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Año XII, 26 de noviembre de 2020

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Desempleo versus daño ambiental: la controversia tras el proyecto que prohíbe la pesca de arrastre de la merluza

En agosto del 2019, se presentó un proyecto de ley para prohibir el arte de la pesca de arrastre, iniciativa que, actualmente, se discute en el Parlamento.

Camilo Villa J.

  Sábado 16 de mayo 2020 15:49 hrs. 
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Antes fue la jibia, ahora es la merluza. La pesca de arrastre de este popular pez siempre ha sido foco de polémica, pues pescadores artesanales y ambientalistas denuncian que esta práctica industrial daña el ecosistema y amenaza la supervivencia de la especie.

Tanto sería así que, en agosto del 2019, se presentó un proyecto de ley para prohibir el arte de la pesca de arrastre, proyecto que, actualmente, se discute en el Parlamento.

Sin embargo, y como era de esperar, no todos están de acuerdo con la iniciativa y la industria pesquera se juega sus cartas para que la normativa no vea luz verde.

En conversación con nuestro medio, la presidenta de la Asociación de Pesqueras Industriales (Asipes), Macarena Cepeda, afirmó que la aprobación de dicho proyecto significaría la pérdida, en lo inmediato, de dos mil empleos directos, esto, sin contar los empleos indirectos asociados a servicios que prestan pequeñas empresas a la captura y proceso de merluza.

Desde el gremio pesquero ponen de ejemplo lo sucedido luego de que se prohibiera la pesca de arrastre de la jibia, donde –aseguran- se perdieron más de 1.200 empleos solo en la región del Biobío.

En cuanto a las críticas que se le formulan a este arte de pesca por la destrucción del ecosistema, Macarena Cepeda aseguró que, hoy en día, se cuenta con la tecnología necesaria para realizar esta práctica sin dañar la naturaleza.

Hoy en el mundo el arrastre no se está prohibiendo y, muy por el contrario, se está fortaleciendo a través de certificaciones que permiten ir mejorando de manera continua con mejores prácticas y la incorporación de tecnología que permite realizar capturas con el arte de arrastre de manera sustentable sin impacto en el ecosistema”.

Mismo argumento expone Dante Queirolo, ingeniero pesquero y académico de la Universidad Católica de Valparaíso que, además ha expuesto en la Comisión de Pesca en torno al polémico proyecto.

“El arte de pesca, si está mal utilizado, puede generar consecuencias que no son las deseadas, pero en este momento, con observadores científicos a bordo, con cámaras a bordo, con posicionador satelital, creo que están todas las condiciones para que se haga bien. Además, tampoco se trata de una flota que uno diga que hay más de 300 barcos rastreros, sino que estamos hablando de una flota muy pequeña, menos de diez barcos, entonces es muy fácil controlarlo. La pesca de arrastre no es el causante de todos los males, muy por el contrario”.

El experto puntualizó que la pesca de arrastre actúa sobre la superficie del fondo marino, sin embargo, esto no genera consecuencias graves en las zonas donde se practica. Distinto sería –explicó- que este sistema de pesca se realizara, por ejemplo, encima de un arrecife de coral, pues ahí las consecuencias serían graves e irreversibles.

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Sin embargo, desde la ONG Oceana, aseguran que la pesca de arrastre de la merluza sí hace daños significativos al ecosistema de la zona en donde se practique.

La directora de la entidad, Liesbeth van der Meer, explicó que el arte de la pesca de arrastre no es selectivo, o sea, se captura todo lo que se encuentre en el camino. También argumenta que este sistema arrasa con la fauna bentónica que vive en la zona afectada. Todo esto cambiaría, necesariamente, la composición del ecosistema.

Además sostiene, a diferencia de Macarena Cepeda, que esta práctica se está erradicando en el mundo, incluso en países como Estados Unidos.

Otra precisión expuso van der Meer: que el proyecto que se discute en el Congreso no le prohíbe a la industria pesquera capturar merluza, sino que prohíbe el arte de pesca de arrastre, por tanto, la industria podría seguir capturando la especie si utilizara otra técnica.

“En este proyecto de ley no se prohíbe la pesca de la merluza por parte de la industria, lo que se está prohibiendo es el arte de pesca, igual como se hizo con la jibia. Se dijo ‘si usted quiere pescar con potera, puede pescar con potera, porque es un método más sustentable. Si usted quiere pescar con otro método, lo puede hacer, pero no con pesca de arrastre de fondo porque se sabe que es un arte de pesca que es sumamente destructivo’.

“También hay que recordar que la merluza común está sobrexplotada, está muy cercana al colapso y, por lo mismo, con mayor razón, se debieran usar artes de pesca que sean sustentables”, añadió.

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Quienes también defienden la iniciativa para prohibir la pesca de arrastre de la merluza son los pescadores artesanales.

Ellos, además de argumentar los daños ambientales irreparables que dejaría este método, refutan la defensa de la industria, aquella que apela a la eventual cesantía que podría dejar la aprobación de la ley.

En conversación con nuestro medio, Miguel Hernández, presidente de la Federación de Pescadores Artesanales “Nuevo Amanecer”, sostuvo que, debido a la sobreexplotación de la merluza por parte de la industria, son muchos más los pescadores artesanales que se están quedando sin ingresos.

“Así como vamos igual habrá cesantía porque este recurso se va a acabar y nadie va a poder trabajar, entonces nosotros planteamos que este recurso hay que cuidarlo, la merluza común la consume el pueblo, la gente de los barrios, de las ciudades, por lo que este recurso debiese ser manejado en forma sustentable para garantizar el consumo humano del mismo. Así como la industria está pescando ahora, lamentablemente hará desaparecer este recurso”.

Desde la industria aseguran que ellos no son los responsables de la sobreexplotación, pues señalan que es la pesca ilegal de la especie la que ha llevado a la situación actual, sin embargo, desde la otra vereda, si bien reconocen los efectos negativos de la pesca ilegal, afirman que es la industria la que sobreexplota el producto, y no solo durante este tiempo, sino que desde los años sesenta.

En tanto, la polémica iniciativa se encuentra en discusión en la Comisión de Pesca de la Cámara.