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Exposición trae de vuelta al Bellas Artes piezas de las bordadoras de Isla Negra tras 50 años

Entre el 30 de agosto y el 24 de noviembre, se presenta "Bordar el desborde. Las bordadoras de Isla Negra en el MNBA 1969-2019", muestra que conmemora las cinco décadas de la primera exposición de este acervo, considerado pieza clave del arte popular contemporáneo. Con el patrocinio del Archivo Central Andrés Bello, las curadoras de la exposición impulsada por la Fundación Eladio Sobrino son la directora y subdirectora de dicha unidad patrimonial de la Universidad, Alejandra Araya y Andrea Durán.

Francisca Palma / Uchile.cl

  Lunes 2 de septiembre 2019 12:44 hrs. 





En 1966 empezamos a bordar. La señora Leonor visitaba la Escuela y el Centro de Madres. Allí, a la Rosita Santander, le pidió que llevaran dibujos (…). Trajo de a poco lana. Y así se atrevieron todas a hacer un dibujo. Ni me acuerdo si dibujé en el colegio, pero de bordar me acuerdo”. Así es como recuerda Narcisa Catalán los inicios de una experiencia artística, cuyos resultados podrán ser conocidos por el público en el Museo Nacional de Bellas Artes a contar de este 30 de agosto como parte de la muestra “Bordar el desborde. Las bordadoras de Isla Negra en el MNBA 1969-2019”.

La muestra se compone de alrededor de 30 telas bordadas entre 1969 y 1990, junto a fotografías, documentos y recortes de prensa que dan cuenta de las exposiciones realizadas en Chile y en el extranjero por esta agrupación de mujeres creadoras que nació en dicha zona del litoral central del país en 1969.

Esta historia comenzó a escribirse cuando Leonor Sobrino, hoy de 107 años, impulsó a un grupo de mujeres de dicho territorio a bordar, identificando en ellas un gran potencial creativo poblado por vívidas, cálidas y espontáneas escenas en las que representaron figuras humanas simplificadas, aves del litoral, animales del campo, espacios íntimos y domésticos, paisajes rurales y urbanos. “Ella nos regaló todo para empezar a trabajar: la tela, la lana, la aguja y la idea. Ella pensó en algo que nos pudiera ayudar porque trabajábamos tanto. Alguien la iluminó para que ella nos ayudara, fuimos más de cuarenta personas bordando”, continúa el recuerdo de Narcisa Catalán.

El mismo año, Nemesio Antúnez, fascinado por estos trabajos ofreció exhibirlos en el Museo Nacional de Bellas Artes, entonces bajo su dirección, muestra de octubre de 1969, cuyo catálogo contó con el prólogo de Pablo Neruda, emblemático residente de Isla Negra.

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Un retorno luego de cinco décadas

La tarde de este jueves 29 de agosto, fue la misma Narcisa Catalán la que invitó al público a conocer la muestra en el marco del lanzamiento de esta exposición. En una jornada cargada de historia y emociones, la comunidad de Isla Negra se hizo presente en la inauguración, entre ellas, algunas de las bordadoras que iniciaron el proyecto.

Luz Marmentini Sobrino, encargada de la dirección y producción de esta exposición, expresó un reconocimiento “a todas y a cada una de las bordadoras, las que aún nos acompañan y las que ya han partido; maravillosas y sencillas mujeres de nuestra tierra, en profunda sintonía con la belleza de la naturaleza, a la cual honraban con sus coloridos bordados y con la cual convivían diariamente en el sustento de la vida”.

Para Eduardo Vera Sobrino, director Cultural de la fundación a cargo y director de Relaciones Internacionales de la U. de Chile, “el rescate del valor artístico de las bordadoras, de su autenticidad, la valorización de sus vidas, es algo que nos engrandece a todos, es algo sobre lo cual queremos construir futuro”.

“Es importante reflexionar y preguntarse cómo una expresión que nace desde lo popular llega instalarse en el Bellas Artes y además comienza a circular”, señaló Andrea Durán, una de las curadoras, para quien este arte “se convierte en una expresión de un pueblo, que desborda su propia naturaleza, de la artesanía, del trabajo íntimo del hogar, que permea con la identidad local de Isla Negra, con el mundo campesino y del mundo del mar y de la casa. Eso pasa el museo y empieza a transitar”.

La vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Faride Zeran, relevó “la rebeldía de las bordadoras,que a pulso han trazado un camino fundamental para comprender el arte popular incluso desde sus inicios, cuando rompieron las dinámicas monótonas de un pueblo de pescadores y creyeron en la fuerza de un trabajo que han cultivado por más de cinco décadas”.

“El MNBA recibe con gusto y con orgullo la exposición Bordar el Desborde”, señaló el director del reciento, Fernando Pérez Oyarzún, para quien el retorno de estas piezas trae a este espacio “el rico mundo cromático de estos tapices, la libertad de la imaginación de sus formas, que a la vez nos llevan a mundos desconocidos y nos recuerdan dominios familiares, lo que fascinó a tantos”.

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Una pieza perdida, un fantasma

Otra de las experiencias recordadas en el marco de esta inauguración fue la circulación que las piezas de las mujeres bordadoras de Isla Negra tuvieron a nivel nacional e internacional.

Las obras de la primera exposición llegaron a los grandes centros de exhibición, como el Institute of Contemporary Arts de Londres, Inglaterra (1972); la Galerie du Passeur y L’Espace Cardin, Paris (1972), la XII Bienal de São Paulo, Brasil (1973); el Metropolitan Museum of Art, Miami (1975); el Musée de l’Athenée, Ginebra (1978) y la Fondation Le Cachot des Vents, Neuchâtel (1979).

En el ámbito nacional, una de las creaciones de estas artistas populares fue exhibida en 1972 en la inauguración de la UNCTAD III, hoy Centro Cultural Gabriela Mistral, una pieza colectiva de 2 x 7 metros sobre la que en la actualidad se desconoce su paradero luego de la ocupación militar del recito y transformación en “edificio Diego Portales”. Parte de esta experiencia es recogida por el documental Lana Mágica de 1996, que también está presente en esta exposición.

Respecto a esta pieza patrimonial, otra de las curadoras de la muestra, Alejandra Araya, enfatizó que es relevante su retorno a manos de las bordadoras, dado el componente autoral y artístico de las piezas. “Acá hay un fantasma”, indicó la también directora del Archivo Central Andrés Bello, enfatizando en que, de aparecer la recordada pieza, ésta debe volver a las manos de sus creadoras. “Las bordadoras son las propietarias del bordado pues fue su obra y en tanto tal les corresponde decidir el destino de la pieza desaparecida en caso de ser recobrada. Es un deber de conciencia y de justicia, una restitución legítima”, indicó Araya.

La exposición, organizada por la Fundación Eladio Sobrino -creada el 2010 para preservar y promover el patrimonio histórico, cultural y ambiental de Isla Negra y el fortalecimiento de su identidad local- cuenta con el patrocinio del Archivo Central Andrés Bello de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile. En el marco de esta colaboración con la Casa de Bello, el año 2016 se inició un trabajo de restauración de la colección a cargo del equipo de dicha unidad. A esto se suma la exhibición de cuatro piezas de la colección en la exposición “Al hilo de Violeta” curada por la artista y directora del Museo de Arte Popular Americano, Nury González.

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Las autoras presentes en la exhibición son Rosa Inés Aguilera, Luz María Álvarez, María Luisa Álvarez, Elsa Araya, Florencia Canelo, Narcisa Catalán, María Teresa Cerda, Inés Díaz, Tránsito Díaz, Mercedes Espinoza, Purísima Ibarra, Francisca Llancas, Rosa Llancas, Eufemia Moyano, Edulia Pérez, Teresa Ureta, Alicia Pérez.

La exposición estará disponible desde el 30 de agosto al 24 de noviembre de 2019.

*Artículo publicado originalmente en Uchile.cl.
Fotos: Alejandra Fuenzalida.