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Año XI, 11 de diciembre de 2019

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Andrés Aguiar

Tenencia de mascotas: ¿política mal implementada o movimiento popular?

Andrés Aguiar | Lunes 12 de agosto 2019 17:14 hrs.

En la última década hemos visto una tendencia a nivel global en el aumento de la adquisición de animales de compañía, especialmente perros y gatos, la gran mayoría de ellos con un fin familiar, y otros con fines comerciales. Lo que se ha evidenciado sobre aquellos que adquieren mascotas es un valor agregado que se relaciona con un “estatus social”: tener un animal de raza siempre ha sido visto por la sociedad. Hoy en día, ciertos movimientos animalistas, y las nuevas generaciones, han promovido la adopción de animales maltratados, abandonados y callejeros, que principalmente son de raza mestiza en el caso de los caninos, y domésticos pelo largo o corto en el caso de los felinos. Este proceso se ha visto entorpecido por la gran cantidad de animales que habitan en la vía pública y categorizados como animales enteros (animal no castrado/esterilizado), dejando una inmensa mayoría de ellos sin control.

En Chile, el 2 de agosto del 2017, se publicó la Ley 21.020 sobre “Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía” que entrega los lineamientos y obligaciones a los que deben ceñirse los propietarios de mascotas. Dicha Ley fue elaborada con la colaboración activa de representantes de movimientos animalistas, especialistas médicos veterinarios y parlamentarios.

Previo a su promulgación, se produjo un aumento de animales abandonados por dueños inescrupulosos e irresponsables, al grado que en algunas regiones de Chile tomó prioridad. A través de la encuesta de percepción sobre calidad de vida del Ministerio de Vivienda y Urbanismo en diciembre del 2018, se da cuenta de lo citado al señalar  que  los “perros callejeros son la principal preocupación urbana. En Calama, Iquique y Osorno es donde se considera más grave”,  aún cuando este problema se venía arrastrando durante varios años (2010 y 2015), reflejando el malestar de la ciudadanía.

Dentro de la operatividad de la Ley 21.020 están las siguientes normativas: identificación de animales (microchip o identificación externa), registro nacional de mascotas, campañas educativas, entre otras. Sin embargo, no se habla sobre la esterilización de animales salvo en un caso determinado.

¿Qué actores pudieron haber tenido más protagonismo al momento de elaborar la Ley 21.020? La lógica nos hace pensar que debieron ser las partes especialistas formadas por médicos veterinarios; pero la realidad fue distinta, el hecho de que algunos actores y movimientos animalistas, tuvieran mayor influencia que las partes técnicas, dio como resultado una ley autolimitante que nos deja con las “manos atadas”. Se determinó descartar la eutanasia como control de población y la esterilización obligatoria para todo animal de compañía con finalidad familiar. Además, los fondos concursables de los municipios y/u otorgados por el Estado para realizar castraciones/esterilizaciones, solo cubren animales con dueño, dejando a los abandonados sin control.

Ya sabemos que en zonas urbanas los animales abandonados y callejeros constituyen un problema sanitario; son los principales responsables de la dispersión de basuras, lo que atrae roedores, focos de infección, malos olores e impactos en el paisaje urbano. Casi sin darnos cuenta, se antepuso la salud animal sobre la humana, dejando de lado la salud pública, por lo que nos vemos expuestos a enfermedades zoonóticas y ataques. Además, constituyen un problema económico al matar animales de abasto, política por rechazo de la población a medidas de control y religiosa ya que considera temas valóricos.

Lo que ahora está sucediendo es que la población de animales abandonados y callejeros en localidades rurales y sectores periurbanos, que tienen mayor contacto con la vida silvestre, se han vuelto un peligro para los ecosistemas; sus futuras descendencias tienen una alta probabilidad de volverse perros ferales, y pueden constituir una amenaza para la fauna nativa, causando la muerte de animales silvestres protegidos  ya sea por transmisión de enfermedades como la rabia, distemper, hidatidosis, parvovirus, parásitos o agresión física. Los muestreos señalan que hay más perros en una sola población de Calama, que todos los guanacos existentes en la II región.

Los cambios culturales y de responsabilidad ciudadana constituyen la herramienta más eficaz, sin embargo, se deben tomar medidas y acciones por el bien de la salud pública y la naturaleza, mientras se establecen normas y se educa a la población sobre tenencia responsable.

El autor es Médico Veterinario de la Universidad Mayor. Magíster en Evaluación de Programas y Políticas Públicas, orientado en sustentabilidad y economías sociales; gestor de medidas para cumplir con la normativa vigente de la ley 21.020 sobre tenencia responsable de mascotas y animales de compañía.