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Respuesta a reflexión de decano Squella y senador Burgos

Columna de opinión por Mesa Triestamental Feminista FACSO
Viernes 17 de mayo 2019 15:31 hrs.


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En respuesta a la reflexión del Decano Squella y el Senador Burgos, a la columna redactada por la Mesa Triestamental Feminista de la FACSO el día 10 de Mayo, quisiéramos comentar lo siguiente:

Agradecemos el reconocimiento a la altura de miras con la que abordamos el tema. Esto no es sino el reflejo del trabajo de más de un año de reflexión, estudio y discusión comprometida.

Dicho proceso es el que hoy nos impide desechar el desarrollo teórico de las últimas décadas para abogar por un constructo inexistente de feminismo “en un sentido amplio y abierto del concepto” como el que ellos mencionan, procurando matizar y adaptar esta noción a sus propios objetivos políticos.  Si bien es cierto que existen corrientes diversas de feminismo –por amplia o sesgada que esta sea- todas coinciden en detectar que el sistema patriarcal es el responsable de las condiciones estructurales de opresión que afectan a quienes históricamente se han situado en los márgenes del sistema de poder. Es el desmantelamiento de dicho sistema al que apuntamos, ni más, ni menos.

En este sentido, reiteramos lo dicho en la columna anterior: para desmontar un sistema de poder que limita el libre ejercicio de derechos fundamentales a determinados sujetos –mujeres, trans, personas no binarias, diversidades sexuales- por el hecho de serlo, las estrategias de visibilización de esta problemática no necesariamente se encontrarán dentro del marco institucionalmente permitido, simplemente porque la institución no cuenta con el repertorio necesario para acoger dichas demandas. Lo anterior no implica que las tomas feministas mermen el debate de ideas, con evidencias y en el marco del respeto. Muy por el contrario, para muchas de nosotras, sólo en el contexto de la toma encontramos el clima de escucha necesaria para expresar libre y responsablemente nuestro pensamiento.

Por otra parte, desde una ética política feminista, el fondo y la forma no son dos aspectos disociados. Reflexionar sobre la violencia y la falta de espacios dentro de la academia requiere hacerse de ese espacio de pensamiento crítico. Recordemos que históricamente ningún derecho se nos ha ofrecido sin reclamarlo, sin la necesidad de irrumpir públicamente para exigirlo. Tomarse la universidad es un manifiesto: aquí estamos, existimos y exigimos una vida libre de violencia de género y digna de ser vivida.

Ante esta evidencia, insistir en el argumento de que las tomas son equivalentes a un golpe de Estado o una dictadura, combina la ignorancia con la intención de desprestigiar un movimiento basándose en una verdad a medias. Es cierto que las tomas son una ocupación ilegal, de carácter temporal y orientado a un conjunto específico de demandas. Sin embargo, por intensas y radicales que éstas sean, jamás serán comparables con regímenes que se instalan por medio de la desaparición de personas, la tortura, la muerte, la desintegración del aparato institucional y la perpetuación en el poder por medio de la fuerza y la conculcación de derechos.

Por último, para conseguir “estructuras de las que todos nos debemos sentir parte”, como bien señalan, es fundamental plantear la pregunta respecto a quienes son esos todos, pues va siendo tiempo de reemplazar, de una vez y para siempre, el universal masculino que disfraza de unidad lo que en realidad es una exclusión, sólo así nosotras y nosotres podremos reconocernos también dentro de ese colectivo.

En este sentido y refiriéndonos al último punto de su reflexión, es evidente que no podemos escoger los genitales con los que nacemos, así como tampoco elegimos la posición que se nos asigna en el sistema de jerarquías y privilegios basada en la diferencia sexual. Pero este hecho no justifica evadir la responsabilidad que nos cabe en el cuestionamiento y transformación de dicha estructura de opresión.

Invitamos al Decano Squella, al Senador Burgos y a todos aquellos que, sintiéndose comprometidos con la propuesta feminista para la Universidad no han encontrado un lugar de participación, a buscar nuevas estrategias y plataformas para la acción que permitan abrir espacios de discusión y trabajo colectivo que no impliquen limitar, desprestigiar o cooptar los espacios que las tomas feministas han creado.

 

 

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.