Diario y Radio U Chile

Año XI, 13 de diciembre de 2019

Escritorio

¿Estallido o rebelión popular?

Carlos Poblete Ávila Cartas al Director |

  Lunes 11 de noviembre 2019 13:21 hrs. 
Señor Director:

El lenguaje siempre está sometido a prueba. Todo acto humano o fenómeno de la naturaleza está o debe estar registrado en el idioma. Se ha dicho que el lenguaje, las palabras crean, constatan realidad. Es un debate no sólo semántico que viene desde largo.

Para mayor abundamiento sobre el punto, dejemos una voz más autorizada sobre el tema. El Premio Nobel de Literatura, el mexicano Octavio Paz: ” (…) el hombre es inseparable de las palabras. Sin ellas, es inasible. El hombre es un ser de palabras”.

Los acontecimientos políticos y sociales que cursan y que estremecen ya durante un mes a la sociedad chilena y que son de conocimiento mundial, se han calificado con la palabra crisis. En algunos planos el concepto se queda corto. Algunos sectores de la sociedad han expresado que se trata de un estado de “desobediencia civil”, otros señalan que lo que se vive es  un “estallido social” y otros, que es un episodio o proceso de “rebelión popular”. En rigor, los términos desobediencia, estallido y rebelión son de algún modo sinónimos. También lo que los une es la expresión de masas que se aprecia cada día en las ciudades del país. Es un movimiento social absolutamente cuestionador de lo existente por largo tiempo en el plano político, social y económico.

Por lo menos el 80% de la población ha situado en el banquillo al sistema capitalista y su modelo neoliberal instalado por extensas décadas con las consecuencias de abusos y de injusticias en todos los planos de la vida de los ciudadanos. Abundan los datos, las estadísticas, los estudios y los diagnósticos de organismos nacionales e internacionales que acusan y manifiestan las dramáticas situaciones que afectan a ese alto porcentaje de la población del país. Todo apunta a la llamada “calidad de vida”. Chile, se ha dicho, es el país más privatizado del mundo y, según la OCDE, el más desigual del orbe. Educación, salud, salarios, vivienda, pensiones son las áreas y los derechos más vulnerados, violentados y deficitarios de la población. Los ciudadanos desobedecen, estallan o se rebelan socialmente ante los agravios de que son objeto por el señalado sistema político y económico imperante, porque la vida que se tiene no es digna. El sistema consagra el oprobio, porque es inherente a su esencia.