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Brexit: la desconexión entre la clase política y la ciudadanía

El 23 de junio de 2016 el 51,9 % de los británicos que participaron en el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea decidió por la opción de dejar de ser un socio comunitario. A 33 meses de esa decisión, el Reino Unido sigue entrampado en una eterna negociación que tomó por completo la agenda política y social. La gente está abrumada y considera que los políticos que ellos eligieron viven desconectados de la situación país.

Michael Knezevic y Claudia Carvajal

  Viernes 22 de marzo 2019 17:23 hrs. 
Foto referncial brexit

El jueves 14 de marzo  la Cámara de los Comunes aprobó la moción de solicitar un aplazamiento para la salida del Reino Unido de la Unión Europea hasta el 30 de junio, la decisión final solo le compete al Consejo Europeo que debe aceptar la prórroga por la unanimidad de sus miembros. Este jueves los socios comunitarios acordaron una prórroga hasta el 22 de mayo, solo si  el Parlamento británico aprueba los términos del acuerdo de salida.

La extensión del plazo, sin embargo, no significa bajo ninguna perspectiva un triunfo para la primera ministra Theresa May quien apuesta por una salida negociada para fines del primer semestre. La posibilidad que el Parlamento apruebe su propuesta de acuerdo parece escasa, teniendo en cuenta que, originalmente, tres cuartos de los diputados votaron para quedarse en la Unión Europea, por lo tanto, difícilmente entregarán su voto para una negociación de salida, especialmente si se considera el debilitado poder de la líder del gobierno que ha enfrentado  constantes críticas por su manejo político de la situación.

Como si lo anterior fuera poco, hay que tener en cuenta la situación del único límite internacional dentro de la isla que separa al Reino Unido de la república de Irlanda del Norte.  Tal frontera tiene una historia política plagada de sangre y violencia que solo tuvo un término hace dos décadas mediante el Acuerdo Viernes Santo en 1998 por el que ambas naciones acordaron, entre otras cosas, el desarme de los grupos paramilitares, el reconocimiento del idioma irlandés en Irlanda del Norte, y la formación de un Ejecutivo autónomo en la región con un gobierno de coalición entre protestantes y católicos.

May, consciente de la importancia de resguardar el tratado con Irlanda, propuso el “backstop” o salvaguarda irlandesa, que es  básicamente un dispositivo que busca garantizar que no habrá una frontera “dura” entre las dos Irlandas, incluso si no se llegara a un acuerdo formal en temas comerciales y de seguridad. Como último recurso y en condiciones específicas, podría mantener temporalmente a Irlanda del Norte dentro de la unión aduanera y del mercado único mientras el resto de Reino Unido los abandona.

 

Banksy

Mural de Banksy en calle York, Dover

Miedo y hastío: los británicos ya no quieren seguir esperando

Un ánimo negativo circula entre los británicos debido a la constante incertidumbre en que han vivido los últimos meses. Sin embargo, la situación actual tiene como antecedente el referéndum en el que ellos mismos decidieron dejar de ser socios comunitarios  por un 52 por ciento de votantes que optaron por la opción “Leave”.

¿Por qué el público británico votó así? Alexandra,  profesora  de una prestigiosa universidad (y que prefiere mantener anonimato) señala cuál fue su voto y las razones que tuvo al momento de ejercerlo.

‘Voté para seguir en la UE (remain), nunca tuve dudas al respecto y las razones son múltiples. Primero no puedes tener ninguna influencia en Europa si no eres parte de Europa y el Reino Unido  siempre tuvo una gran presencia y  una voz muy importante en la Comunidad. No importa cuán perfectible era, las diferencias entre las distintas naciones podían discutirse porque realmente creo que la UE ha sido un instrumento de paz en Europa. Tuvimos dos guerras mundiales en el último siglo y la UE logró mantener la comunicación entre los países y asegurar que todo siguiera siendo coherente. Otra razón importante es que  tengo dos hijos y quiero que puedan viajar fácilmente, que vivan y trabajen en el extranjero si ellos lo desean. La UE ofrece una gran protección en materia laboral y eso es realmente importante. Finalmente voté quedarme porque me siento europea, y no veo ninguna contradicción en ser británica, y pertenecer en Europa a la vez”.

En el otro extremo, el  estudiante de medicina, Joe Wilson  siente que el Reino Unido recuperaría soberanía si se forma como un cuerpo político más centralizado: Sin embargo, confiesa que al momento de votar se sintió manipulado por la campaña y lo que él consideró una retórica de manipulación por parte de quienes querían mantenerse dentro de la UE.

“Un par de semanas antes del referéndum, los representantes del Tesoro dijeron  que podían precisar exactamente la pérdida económica de cada familia en 15 años si es que votábamos por el Brexit. Personalmente, eso me molestó mucho porque me hizo sentir que nos trataban como tontos. Habría preferido que alguien simplemente dijera  ‘no sabemos lo que va a pasar, pero no vale la pena el riesgo’. Habría agradecido este nivel de honestad.”

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Caricatura de Gatis Šļūka https://karikatura.lv

Joe no es el único con esa sensación de desencanto con los argumentos y las mentiras de los dos lados. Una falta general de información sobre las consecuencias de cada opción es la queja mayoritaria de la población electoral.

George Parker, estudiante, explica lo complejo que fue llegar a tomar una decisión en medio de un bombardeo de propaganda de ambos bandos. “Tuve que hacer bastante investigación, y hurgar en el asunto bajo mi perspectiva. En  mi familia se debatió mucho e imagino que bastante gente simplemente no entendió lo que estábamos votando y lo que podía pasar”.

El gobierno británico  entregó la  responsabilidad a la gente a través de la organización de un referéndum, sin explicar suficientemente bien los procesos y consecuencias. Así, la población fue un caldo de cultivo perfecto para las influencias de líderes de opinión, las propias familias, amigos, sus compañeros de trabajo, y, por supuesto, las redes sociales.

El universitario Tom Dean sintió la presión de sus pares pues reside en un área que tuvo uno de los más altos porcentajes de votos “leave”.

‘Tenía 18 años, estaba en la escuela, y mi región, en Lincolnshire, fue extremamente a favor de la salida. Creo que, en las urnas, fue uno de los porcentajes más altos en el Reino Unido. Y, supongo que cuando escuchas de la gente en tu alrededor, día tras día, decir cosas como ‘la salida será maravillosa para el país’, evidentemente influye. Mis amigos, las personas que admiro, mis padre; todo el mundo hablaba sobre la salida y lo beneficiosa que sería  para el país. Creo que también la idea de que nos desprenderíamos de los demás y seguiríamos adelante solos me pareció bastante emocionante’.

timeline

Fuente: Full Fact, https://fullfact.org/europe/brexit-timeline/

 

La también estudiante, Katie Stuart, explica que  la frustración ha  embargado a la ciudadanía,  ya que los británicos sienten que  se entregó una responsabilidad enorme a las personas que votaron y con eso el asunto debió resolverse. Sin embargo, el Reino Unido sigue entrampado en un largo proceso de negociaciones que no llegan a ningún resultado.

‘A mí modo de ver el ánimo general, tanto de los políticos como del público, es la desesperación y la frustración. No parece que nos queden muchas opciones buenas y ahora se siente un gran desencanto con la política británica, que obviamente no es un fenómeno nuevo, pero que recientemente se ha acrecentado. Es triste que la gente que elegimos para tomar decisiones  correctas para el país, no parecen tener ni idea de lo que están haciendo. La gente quiere, queremos una solución y la queremos pronto, porque estamos hartos.”

Propietario de una empresa pequeña, Monty Knezevic, destaca como un tema fundamental  la desconexión entre el pueblo y las clases políticas. Para el empresario, la división de la nación y las largas vacilaciones en el proceso de salida han llevado a una ‘frustración’ que se traduce entonces en un debate polarizado. Nadie esté satisfecho, los políticos que quieren la salida se encuentran ante la posibilidad de un nuevo  referéndum o una extensión del Artículo 50 y un nuevo acuerdo en los meses que vienen. Mientras tanto, el público se siente víctima de las idas, vueltas y, en general, de la incertidumbre que afecta no solo anímicamente sino que tiene consecuencias en el ámbito profesional.

‘Diría que ‘frustración’ es la palabra clave acá, esto ha tomado mucho y hay demasiada resistencia, creo, entre las clases políticas, que aparentemente operan en otro nivel, con puntos de vista diferente de la población. Eso probablemente muestra, que el público solo marginalmente votó a salir, y esto ha sido agravado por tener un parlamento elegido en el que tres cuartos de los diputados votaron para permanecerse. Por lo tanto, creo que ‘frustración’ es mi palabra principal, entre personas de cada división.’

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Chappatte, The New York Times

La gran parte de la ciudadanía está mal informada y no logran mantenerse ajenos a la alarma que generan los acalorados debates, mientras las noticias del Brexit inundan todos los noticiarios. En ese sentido, Joe Wilson, menciona que tanto en diarios como en la radio y televisión cualquier asunto, incluso los de política interna, ceden su espacio a los temas relativos a la salida del Reino Unido de la UE:

‘La gente está agotada de esto. Es lo único de que se habla, en los buses, en la calle, en los cafés, no se puede escapar de esto. Ha dominado las noticias acá desde hace demasiado tiempo y todo el mundo quiere seguir adelante,  detener este incesante lloriqueo y avanzar. En general creo que la gente está molesta por la falta de política interna y avanzar en materia de educación o seguridad, pero no, pareciera que en el Reino Unido no pasa nada salvo el Brexit”.

Por la vereda de enfrente, los laboristas tampoco tienen un camino llano.  El líder de ese sector, Jeremy Corbyn, sufrió problemas internos, incluyendo un escándalo de antisemitismo que resultó en que ocho de sus diputados abandonara el partido para formar  el ‘Grupo Independiente’. Incluso más allá de eso, recientemente perdió credibilidad después de sugerir la opción de un segundo referéndum, en contradicción al escepticismo hacia la UE que ha marcado su carrera política.

Corbyn

Jeremy Corbyn @Getty Images

La opción de un segundo referéndum

Una nueva votación es un asunto controvertido. Mucha gente lo considera una traición a la democracia, mientras otros afirman que dada la cantidad de desinformación en torno al primer voto, el tiempo transcurrido y la proximidad actual de la fecha de la salida, un segundo referéndum sería una oportunidad para enmendar el rumbo.

Julian Preston, director general de la sucursal británica de una compañía alemana, señala que esta opción puede ser creíble internamente en Gran Bretaña, pero duda del efecto que una nueva votación pueda causar en la propia UE.

‘Personalmente creo que un nuevo referéndum sería un desastre absoluto, ya que el  primero fue una cuestión tan franca, pese a todo el sesgo y las mentiras que contaban los dos lados. Creo grandes divisiones, hubo familias que se pelearon por esto y realmente pienso que un segundo referéndum simplemente va a abrir y empeorar  estas escisiones”.

Por el contrario, el ciudadano alemán y propietario de una pequeña empresa en Inglaterra, Michael Horn, plantea la duda de si el Reino Unido sería recibido de nuevo en la Unión Europea luego de la forma en que el Brexit ha sido tratado en el país.

May

Caricatura de Leopold Maurer www.leopoldmaurer.com

‘En Europa el proceso entero se ve completamente como algo del Reino Unido  y que ignora totalmente a los otros 27 países que también tienen sus propias opiniones. No creo que un referéndum cambiaría nada, no creo que la gente cambie de opinión y, desde mi punto de vista el Reino Unido ha llegado a ser muy tóxico. ¿Cómo van a volver después de los insultos dirigidos a las personas, presidentes y Primeros Ministros de otros países”?

Con o sin pesar,  el público parece estar más o menos listo para dejar  Unión Europea el 29 marzo, incluso si esto solo es producto del aburrimiento y la frustración. Los separatistas mantienen su optimismo para el largo plazo, recurriendo a nuevos acuerdos de comercio de modo de afianzar la seguridad económica sacrificada en pos de la soberanía. A medida que la fecha tope se avecina, incluso los que votaron por quedarse empiezan aceptar la decisión y esperan con impaciencia un nuevo capítulo luego del casi insoportable aturdimiento de estos últimos dos años y medio.

El tiempo dirá si el Reino Unido tendrá la fuerza e independencia que parecen anhelar o si el Canal Inglés pasará de ser una frontera natural entre vecinos, a un símbolo de aislamiento tanto geográfico como político.

 

Escuche aquí la versión radial de este reportaje: