Diario y Radio U Chile

Año XI, 13 de diciembre de 2019

Escritorio

Tinta fresca para un nuevo rayado de cancha

Alejandro Sánchez V. Cartas al Director |

  Martes 19 de noviembre 2019 11:55 hrs. 

Señor Director:

Dada la revolución masivas con ollas, pailas y cucharones como armas, el pueblo ha logrado poner en jaque a las élites políticas, qué duda cabe. Como respuesta en este tablero, el poder político movió una pieza clave: su “Acuerdo por la paz”. Que a entender de nosotros, la ciudadanía movilizada, es un intento de quitarnos la pelota que nosotros pusimos en juego. No sólo de quitárnosla, sino de jugar con ella en una cancha construida por ellos mismos, -disculpen la analogía- como dijera el que rayó la cancha que tenemos hoy.

Quienes hemos estado en la calle, en asamblea y siguiendo las reacciones de los poderes del Estado, vemos que ese acuerdo es un avance del pueblo movilizado. Fuimos nosotros quienes pusimos la Asamblea Constituyente como tema. Sin embargo, ese acuerdo es ilegítimo, toda vez que se dio entre cúpulas de partidos políticos y parlamentarios, con el consentimiento del poder ejecutivo, y no con el pueblo movilizado. Por esta sencilla razón no tenemos por qué aceptar ese acuerdo. Por otro lado, la serie de puntos que “rayan la cancha” con fechas, comisiones, mecanismos de elecciones no hace más que generar desconfianza y deja la sensación “fuerte y clara” que no han escuchado las demandas de la calle.

La calle, asambleas y cabildos, si bien plantean aspiraciones de distinto tipo, también plantean, más bien exigen -exigimos- , participar en la construcción de las soluciones a esas aspiraciones. Eso significa participar en el proceso constituyente. Las nuevas generaciones, que nos han dado el ejemplo, primero con su horizontalidad de organización con sus voceros en vez de dirigentes el 2006, ayer instándonos a rebelarnos ante este sistema que nos precariza (“evadir, no pagar: otra forma de luchar”), ahora no quiere -y no debe- soltar la pelota, para que en acuerdos espúreos la élite siga decidiendo y nosotros sigamos siendo espectadores.

No.

El movimiento y las nuevas generaciones no busca una nueva constitución como fin último, sino como un canal de participación para rayar una cancha que apunte a una sociedad más justa, sostenible y feliz. Don Luis Emilio Recabarren nos lo advirtió hace más de 100 años: la emancipación del pueblo no puede venir sino del pueblo.