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Hablar y escuchar en la calle: así es el Coloquio de Perros

En el marco de las movilizaciones de las últimas semanas, el encuentro reúne a académicos, dirigentes sociales, artistas e invitados provenientes de diversos ámbitos, quienes conversan con las personas que se acercan al Parque Forestal.

Rodrigo Alarcón L.

  Lunes 2 de diciembre 2019 18:56 hrs. 
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Habían pasado solo dos días desde la marcha que reunió a más de un millón de personas en Santiago. La primera edición del Coloquio de Perros se realizó al mediodía del domingo 27 de octubre, en un clima de plena efervescencia, y fueron cientos las personas que se reunieron en el frontis del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) del Parque Forestal.

El escritor Raúl Zurita, el investigador Recaredo Gálvez, el actor Alejandro Goic, la abogada Jimena Jiménez y la sicoanalista Constanza Michelson fueron algunas de las personas que estuvieron aquella tarde en la mesa, intentando desentrañar el movimiento que a esa altura se había desplegado por todo el país. 

Esa fue la primera de las siete versiones que ya suma la actividad (una se hizo en Valparaíso), que luego ha contado con invitados como el historiador Gabriel Salazar, la periodista Mónica González, el abogado Jaime Bassa, el arquitecto Alejandro Aravena, la dirigenta de Lo Hermida Soledad Mella, la física Maisa Rojas, la dirigenta estudiantil Marcela Catoni, la escritora Nona Fernández o la ex directora de la Bolsa de Santiago, Jeannette von Wolffersdorff.

Cada uno de ellos ha sacado la voz en conversaciones que giran en torno a temas variados, como el cambio constitucional, el medio ambiente, el rol de los medios de comunicación, la acción de la policía o el surgimiento de la “primera línea”. 

“Había una necesidad de buscar voces. Queríamos aportar para desencriptar todas las cosas que estaban ocurriendo y darle un cuerpo, un espacio”, explica el cineasta Fernando Guzzoni, quien junto al periodista Sebastián Herrera y la artista Laura Estévez conforma el colectivo Tres Tristes Tigres, organizadores de la instancia, que también ha sido transmitida a través de Instagram. 

Tal como el nombre del grupo, el de la actividad es una cita a Raúl Ruiz, dice el realizador: “Coloquio de perros es una película que pone en tensión el discurso de los personajes. Era un nombre bonito, porque lo ruiziano se da en el espacio: hablar sobre Chile, sobre su idiosincrasia, tensionar lo que significa el territorio, el lenguaje y poner la palabra en el centro. Que la palabra construya la imaginación”.

Según Fernando Guzzoni, desde un comienzo la idea fue “poner en la misma línea a un Premio Nacional, a un estudiante, a un dirigente social, a un poeta. No generar jerarquías ni estructuras por disciplina, sino tratar de hacer dialogar esas voces. Creemos que ha sido un espacio genuino, que tiene líbido: seduce, porque no es académico, es convocante, y eso genera una atracción”.

El escenario del Parque Forestal, de hecho, es un rasgo fundamental del encuentro. Ahí ocurren situaciones poco habituales, incómodas o inesperadas, como las escaramuzas con la policía que se producen en el barrio, la intervención espontánea de personas que circulan por el sector o una “funa” que debió enfrentar Gabriel Salazar. 

“Es algo que buscamos. Si bien hay invitados, se les da la palabra y se les escucha, queríamos abrir el micrófono y entender eso no solo como la persona que va con una pregunta o es capaz de formular un discurso”, recalca Laura Estévez. “El primer día, por ejemplo, el indigente que vive ahí mismo quiso reclamar por el tema mapuche y la violencia social, pero al final lo único que logró fue decir su RUT. Por un lado eso es muy triste, pero también es bonito, porque es la visibilización muy concreta del por qué estamos donde estamos, por qué llegamos a esta crisis. Ahí está la falla del modelo”. 

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Aunque manejan opciones para proyectar el Coloquio de Perros a otros formatos, sus organizadores recalcan que sus próximos pasos los evalúan semana a semana. Más allá de la fórmula, la idea es ampliar el diálogo. “Eso es la base”, subraya Laura Estévez. “He tenido conversaciones con personas que piensan que esto está fracasando porque la ‘Plaza de la Dignidad’ ya no está tomada de lunes a domingo, pero yo creo que también es importante que haya espacios de respiro. Es difícil reflexionar en la mitad de la marcha”.

“Sin ninguna vanidad lo digo: me siento muy orgulloso de este espacio”, añade Fernando Guzzoni. “Aporta un granito de arena a ese ejercicio de reflexión, de memoria, de politizar el espacio público, que no tiene que ver con una lógica militante necesariamente, sino de confrontar ideas”.

Fotos: @coloquiodeperros.