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Subsecretario del Patrimonio: “Los monumentos no pueden ser imposición de una visión hegemónica”

En conversación con este medio, Emilio de la Cerda sostuvo que desde el Ministerio de las Culturas ya se han iniciado los primeros pasos para concretar la restauración de inmuebles afectados. Según detalló, este trabajo deberá efectuarse junto a la ciudadanía.

Abril Becerra

  Domingo 29 de diciembre 2019 10:45 hrs. 





Junto con el movimiento social, el patrimonio, volvió a remecerse. Esto quedó plasmado en los cientos de monumentos y estatuas que fueron intervenidas: los casos más emblemáticos se vieron en Valparaíso, la Región Metropolitana, el Biobío y La Araucanía, donde una estatua de Pedro de Valdivia fue decapitada.

Por ello, desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, convocaron a una mesa técnica integrada por la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el Ministerio de Obras Públicas y la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo. La idea es recopilar información respecto del estado del patrimonio en el país para luego iniciar un proceso de restauración.

Hasta ahora, se han detectado más de 230 casos de intervenciones en monumentos y zonas típicas. “Desde el día 18 -19  de octubre, comenzamos un registro de monumentos dañados en todo el país. Al principio había algunos edificios o áreas más dañadas, pero luego se fue sistematizando hasta el día de hoy”, comenta el subsecretario del Patrimonio, Emilio de la Cerda.

¿Qué datos han podido recolectar respecto del estado del patrimonio en el país?

Hay algunos daños que son de zonas típicas, donde generalmente hay rayados de edificios y monumentos históricos. También, tenemos algunos monumentos históricos dañados, como la escuela de Curicó, el edificio de El Mercurio de Valparaíso, la Iglesia de la Veracruz. Diría que esa es la afectación más grave que tenemos que lamentar de monumentos históricos. Los que han generado mayor nivel de debate simbólico, por otra parte, son los monumentos públicos. Estos son los casos más evidentes, como el del General Baquedano en Plaza Italia.

Cómo Ministerio, ¿cómo leen estas intervenciones? 

Hasta el 18 de octubre, el monumento público era la categoría de monumento nacional que menos conflicto generaba a nivel de debate. Digo eso porque, hace varios años, las zonas típicas vienen siendo una categoría que necesita coordinarse bien con los elementos territoriales. Pero los monumentos públicos, que son la estatuaria, no habían suscitado ese nivel de debate. Se veían en el espacio como un recuerdo del proceso de construcción de la República y hoy están bajo la responsabilidad de los municipios y de las intendencias. Pero, el 18 de octubre, muchos de estos monumentos estuvieron en el centro de la polémica. En estas alteraciones hemos tratado de ser bien enfáticos en condenar o en rechazar la violencia ejercida sobre estos monumentos públicos. Eso nos parece que es una condición de base, porque en democracia el diálogo es contrario a la violencia. Dicho eso, hay que tratar de ser empático y razonable en comprender cuáles son  las dinámicas que están detrás de este fenómeno.

Y cuando decimos esto, tratamos de ser lo más rigurosos posibles: creemos que hay varios de estos monumentos, del orden de 20, por decir un número grueso, que van a requerir un trato especial para ver cómo enfrentamos su restitución. Eso significa que, probablemente, vamos a apoyar los procesos de recuperación de patrimonio que hay en el país. Hay algunos de ellos que sí se pueden empezar a recuperar y estamos muy coordinados, pero para el caso de estos 20 o ese rango de monumentos públicos, vemos que van a requerir un trato especial, que van a tener que ser trabajados con los municipios, con las comunidades asociadas. Creemos que los monumentos que están sometidos a ese nivel de conflicto tan alto, requieren una mirada más pausada y dialogante, porque los monumentos no pueden ser imposición de una visión hegemónica.

@Mauricio Osorio

Entonces, uno puede esperar que este grupo de 20 monumentos no se reconstruya tal como estaba…

Eventualmente, no. Es una discusión que el mismo Consejo de Monumentos está sosteniendo, pero eso no es suficiente, o sea, esta discusión desbordó a monumentos nacionales como institución y hay que sumar a otros actores de la sociedad. Frente al estallido social y al fenómeno en curso, debemos tener esa voluntad de diálogo, que es lo que importa en este caso.

¿En qué está hoy el trabajo de la mesa técnica? 

Esa mesa es una instancia de coordinación. En estos fenómenos, uno de los primeros datos claves es manejar la misma información de forma articulada, o sea, tener protocolos de registros que sean equivalentes. La idea es tener fichas unificadas y una mirada coordinada para que las acciones que luego emprendamos. Ahí, lo que hemos hecho es que el Ministerio de Vivienda trabaje sobre un sistema digital de registro. Además, hemos establecido esa coordinación con los municipios y la Subdere para todo los temas de financiamiento de las acciones que se puedan emprender.

Frente a la movilización, el debate sobre cuál es el límite de patrimonialización ha sido importante, sobre todo, de cara a las iniciativas que han realizado acciones para resguardar las obras nacidas al alero de la protesta. ¿Cuál es su opinión al respecto? 

El proceso de patrimonialización, históricamente, ha venido desde las cúpulas, ha sido una selección un poco de élite, pero el patrimonio cultural no lo construyen los Estados, sino que lo construyen las sociedades. El patrimonio es dinámico, se basa en la importancia que le otorgan las sociedades, las distintas comunidades. Ese principio básico es el que está operando hoy. Por eso, el Archivo Nacional, la Biblioteca Nacional y el Museo Histórico Nacional ya han recolectado material que permita llevar un registro histórico de este momento. Más allá de un juicio de valor, es un momento que está quedando como un punto de inflexión en la historia reciente de Chile y, como tal, los investigadores futuros van a requerir estos antecedentes. Lo que también podemos saber es que el proceso de resignificación de ciertos monumentos puede ser parte de la solución al complejo escenario que vive la sociedad hoy. El patrimonio cultural no es un adorno, no es una especie de bien que corre por al lado de la manifestación, en algunos casos, puede que nos ayude a ver mejor cuáles son las demandas que están hoy sobre la mesa y cuales son los horizontes que uno puede concebir.

¿Hacia dónde cree que debería apuntar el nuevo diseño de Plaza Baquedano, considerando el debate existente respecto de su eventual transformación? 

Hace muchos años que Plaza Italia se transformó en un punto de convergencia. El proyecto nueva Alameda -Providencia que se desarrolló con la intendencia de Orrego contemplaba el rediseño. Lo que ellos hacían era mover la vialidad de manera tal que se concentraran las calles y se pudiera eliminar esta especie de rotonda que hay en el centro, donde está Baquedano para que se pudiera disponer, esa gran superficie, hacia el río mismo. La verdad es que, como arquitecto, veo que la solución que planteaban es un buen camino. Ahora, eso lo plantearon antes de las últimas grandes manifestaciones, donde ese espacio ha sido expresado en términos de uso, mientras que en términos simbólicos está en un pleno proceso de resignificación.  O sea, el sector de Baquedano puede ser un debate complejo, no funciona hace muchos años y esta es una cosa distinta a la pregunta de si el General Baquedano debe mantenerse en ese lugar o no.

Me imagino que esa es una pregunta que va a tener que abordarse en su minuto…

Si . El General Baquedano es uno de los puntos principales, tanto por formas simbólica, como por los rayados. Éste ha sido una especie de panel donde cada día se incorporan nuevas capas de interpretación. Entonces, bajo todo punto de vista, el caso del General Baquedano va a requerir una revisión como proyecto: qué hacer con el monumento, cómo restaurarlo, cuál es el emplazamiento adecuado. Acá hay una discusión ineludible y vemos que ya hay bastante material y debate acumulado para tomar un camino adecuado.