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Año XII, 27 de noviembre de 2020

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Lucía Dammert: “El Ministerio del Interior no da el ancho para encargarse de temas de seguridad”

Para la experta en seguridad, es fundamental avanzar en una reforma a la institución a pesar de estar concentrados hoy en la pandemia de Covid-19. Esto, porque cuando "la policía no tiene legitimidad, se erosiona el proceso democrático".

Diario Uchile

  Lunes 4 de mayo 2020 8:53 hrs. 
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En conversación con nuestro medio, la académica de la Universidad de Santiago y experta en seguridad, Lucía Dammert volvió a revisar la indispensable reforma a la institución de Carabineros.

Abordando el problema de legitimidad por la que atraviesa la institución uniformada, Dammert insistió en que la policía no se va a reformar sola. En ese sentido, volver a construir legitimidad es absolutamente necesario: “Cuando las policías no son legitimas, la gente empieza a no cumplir con la ley. Lo que significa robar porque sientes que no habrá sanción, o las fiestas clandestinas, el paso de los semáforos…”, dijo tomando ejemplos de lo que ha sucedido durante los últimos días o meses en Chile.

“Cuando la policía no tiene legitimidad, se erosiona el proceso democrático”, advirtió insistiendo en la relevancia de un cambio. “En el mundo entero las policías están siendo fundamentales para el control de las pandemias, pero esto no nos puede evitar ver lo que sucedió desde octubre a la fecha”.

Carabineros tiene que ser la respuesta a la inseguridad y no parte del vector que la genera, dice la experta, explicando el fenómeno: “Lo que nos genera inseguridad no son los delitos, sino el modelo. En general, la gente le tiene miedo a enfermarse, a perder la pega… en ese marco de enormes inseguridad, que el modelo fortalece y donde las respuestas son que tú solo puedes salir adelante, (el temor) no puede ser reforzado por una policía que tiene problemas de corrupción, que es abusiva, que trabaja para un sector más que para el otro y, además, trabaja con impunidad. En este sentido, el temor aumenta”.

Al respecto, señaló que el Ministerio de Interior, encargado de lo político, del día a día “no da el ancho para encargarse de temas de seguridad”.  Para explicar esto, tomó como ejemplo el que los cambios de gobierno, donde todos los nombres son reemplazados por otros implica que, cada cuatro años, se debe reaprender todo lo relativo con seguridad, nuevamente. “Ellos (Carabineros) están adelante del mundo civil, porque no tienen estos cambios de poder, entonces es así como se terminan comprando las soluciones que ellos mismos dan. Es la sensación de que corremos siempre detrás de la zanahoria y, ese andar corriendo, nos impide tener un programa de largo plazo”.

“Carabineros se manda solo”, dijo la académica, para confirmar lo que ocurre al interior de la institución donde hay ejemplos del uso de las cámaras, del resultado de los sumarios y un largo etcétera que da cuenta que las cosas se hacen según se dispone desde el interior de las policías. Sin embargo, y pese a la urgencia de las modificaciones estructurales, explicó que “los procesos de reforma policial tienen una década de duración, porque hay que formar a los miembros de una manera distinta”.

Entre estos cambios tiene que ver por una serie de temas como previsión, salud, comunicaciones. “Por eso hay que tener civiles a cargo, porque necesitamos la foto completa, porque si solo tenemos una pieza del rompecabezas no sabemos cómo encajarlo y eso tiene que pasar antes que se termine la pandemia. Debemos empezar a avanzar este cambio que involucra a todo un sector”.

Lo paradojal, agregó Lucía Dammert, que hace dos años la gente decía que no era necesario reformar a las policías. “La respuesta política en ese momento era que uno quería generar un problema donde no lo había, pero después del estallido se abre un espacio de oportunidad y me preocupa que la traten de cerrar con discursos como que Carabineros son los héroes nacionales, son la primera línea detrás de la pandemia, lo que es cierto, pero ese logro no puede invisibilidad los problemas que tenemos”.

Al finalizar habló de la “gasolina para el incendio”, repudiando las imágenes vividas durante el 1 de mayo. “Dentro de la institución policial hay quienes se han dado cuenta de la importancia de la reforma, entonces, lo que toca es que las autoridades políticas se den cuenta de esos liderazgos y los potencien”.

El problema político para el actual gobierno, recalcó, es tener que trabajar con estas imágenes de defensa a la institución que se repiten por los sectores más de derecha de la sociedad, voces que actúan como presión para no avanzar en las modificaciones comprometidas.

De no hacerlo, de no cambiar estos aspectos, situaciones como las vividas en La Florida, cuando dos ex funcionarios policiales balearon a diez personas, se pueden repetir. “No es un acto de dos locos, sino de dos personas que consideraron que esto lo iban a hacer y no los iban a pillar”.