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Caos en el sur de Irak: movimiento social pide la salida del Gobierno

Desde hace casi dos meses, los manifestantes iraquíes exigen la partida de sus líderes que juzgan incompetentes y corruptos. La única respuesta de las autoridades hasta ahora es una violenta represión, que ha causado la muerte de más de 350 personas desde principios de octubre. En el sur del país, la situación es particularmente tensa.

RFI

  Jueves 28 de noviembre 2019 16:50 hrs. 
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En el sur de Irak, los enfrentamientos son violentos y los manifestantes están desesperados. Para ellos, el último recurso para hacer oír su voz es paralizar el país. Para ello, cortan carreteras, queman neumáticos e instalan piquetes en las entradas de las administraciones para impedir que los funcionarios públicos lleguen a sus oficinas, como en Diwaniya. La mayoría de las escuelas están cerradas.

Los iraquíes piden una revisión completa de su sistema político y la renovación de sus dirigentes, que consideran corruptos. Si bien las regiones del sur son extremadamente ricas en petróleo, la población es vive en la miseria y los jóvenes se enfrentan a un fuerte desempleo.

Militares en apoyo

El ejército iraquí anunció este jueves que envió soldados a varias provincias del sur para apoyar a los gobernadores ante las manifestaciones. “Se ha creado una célula de crisis bajo la supervisión de los gobernadores”, explica el comunicado, con el fin de “imponer la seguridad y restaurar el orden”.

Las protestas han alcanzado un nuevo nivel en las últimas horas, con el incendio en la noche de un consulado iraní en la ciudad santa de Nayaf. Cientos de manifestantes habían entrado al edificio para denunciar que Teherán mueve los hilos en su país, según ellos.

Al menos 13 manifestantes fueron matados a tiros este jueves en Nasiriya -según médicos y policías- cuando las fuerzas del orden buscaron retomar dos puentes de la ciudad que estaban bloqueados por manifestantes. También se decretó un toque de queda en la ciudad, dijeron las autoridades locales.

“Hay caos en Nasiriya”

Nasiriya está en la punta de esta movilización. Allí, el ejército intenta desempeñar el papel de pacificador para evitar el derramamiento de sangre. Los manifestantes acusan a los milicianos vinculados a los partidos en el poder de dispararles con munición real.

“Hay caos en Nasiriya. Los locales de los partidos políticos en el poder fueron incendiados. Hay mucha ira y la situación es la misma en todas las demás provincias del sur. Es un verdadero levantamiento. Hay una huelga general, las escuelas están cerradas y las carreteras cortadas”, comenta un suboficial del ejército iraquí a RFI.

“Nuestra misión es proteger a los manifestantes, los edificios oficiales, y detener a los vándalos que intentan causar disturbios. Debemos restaurar el orden. Hay jóvenes que se están muriendo. Es inaceptable. Los manifestantes exigen la dimisión del gobierno y la disolución del Parlamento. También quieren empleos, infraestructuras que funcionen… Sus reivindicaciones son legítimas”, prosigue.

Bagdad cortada por la mitad

Algunos viajan cientos de kilómetros para llegar a Bagdad, donde el movimiento también ha recobrado impulso, informa la corresponsal Lucile Wassermann.

El centro de la ciudad de la capital iraquí está ahora dividido en dos. Por un lado, la plaza Tahrir tiene un ambiente festivo, donde la distribución de alimentos y los conciertos atraen incluso a familias. Por otro lado, en los puentes y en la calle Al-Rasheed, los manifestantes se enfrentan a la policía. Como en el sur del país, las fuerzas de seguridad utilizan gas lacrimógeno o incluso munición real, según testigos.