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Universidad de Chile concluye restauración de su histórico Salón de Honor

El proceso comprendió la climatización del lugar, así como la implementación de un nuevo sistema eléctrico, entre otros.

Abril Becerra

  Miércoles 12 de junio 2019 19:55 hrs. 
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En 1974, la Casa Central de la Universidad de Chile fue declarada Monumento Histórico Nacional. Con ello, también fue reconocido su Salón de Honor. Este espacio fue diseñado en 1863 por el arquitecto francés Lucien Hénault, quien también participó en la construcción del Palacio Pereira.

Así, a lo largo de su historia, este salón ha sido escenario de múltiples encuentros, discursos y ceremonias. Destacan, entre ellas, el estreno de la película El Húsar de la Muerte de Pedro Sienna en 1925 y el velorio de Gabriela Mistral en 1957.

Sin embargo, en enero de este año, el histórico salón comenzó a vivir una nueva etapa. Esto, ya que un grupo de especialistas comenzó a trabajar en su restauración. De este modo, el sitio, cuya última remodelación fue realizada a principios del siglo XX, vivió un proceso donde se trabajó en su climatización y en la implementación de un nuevo sistema eléctrico.

Felipe Urbina, jefe de la Oficina de Arquitectura de la Dirección de Servicios e Infraestructura (DSI) de la Vicerrectoría de Asuntos Económicos y de Gestión Institucional, indicó que uno de los puntos más críticos de la restauración fue el trabajo respecto de las instalaciones eléctricas.

“En general, el mantenimiento de los edificios patrimoniales es muy precario, entonces, muchos de los monumentos están, por ejemplo, con las instalaciones eléctricas fuera de norma, lo que constituye un riesgo. Ese era el caso del Salón de Honor, donde las instalaciones eléctricas deben haber tenido unos 60 años”, dijo el arquitecto.

 “La segunda prioridad del proceso fue el sistema de climatización. Antiguamente el Salón tenía un sistema de ventilación, el que se dejó de utilizar hace muchos años atrás. Estos trabajos fueron más de tipo funcional, porque el tema de la electricidad y del clima es algo que no queda a la vista. Por ello, se trata de una intervención muy sutil que no alteró en nada la configuración existente”, añadió.

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Este proyecto tuvo un costo aproximado de $250 millones. De ese total, $180 millones fueron aportados por el Ministerio de las Culturas a través de diversos programas. El resto fue otorgado por la misma Universidad.

De acuerdo a ello, Urbina manifestó que el trabajo se apegó a los presupuestos. Al mismo tiempo, el profesional advirtió que se analizaron las capas de pinturas existentes en el salón.

Esta investigación concluyó que existieron entre seis y ocho capas. A partir de estas tonalidades se creó un patrón para pintar nuevamente el lugar. El resultado, según comentó Urbina, fue gratificante, ya que, finalmente, esta gama de colores fue favorable para el lugar: “se produjo un resultado súper armónico, ya que el mural de Mario Toral -que desde 2001 reside en el espacio- se integró mucho mejor al Salón de lo que estaba anteriormente”, dijo el arquitecto.

Durante el proceso también se trabajó en la limpieza de la ornamentación del lugar. De acuerdo a ello, Urbina sostuvo que aún existen zonas que podrían recuperarse.

“Todavía hay un montón de cosas que se pueden hacer en el Salón, como restaurar la lámpara central. Hay algunas ornamentaciones metálicas en las barandas que fueron limpiadas y también se hizo una limpieza del rayado, pero se puede seguir haciendo una restauración más específica de los elementos”, concluyó el profesional.

Imagen principal: Felipe PoGa.