere suicidar, tiene que continuar con este modelo. Para el 2015 teníamos un cinco por ciento de cesantía, hoy tenemos once, aumentaron los índices de indigencia y pobreza, factor que el mismo presidente aseveró, debía ser juzgado. Sin embargo, las cifras se han duplicado.

Nada de lo que se ha dicho se cumplió porque ningún proyecto neoliberal reduce la inequidad, sino que, se constata a través de la historia empírica, concentran la riqueza, excluyen y no integran. Ni siquiera han reducido los niveles de violencia, uno de los temas centrales que hoy aparecen en América Latina, pero los estudios de sociología criminal ponen en evidencia hace doscientos años que, a más desocupación, más delito, y esto está muy oculto, básicamente detrás del fárrago de informaciones cotidianas, orientadas a esconder la verdad.

Se teme por las promesas de Jair Bolsonaro que podría venir el arrasamiento del Amazonas o la venta de Petrobras ¿se puede aplicar el mismo criterio de que una cosa es querer y otra es poder hacerlo? 

Un populista de derecha como Bolsonaro, en una campaña que incluyó la proscripción de un sector y el encarcelamiento inaudito de un líder como Lula, no permite prever lo que va a suceder. Algunos rasgos vinculados a la articulación con Estados Unidos, muy probablemente. Lo del Amazonas no es solamente una responsabilidad de Brasil, sino que tiene que ver con el calentamiento global. Recordemos que Estados Unidos ha roto el acuerdo de París, el cual se comprometía a rebajar las emisiones de CO2, por lo que está abierto a este suicidio medioambiental colectivo que tiene a toda la humanidad como víctima y no solamente a los ciudadanos brasileños. Veremos cómo se desarrolla. La hipótesis del grupo de investigación en la que participo indica grandes niveles de resistencia, sobre todo en Argentina, pero eso también puede contestar la pregunta. Cambios de paradigma, nuevos niveles de conflictividad en México con la asunción de Andrés Manuel López Obrador, una nueva oleada de discusión y el debate entre estos dos modelos en puja, no solamente a nivel latinoamericano, sino que, a nivel mundial: una posibilidad de desarrollo del Estado de Bienestar versus la especulación financiera que produce inequidad y desocupación.

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Tanto Macri como Bolsonaro son parte de esa puja. Bolsonaro aún no inició, Macri está terminando, y es probable que finalice teniendo una de las mayores crisis económicas con 200 mil millones de dólares en deudas por créditos, con los condicionamientos que eso implica, llevando a la Argentina a una situación crítica, similar al 2001, y que puede terminar igual o peor.

Éste es un continente que da señales de contraste: vuelve el FMI a Argentina, un presidente ultraliberal en Brasil, proliferación de tratados de libre comercio, pero, como usted describía, enormes resistencias y el movimiento social más fuerte del mundo también ¿cómo decantara esta dinámica?

Este es un lugar en el planeta que tiene muchas características. A grandes rasgos, es un lugar de paz, el continente que menos conflictos armados tiene en el mundo, con las reservas de recursos naturales y biodiversidad probablemente más grandes del planeta Podemos decir que la tensión no va a terminar y que los resultados van a ser yuxtapuestos en cada país, porque tienen dinámicas particulares. Es cierto que, si uno mira esto desde 50 años atrás y traza algunas líneas económicas, de lógica política, esa misma tensión en América Latina ha cambiado desde 1960 hasta acá, en términos positivos. Si uno analiza esa curva, diría que es la misma lógica que ocurrirá en los próximos años, es decir, el conflicto seguirá, la tensión continuará, pero los sectores históricamente más desfavorecidos y sus liderazgos alcanzarán un creciente desarrollo y resistirán con más fuerza. Uno piensa, por ejemplo, en Brasil, o incluso Colombia, quizá el ejemplo más claro, donde por primera vez en su historia un dirigente de izquierda llegó a una segunda vuelta y obtuvo 14 millones de votos. Estamos frente a un fenómeno que es de oleadas, que dejará, con mucho dolor, conflictos y derrotas, pero al final se habrá avanzando. Pienso en todas las veces que en Argentina se intentó destruir el sistema de educación, incluso en este gobierno, pero no han podido, con lo cual mi hipótesis es parecida a la de Hobsbawm, de larga duración, de que los conflictos se dan, pero en peldaños cada vez superiores. En Argentina nunca ha habido en la historia tanta gente en la calle, millones, todos los días hay sectores que resisten. Eso concluirá políticamente el año que viene en una fuerza, para una nueva etapa, para, seguramente, una nueva confrontación.