Diario y Radio U Chile

Año XI, 15 de noviembre de 2019

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La docencia y los NEE: cómo la presión del rendimiento afecta la integración

El caso de una niña ariqueña, con parálisis cerebral, que obtuvo nota 2 en un dictado llamó la atención durante esta semana debido al "descriterio" de la docente en esta situación, que, para muchos, refleja la discriminación que sufren los alumnos con necesidades especiales. Sin embargo, ¿sabemos que tan preparados se encuentran los docentes del país para hacer frente a esta realidad?

Ricardo Verdugo S.

  Sábado 30 de marzo 2019 15:29 hrs. 
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Conmoción causó en la opinión pública el caso de una niña ariqueña que fue evaluada con nota 2. ¿El motivo? La menor de edad, que cursa primero básico, sufre de parálisis cerebral, por lo cual, su padre, a través de una publicación en redes sociales, señaló que “hay profesores que se esmeran por no valorar nada”.

Catalina, de acuerdo a la imagen, no completó el dictado, por lo que también recibió una carita triste. Francisco Vallejo, padre de la niña, se preguntó si “¿Eso vale el esfuerzo de mí hija??, lo peor es que la Catita sabe lo que significa esa evaluación. La educación en este país está lejos de lo que verdaderamente necesitamos para nuestros hijos“.

El presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, afirma que todo esto se habría tratado de un error cometido por la profesora, y que ya habría sido aclarado. No obstante, reconoce que los docentes no han sido preparados adecuadamente para afrontar este tipo de casos.

“El caso de Arica nosotros lo estudiamos y fue más bien un error, que una intención de la profesora. Se confundió (al revisar) en un número muy grande de pruebas, y de hecho, la nota fue corregida. Dicho eso, nosotros creemos que en el primer ciclo básico las calificaciones deben ser eliminadas, y eso va en la línea de favorecer la inclusión. La Ley de Inclusión en nuestro país se viene trabajando a través de normas, pero no ha habido una preparación del sistema para favorecer dicha inclusión. En la capacitación docente, nosotros los profesores no hemos sido formados en la particularidad que exige la inclusión. El sistema partió sin que hubiera una capacitación al respecto”.

Aguilar comenta que el hecho de manejar a grandes números de alumnos también atenta contra la correcta atención del docente en casos de niños con necesidades educativas especiales (NEE). Por su parte, la académica y especialista en educación diferencial de la Universidad Austral, Ximena Oyarzo, explica que los profesores no reciben una formación que entienda a alumnos con distintos trastornos o dificultades de aprendizaje.

“Hay elementos de análisis que la formación docente lleva a cabo que tienen relación con prever la práctica pedagógica de acuerdo a sus especialidades. Por ejemplo, un profesor de lenguaje o matemática tiene características específicas. En cambio, al incluir en estos elementos a estudiantes con necesidades especiales, se produce una suerte de desconcierto porque, de alguna forma, no tienen las suficientes herramientas como para atender a estos estudiantes”.

La cantidad de niños NEE en nuestro país, según el Programa de Integración Escolar, ascendió de 3 mil 365 alumnos en 1997, hasta los 29 mil 473 niños en el año 2005.

Actualmente, este tipo de requerimientos especiales se pueden dividir en necesidades permanentes, las que se encuentran ligadas a discapacidades, y las transitorias, que incluyen trastornos más específicos de deficiencia de aprendizaje o atencional.

diferencial

La presión de Admisión Justa

La vigente Ley de Inclusión en nuestro país, tiene entre sus principales objetivos eliminar cualquier tipo de condicionante discriminatoria para el ingreso de alumnos a determinados colegios.

Mario Aguilar, del Colegio de Profesores, asegura que el proyecto Admisión Justa -que busca reemplazar a la Ley de Inclusión- sería un atentado contra las posibilidades de alumnos con algún tipo de NEE.

“Es un retroceso en la inclusión. La selección debe operar por distintos criterios, pero no a través de la competencia. Es bastante discutible decir que el mérito se puede discutir solo por notas. Nosotros sabemos que hay condiciones muy adversas que pueden mermar las notas. Sin embargo, de acuerdo a las condiciones, un 5,8 puede ser tan meritorio como un 6,3. Los profesores debemos tener eso en cuenta. El mérito no es solo el rendimiento, sino que también es el esfuerzo y las adversidades”.

Ante la preponderancia del “mérito” a través de las calificaciones, Aguilar sostiene que puede generar cierta presión en el profesorado.

“La calificación a veces es una presión, sobretodo si lo tenemos que tener en cuenta en efectos de ingreso a la universidad. También se da en casos de niños con necesidades especiales, donde el sistema obliga a calificar, cuando lo lógico sería que estos alumnos queden eximidos de notas si es que tienen necesidades muy particulares”.

Durante los últimos años, una de las iniciativas que se ha implementado para favorecer la inclusión de estudiantes con NEE ha sido el Programa de Integración Escolar, el cual busca “proporcionar apoyos y equiparar oportunidades de aprendizaje y participación para estudiantes con necesidades educativas especiales”. No obstante, dicho programa no garantiza de ninguna manera el acceso de estos niños y niñas a un determinado establecimiento.

Educación_Especial

Sobre la actual Ley de Inclusión, René Barba, director ejecutivo de la Fundación Libertad en Movimiento -organización que se dedica al debate e investigación educacional- afirma que ha alejado de sobremanera a los padres de los colegios.

“Es importante que los padres conversen con el establecimiento, y eso es algo que se perdió tanto con la tómbola y la plataforma. Entonces, falta que la familia converse con el colegio, vea si los programas les eran acorde, si la misión y visión del colegio convenía a la misión y visión de la propia familia”.

Las exigencias para mejorar el acceso y la correcta integración de alumnos con necesidades especiales apuntan directamente a la excesiva importancia que se le da a las calificaciones en nuestro país. Sin embargo, una correcta formación docente asoma como otro factor que podría cambiar la realidad de estos miles de niños y niñas.