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Fondos de cultura en suspenso: las críticas de las autoras ante un modelo obsoleto

Un grupo de escritoras denunció que los recursos entregados por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (Fondart) serán distribuidos de forma tardía. Para las autoras esta situación es preocupante, sobre todo porque, muchas de ellas, dependen de estos pagos para subsistir.

Abril Becerra

  Domingo 19 de abril 2020 10:35 hrs. 
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A fines de marzo, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio debía cursar el pago de los recursos otorgados en el marco del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (Fondart), que, para 2020, beneficiaría a más de 2 mil proyectos. Sin embargo, a la fecha, aún existen denuncias que hablan de un proceso que, en el contexto de la pandemia, no se ha logrado concretar, lo que ha repercutido, directamente, en el trabajo de los y las artistas nacionales. 

Uno de los gremios que se ha visto perjudicado, en este contexto, es el de los escritores y escritoras nacionales: de acuerdo a un sondeo realizado por la Cooperativa de Editores de la Furia del Libro, el 65 por ciento de los encuestados no ha recibido el pago por concepto de Fondart. A ello, se ha sumado la suspensión de actividades como lanzamientos y ferias, lo que ha profundizado aún más la crisis del sector. 

“Estamos recopilando información. Estamos evaluando, pero no hay mucha claridad de lo que vaya a pasar, porque todavía no se pueden reagendar eventos con más público”, comenta Paula Gaete, presidenta de la Cooperativa de Editores de la Furia. 

“Ahora, lo que nos han comentado es que los fondos sí van a allegar. El problema radica en la falta de personas que trabajan en la Seremi de Cultura en la Región Metropolitana. Pero, hasta el momento, no nos han podido dar plazos definitivos. Todo depende de cómo se avance en términos de fuerza humana, lo que nos parece insuficiente”, dice la editora.   

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Para Gladys González, escritora y editora en Ediciones Libros de Cardo  de Valparaíso, esta situación ha sido compleja, ya que, como nunca antes, el proceso ha estado marcado por la desinformación. Aquí las críticas apuntan a una falta de conexión respecto de los artistas en regiones, lo que, muchas veces, tiende a diluir la comunicación. 

“Sería interesante que se plantearan mesas de trabajo a nivel regional para que cada uno pueda trabajar mucho mejor desde su territorio, más que con una sola persona”, sostiene .

Este año, Ediciones Libro del Cardo debía concretar una serie de talleres de capacitación con enfoque de género. Sin embargo, ante la crisis sanitaria y frente a la tardanza en la entrega de fondos, la iniciativa debió modificarse para ser llevada a una página web. 

Frente a ello, la autora reconoce que el proceso ha acarreado la preocupación de su equipo: “Todo se transforma en un estrés, porque hay gente que requiere de estos fondos para financiar varios meses de su trabajo. Eso ha sido lo que más me ha preocupado respecto de no tener respuesta para otras personas que están en situaciones más complejas”.

La escritora Lorena Díaz también ha vivido en carne propia estas preocupaciones. Siendo beneficiada con dos proyectos, señala que sólo ha recibido fondos por una de sus propuestas: “Ha sido difícil, pero hemos tenido suerte, porque a otras compañeras aún no les entregan los fondos”. 

“Hace poco, pese a que ya habíamos firmado el convenio, nos llegó un correo indicando, de manera muy informal, que nos faltaban papeles, pero no nos dijeron qué documentos eran. Finalmente, dijeron que lo iban a investigar, pero no supieron responder bien. Eso es algo que se ha visto en este proceso”, relata la escritora.

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Fondart, las críticas al modelo  

En el marco de la crisis sanitaria, diferentes voces han cuestionado el modo de financiamiento a la cultura que existe en el país. Esta crítica, transversal en las disciplinas, plantean un modelo obsoleto, que apuesta por la competencia, más que por la promoción artística. 

De acuerdo a ello, Carmen Mantilla, autora y gestora cultural, advierte que la contingencia ha develado una situación lamentable, donde, más allá de las observaciones al Fondart, también existen relaciones contractuales informales. 

“Lo que más afecta al ingreso de los y las artistas tiene que ver con la imposibilidad de desarrollar el trabajo que se hace en términos más bien informales. Eso es muy fuerte y, efectivamente, desde el estallido nos hemos visto afectados a nivel económico y de eso el Estado no se ha hecho cargo”, puntualiza. 

La escritora Francisca Rodríguez mantiene una opinión similar respecto de este punto. Según comenta, el problema tiene que ver con que, en el fondo, no existe una valoración real de la cultura. 

“Al final, los artistas dependen de un financiamiento estatal, que es muy difícil de conseguir. El problema ahí es que no hay una valorización de la creación, del trabajo de les otres. Cómo la gente se va a dedicar a crear, si tiene que ver cómo para la olla, cómo comer, cómo pagar el arriendo. Termina siendo un trato denigrante con los y las artistas”, sostiene. 

“Además, el escenario se ve bien negro porque estamos tratando ante la incertidumbre. Esto tiene que ver con cómo repensamos nuestro país para que nos cuide a todos y a todas, y donde todos y todas seamos importantes”, afirma. 

El problema develado por las autoras da cuenta de sólo una pequeña parte de la preocupación existente en el gremio de las artes frente a esta crisis. En definitiva, se trata de un panorama que, de no solucionarse a tiempo, podría profundizar aún más la situación de los y las artistas, sobre todo pensando en el proceso de postulación que debe concretarse, nuevamente, este año. 

De esa forma, las autoras plantean que el reto de reformular este mecanismo, que, según comentan, sólo apuesta por una creación a la deriva, sin objetivos claros ni prioridades.