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Año XVI, 18 de abril de 2024


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Islandia v/s Subdesarrollo exitoso


Martes 2 de julio 2019 16:07 hrs.


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Señor Director:

Acabo de emitir mi voto electrónico en una consulta comunal que pretende validar la restricción a la libre circulación de menores de 16 años en horas de la noche, a menos que vayan acompañados de un adulto. Para evitar que los niños caigan en las tentaciones del alcohol, las drogas o los desmanes sin sentido, según la lógica que se desprende del contexto expuesto por los organizadores y patrocinadores comunales de la mencionada consulta ciudadana.

Es una idea que penetró en las cabezas del edil de Quilpué y sus colaboradores hace meses atrás, la que después la hizo suya el futuro precandidato presidencial y actual alcalde de Las Condes, así como otros ediles de derecha, incluso hasta alcaldes de la ex Nueva Mayoría pertenecientes a la DC (Peñalolén) y PS (el mencionado Edil de Quilpué). La medida, según señalan los alcaldes involucrados, corresponde a una acción exitosa adoptada por el Estado Islandés para hacer frente al serio problema de alcohol y drogas que enfrentaban los niños y jóvenes de ese frío país, localizado cerca del círculo polar ártico.

Pienso que como somos una mala “copia feliz del Edén”, nuestra idiosincrasia institucional posee la notable tendencia a copiar de mala manera o de forma incompleta, una y otra vez, experiencias que se desarrollan allende Los Andes y que algún asesor edilicio, parlamentario, ministerial o presidencial descubre en algún viaje al exterior y se lo plantea entusiasta y alegremente a su superior, quién a su vez, considera excelente la idea, la que es pregonada a los cuatro vientos como solución definitiva o, al menos, como avance significativo a problemas estructurales de la comuna, de la región o del país. Si nuestro país se localizara más cerca de los trópicos, seguramente el proceso que acabo de describir tendría ribetes aun más pintorescos e insólitos. Pero como vivimos en un clima mayoritariamente mediterráneo y templado, las malas copias que regularmente implementan las Autoridades de turno de distinto pelaje están revestidas de un lenguaje engañosamente serio destinado a poder vender “la pescada”, como se dice en la jerga popular, de una manera más efectiva. Así ha ocurrido durante los últimos 200 años de historia de esta capitanía con una vista privilegiada al Océano Pacífico. Así, hemos llegado a convertirnos en un excelente ejemplo de “subdesarrollo exitoso” de economía neoliberal.

¿Me estaré pasando de roscas con la crítica? Creo que no. Incluso, creo que me quedaré corto. La consulta comunal electrónica en la que acabo de participar da cuenta del marco teórico en la cual se sustenta, reforzando la idea que en Islandia se resolvió exitosamente producto de un acuerdo social entre los padres que permitiría reforzar su autoridad en el hogar. Lo que ninguno de los alcaldes de las comunas involucradas destaca, es la presencia y decisión política por parte del Estado Islandés para abordar el problema que tenían entre manos con sus niños y jóvenes, con el objeto de enfrentarlo de manera integral y global, involucrando no solamente a familias, sino a toda la institucionalidad islandesa. Y vaya que han obtenido buenos resultados.

Basta navegar un par de horas en internet para reconocer que a diferencia de un Estado como el chileno, que está reduciendo sostenidamente contenidos en el currículum educacional (incluida la educación física), así como en el presupuesto en cultura; el Estado Islandés destina uno de los más altos porcentajes del PIB entre países OECD, para gastos de recreación y cultura o gastos por niño en la educación primaria y secundaria. Mientras Chile posee una tasa de desempleo juvenil que ronda el 18%, Islandia alcanza un guarismo de 6% sobre el mismo indicador. Mientras Chile destina aproximadamente 1,4% del PIB a gastos de seguridad social, los Islandeses destinan más del doble de esa cifra. Mientras que los islandeses ostentan tasas de desigualdad de ingresos que alcanzan 0,26 en el coeficiente de Gini; los “ingleses de Sudamérica” (otra mala copia) los superamos casi en el doble en el mismo indicador relativo a las desigualdades en la distribución de ingresos. Con seguridad la lista puede ser mucho más larga si uno se propone en identificar las reales causas de por qué a los islandeses les surtió efecto su plan integral desarrollado para enfrentar los problemas de su población joven. Les resultó tan bien que uno de los efectos colaterales que disfrutamos muchos de los que vivimos en el planeta fútbol lo apreciamos en la última copa de Europa, donde la selección Islandesa deleitó a la opinión mundial con sendas victorias sobre escuadras futboleras de alcurnia como la inglesa, logrando llegar por primera vez en su historia a los cuartos de final de dicho certamen deportivo. Dicho logro deportivo fue un efecto directo de la política Islandesa para enfrentar los problemas de alcohol y drogas de sus jóvenes.

Por el oficio que desarrollo, hace tiempo aprendí que intentar encontrar soluciones al final de la tubería o al final de la chimenea es un ejercicio estéril, brutalmente costoso e ineficiente. La institucionalidad ambiental en este país subdesarrollado lo está aprendiendo lenta y dolorosamente. Dicha realidad ambiental es perfectamente homologable a las “soluciones” que pretenden validar estas 8 comunas y sus ediles respectivos. La restricción nocturna para menores de edad, junto con lesionar la constitución espuria que nos rige, no se acerca ni un milímetro a las causas que subyacen al problema que se pretende hacer frente. Solamente servirá para ratificar una vez más que la degradación del tejido social producto del sistema económico imperante, ha afectado irreversiblemente las sinápsis cognitivas y sensoriales de las Autoridades comunales patrocinantes de esta iniciativa. Sólo viviendo en un mundo paralelo es explicable el sinsentido del discurso y acción que promueve esta iniciativa. Por el bien de esos jóvenes a quienes se pretende restringir su libre circulación y por el bien de sus familias, confío que en el futuro cercano la selección de los líderes políticos de este Fundo con vistas al Pacífico la hagamos apelando a nuestra condición de Homo sapiens y no cediendo al neándertal que tenemos todos adentro.

Atentamente,

Marcelo Saavedra Pérez

Biólogo

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