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Cancamusa: “Todos íbamos muy rápido en este sistema que no da para más”

Baterista y compositora, Natalia Pérez tocó durante años en Amanitas y hoy forma parte de la banda de Mon Laferte. Desde México habla de su primer disco solista, compuesto entre hoteles y aeropuertos, y de la incertidumbre provocada por el coronavirus: “No hay trabajo, es así de simple”. 

Rodrigo Alarcón L.

  Domingo 12 de abril 2020 9:20 hrs. 
Cancamusa 1



Este artículo está basado en una entrevista emitida en el programa Pasaje Nocturno.

Encerrada hace al menos un par de semanas y sin certeza alguna sobre las próximas semanas, como todos. Así es como Natalia Pérez (Valdivia, 1989) describe sus días recientes en Ciudad de México, donde acaba de publicar Cisne – Lado negro, su primer disco bajo el seudónimo Cancamusa.  

“Ha sido intenso. Que de la noche a la mañana no tengamos la libertad para salir es un cambio, pero ha sido un momento de mucho pensamiento. Siento que íbamos corriendo todos muy rápido en este sistema que realmente no da para más”, dice. “Es un buen momento para parar y entender todo esto. Ojalá lo transformemos en algo positivo, porque realmente íbamos muy rápido y nos hemos descuidado de muchas cosas como seres humanos”.

Cambios, transformaciones, mutaciones. Son palabras que se han vuelto habituales en el vocabulario de Natalia Pérez: hace más de un año abandonó Santiago y se fue a México para sumarse como baterista a la banda de soporte de Mon Laferte, con quien ya había tocado en la primera mitad de la década. 

Junto a ella iban sus compañeras en el quinteto Amanitas, pero esos planes -incluido un EP ya registrado- también se alteraron: “En enero tomamos la decisión de parar por un tiempo. Cada una está haciendo sus cosas, veníamos trabajando harto en una escena underground y está bien darse un respiro, para que todas podamos explorar otra música y a futuro encontrarnos con nuevas herramientas”, explica. 

Y la crisis global provocada por el coronavirus pudo también trastornar la edición del primer disco de Cancamusa, pero decidió seguir adelante: “Estuve a punto de no lanzarlo”, admite. “Me ha costado promocionar mi música y ver que está muriendo mucha gente, que no lo estamos pasando bien, pero el disco también tiene un enfoque especial y hay canciones inspiradas por las crisis sociales que se están viviendo en todo el mundo. Creo que podía ser un aporte para gente que está en sus casas esperando arte, viendo películas, escuchando música. Decidí no pensarlo tanto y lanzarlo, simplemente”, justifica.

Cisne – Lado negro es su debut solista, pero también una prueba de la experiencia que ha acumulado durante años. No solo como baterista de Amanitas y Mon Laferte, sino también interpretando canciones de Joe Vasconcellos, Mamma Soul o Javiera Mena. Distinto a todo aquello es Cancamusa, una suerte de pop sofisticado y sintético, a ratos sensual, a veces oscuro, siempre intrigante. 

A pesar de ese recorrido, dice que la confianza para salir al frente es un hallazgo reciente: “No me atrevía a dedicarme aún a dedicarme a mi música, hace un mes recién que tengo una agregadora”, sintetiza aludiendo a las compañías que permiten publicar música en los servicios de streaming. “Después de muchos años trabajando en mis canciones, recién cuando llegué a Ciudad de México decidí darle prioridad a mi proyecto. Hago música desde los 16 años y no la había mostrado, pero ya era el momento de dejar los miedos”. 

Cisne – Lado negro parecen títulos de dos discos, no de uno…

El nombre se me vino a la cabeza de forma muy intuitiva. Un día escuché la palabra “cisne”, estaba componiendo en la playa, y pensé que tenía que ser el nombre. Además, hay muchas leyendas muy bonitas en torno al cisne. Este es Cisne – Lado negro, pero posteriormente habrá otro lado, aún no tengo claro de qué color. Este es un disco oscuro, que retrata momentos difíciles, historias tristes de cuando era niña. Es como un viaje al pasado, para sanar cosas que estaban pendientes, y también retrata momentos de crisis social en canciones como “Huracán de fuego” o “Nublado y tú con sol”. Es oscuro, pero tiene fuerza y resiliencia.

Con Mon Laferte estás tocando constantemente y en muchas ciudades distintas. Considerando eso, ¿cómo se hicieron estas canciones?

2019 fue el año más agitado y en el que más he trabajado en toda mi vida. Además de lo que significó emocionalmente cambiarme de país y trabajar con una artista tan grande como Mon Laferte, acompañarla en sus giras, ensayos y todo eso, no descansé en el poco tiempo que tuve. Estuve muy motivada trabajando en Cancamusa, incluso en canciones que aún no salen. Es un disco casero, pero también con un espíritu muy nómade, porque andaba de país en país. Hay muchas canciones que escribí en aviones, en aeropuertos, con guitarras que me prestaban mis compañeros en las habitaciones de los hoteles. Es un disco que tiene esa movilidad.

En tus canciones aparece Sinclavi (Esteban Zúñiga) como productor. ¿Cómo fue ese trabajo en conjunto?

Con Esteban nos conocimos en la universidad y siempre tuvimos buena onda para hacer música. Cuando recién tenía la idea de un proyecto solista, él llegó a mi casa y me propuso ser productor. Ha sido muy importante, porque de alguna forma me dio la fuerza para atreverme y se ha transformado en la otra parte de este proyecto.

Tenemos una complicidad muy especial y aporta mucha musicalidad. Él tiene claros los sonidos de batería que me gustan, por ejemplo. Hay códigos que manejamos y muchas veces tengo una idea melódica, se la muestro y él imagina qué tipo de acordes estoy pensando, musicaliza ciertas ideas que tengo en mi cabeza y a veces cuesta explicar. Es una retroalimentación de ideas. 

En un contexto tan singular como el actual, ¿cómo proyectas 2020?

Lo que ocurre ahora nos ha hecho parar, pensar y disfrutar más el presente. Es algo que vengo pensando hace tiempo, pero ahora nos toca vivirlo a la fuerza. En mi caso, se trata de aprovechar más el proceso de lo que estoy haciendo, antes que pensar en cuántas giras voy a tener o lo que va a pasar en el futuro. Los artistas estamos viviendo un momento de mucha incertidumbre y muy difícil porque no hay trabajo, es así de simple. Tenía conciertos agendados que obviamente se cancelaron, pero cuando termine esta crisis vamos a tener muchas ganas de salir, ir a festivales, escuchar música, y espero que mis canciones tengan un espacio dentro de ese nuevo panorama.