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Año XII, 7 de julio de 2020

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Gestar y tener salud sexual en pandemia: entre la soledad, la falta de protocolos y la desinformación

Mientras el Minsal ha tardado meses en firmar protocolos sobre salud sexual y reproductiva, organizaciones y personal de salud esperan lineamientos lo antes posible para garantizar el respeto de derechos y la protección.

Andrea Bustos C.

  Lunes 22 de junio 2020 11:52 hrs. 
embarazo covid





La emergencia por COVID-19 ha puesto al servicio nacional de salud en una situación crítica. Si bien las unidades de cuidados intensivos y las urgencias han sido las más demandadas ante la pandemia, la llegada de este virus al país ha provocado cambios en el sistema completo.

La reconversión de camas, la limitación de visitas o el estrés en el personal son aspectos que han repercutido en todas las áreas de los recintos sanitarios, en las que también se han tenido que aplicar diferentes medidas a la hora atender a los pacientes.

En esa línea, es que desde el área de la salud sexual y reproductiva mantienen una gran preocupación por la falta de claridad por parte del Ministerio de Salud en lo que refiere a lineamientos de atención en pacientes con y sin COVID-19.

“A meses de la pandemia, (Paula) Daza aún no firma las orientaciones para el manejo con gestantes, puérperas y/o díadas con COVID-19. Al Gobierno no le importa la salud de las mujeres”, es el mensaje que se ha viralizado en redes acompañado de #FirmaDazaFirma.

Sin embargo, el reclamo no solo apunta a la claridad de atención en mujeres gestantes, sino que se enfoca en la necesidad de establecer protocolos de atención, cobertura y tratamiento a la salud sexual y reproductiva en general, que incluya atenciones ginecológicas a mujeres no embarazadas, pesquisas y aplicación de posibles abortos en tres causales, entrega de anticonceptivos, stock de abastecimiento y tratamientos hormonales en personas transgénero, entre otros.

Desde instancias como la Mesa de Acción por el aborto y la Asamblea Feminista Plurinacional han estado alertas a este tema desde inicios de la pandemia, haciendo un constante énfasis en el descuido que ha existido por parte de la autoridad a la salud sexual y reproductiva durante este período de crisis.

“Creemos que es una irresponsabilidad, una falta de consideración y hasta una falta de respeto no contar aún con los protocolos y guías clínicas de manejo y atención a gestantes, puérperas y/o díadas en contexto de infección por el virus COVID- 19”, indicó Jani Castañer, matrona feminista e integrante de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir, organización integrante de la Mesa de Acción por el Aborto.

pdaza

Además, Castañer agregó que a diario los equipos de salud no solo exponen su seguridad y la de los pacientes, sino que también muchas veces deben adaptar e improvisar su actuar ante la falta del protocolo en salud sexual y reproductiva.

Nuestras jefaturas y nosotres nos hemos llevado un trabajo impresionante para poder seguir respondiendo a las necesidades de nuestras usuarias, pero es muy notorio el abandono que se ve desde el Minsal. Si bien se entiende que es un contexto nunca vivido, no corresponde por ningún motivo trabajar sin guías ni recomendaciones básicas. La improvisación que ha significado todo esto, además de exponernos a riesgo de contagio, nos expone a un gran estrés lo que obviamente influye en nuestra salud y calidad de atención”, señaló la matrona.

Así, agregó que “la demora en la entrega de guías clínicas solo enfatiza el lugar mínimamente prioritario que tenemos las mujeres y seres con capacidad de gestar en este país, no es posible que sigamos con las condiciones en las que estamos y no es posible que no se cumplan los derechos humanos sexuales y reproductivos básicos (…)”. La profesional insistió en la necesidad de avanzar en el tema, porque “salud sexual no puede esperar, que son las niñas, mujeres y adolescentes con énfasis en la población más vulnerable psicoemocionalmente, psicosocialmente, las que están pagando este precio”.

En tanto, María José Oyarzún, jefa del área de Salud de la Asociación Chilena de Protección de la Familia, Aprofa, señaló que lamentablemente lo que ha sucedido no les sorprende.

“Siempre ha sido una política de gobierno dejar la salud sexual y la salud reproductiva fuera de las prioridades, ya sea de legislación o de acción, entonces no es una sorpresa. Sí nos golpea duro porque teníamos la esperanza de que pudiera salir un protocolo mucho más claro acerca de resolver estas necesidades de las mujeres y de los cuerpos gestantes, ya sea con el protocolo de mujeres gestantes con COVID, pero también desde la entrega de métodos anticonceptivos, desde la planificación familiar, desde cómo sea realiza la atención de salud sexual y reproductiva en la atención primaria”.

Oyarzún espera que el Gobierno cambie su foco, y tenga como prioridad resguardar los derechos de las mujeres y cuerpos gestantes, dado que con la situación actual cada recinto de salud está teniendo que actuar en función de sus propias realidades y condiciones.

covid embarazo

“Cada hospital está tomando las medidas que creen pertinentes, entonces en algunos hospitales se empezó a dar la indicación de suspender los acompañamientos durante el parto o no realizar el contacto de piel con piel posterior al nacimiento, podemos también nombrar el aumento de los partos en domicilio que se ha producido en los últimos tiempos. En los últimos seis meses han sido muchas mujeres las que han dejado la atención hospitalaria y han parido en sus casas, uno por el temor al COVID y también por el temor a que sus derechos no sean respetados durante el parto, por eso que contaba de no permitir el apego inmediato contacto piel con piel, la lactancia, entonces estas directrices poco claras de un gobierno hacen que los equipos internos de cada hospital tomen decisiones basándose en su realidad y desde sus miedos también”.

Consultados por los protocolos, desde el Ministerio de Salud se indicó que el que refiere a la atención a gestantes, puérperas y/o díadas está firmado por la subsecretaria Paula Daza y a la espera de la revisión de la Subsecretaría de Redes Asistenciales. Sobre otros protocolos para salud sexual y reproductiva, hasta el cierre de esta nota no se entregó información.

En tanto, sobre la ausencia de lineamientos claros, la presidenta del Colegio de Matronas y Matrones, Anita Román, comentó que la falta de firmas “ha sido un grave error”, no solo porque hay una queja general de que la atención no se está dando como corresponde, sino también porque falta financiamiento y se expone al personal de salud, que ante la ausencia de recursos incluso tuvo que comprar sus propios elementos de protección personal.

“El protocolo oficial ha seguido en discusión no se han firmado, no se ha firmado ni siquiera la última actualización, están listos del 28 de marzo y desde ahí hasta ahora han sufrido cuatro actualizaciones pero aun así no han sido firmados ningún protocolo de salud sexual y reproductiva y eso ha provocado que sin lineamientos oficiales a pesar de que están distribuidos en todo Chile, al no tener la firma de la máxima autoridad tampoco tienen financiamiento, entonces sin financiamiento las acciones o a las actividades que se puedan pedir dependen del criterio de la autoridad local”, explicó.

Además, Román hizo énfasis en la necesidad de que las autoridades sean conscientes de que la protección debe apuntar a todo el personal de salud, para lo que los protocolos también son claves.

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En la actualidad hay personas que preconizan al interior del ministerio (de Salud) que la sala de parto no es área de aerosolización, situación que, como matrona, y te lo pueden decir todas las del país, es área de aerosolización porque la mujer no solo puede hacer pipí u otras cosas que ocurren en el parto, sino que también hay un gran lanzamiento de saliva en el pujo y esas son gotas, entonces que nos digan que hay estudios que dicen que no, que sí, las matronas les decimos a todos que sí, que las salas de parto son áreas de aerosolización, por lo tanto, tienen que contar con elementos de protección personal”, indicó la profesional de la salud.

“Cuando no se han preocupado de la salud sexual y reproductiva en esta catástrofe de tan larga duración obviamente las consecuencias que vamos a ver son lamentables, a lo mejor estadísticamente no, porque uno de los argumentos que dan es que no son tantas, es el 10, 15 por ciento, está bien eso es una estadística, pero para la familia que le ocurrió es el 100 por ciento”, añadió.

Durante esta semana,el Colegio de Matronas se reunió con el ministro de Salud y conversó sobre este tema. Según indicó Román, Enrique Paris se manifestó asombrado de la falta de firmas y quedó de investigar la situación para que se resuelva lo antes posible, una señal que ven como positiva y esperanzadora por parte del gremio.

Entre la crisis y la maternidad

Si bien llevar un embarazo y contagiarse de COVID-19 es una situación compleja y preocupante, más allá de contraer el virus, llevar adelante una gestación está siendo una tarea muy difícil durante la actual crisis.

Vivir el proceso con poca compañía, con ambigüedad respecto del futuro e incluso casos de mujeres a las que se les pide exámenes de COVID-19 negativo en centros de salud en los que no les puede realizar el test, son parte de las informaciones recabadas sobre cómo han sido los procesos durante la pandemia.

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“En las ecografías tenía que ir sola, y eso es lo más fome de este proceso, en el momento del parto pude estar con mi pareja, pero las visitas fueron él y solo una persona más. Nadie más me pudo acompañar y todo eso fue solitario, estar ahí en este tiempo, tener a tu guagua fue un proceso solitario, no es lo que esperabas. Y lo más fuerte es el temor de contagiarte o contagiar al bebé, en el momento del parto y de estar hospitalizada debí tener la mascarilla sí o sí y todo eso afecta tu estado de ánimo y te da estrés”, comentó Pamela Nahuelcoy, quien tuvo a su parto hace pocas semanas en período de pandemia.

“Mi médico me dijo que no iba poder atenderme siempre él porque en la clínica iban a tomar medidas de contingencia e iban a estar por turnos, entonces al momento del parto no iba saber si me iba atender él o no, y en los controles tuve dos en que no lo pude ver a él y fue fome porque siempre tienes un control con tu gineco-obstetra recurrente y que de un momento a otro eso cambie fue lamentable”, complementa sobre su experiencia.

Por otra parte, Ivette Donoso también recuerda que los controles fueron solitarios al igual que el período posterior sin visitas. Sin embargo, destaca que la pandemia no causó mayores problemas en la gestación propiamente tal.

Respecto de lo que ha significado sus primeras semanas con su hijo, comentó que siempre ha tomado todos los resguardos en los controles médicos, pero que ya decidió que desde la próxima consulta la revisión se haga a distancia: “No quiero exponerlo a nada porque todavía no tiene ninguna vacuna así que prefiero telemedicina y que no tenga contacto con nadie”.

Además, Ivette Donoso explicó que, aunque a nivel de salud física la situación del COVID-19 no le causó ningún inconveniente, en lo que refiere a salud mental ha habido una diferencia.

“Hay un tema fuerte de ansiedad, no depresión, pero el encierro, emocionalmente, ha sido muy desgastante, más que el mismo parto o la maternidad en general, estar encerrados en la casa, que la familia directa no lo pueda venir a ver, que sus abuelos no lo conozcan, es un tema que provoca mucho estrés, y conlleva a una ansiedad. La salud mental es la que ha estado más afectada en nosotros”, comentó.

En tanto, Camila Donoso tiene siete meses de embarazo y también ha tenido que enfrentar este proceso con distancia de otros familiares y aseguró la incertidumbre de no saber cómo serán las semanas que quedan también genera muchas aprehensiones.

“Ha sido muy complicado, es una incertidumbre constante de cómo vamos a llegar al final de todo este proceso, con mi pareja desde los tres o cuatro meses que él ya no pudo asistir a ningún control médico, no pudo entrar a ninguna ecografía, no ha podido estar presente en muchos procesos”.

Ante el temor a cómo se desarrollará todo esto, y con el colapso que ha quedado en evidencia del sistema de salud, es que para proteger su embarazo Camila Donoso decidió cambiar a isapre para poder atenderse en un centro privado durante este período.

“En el sistema público no se garantizaban todas las medidas de seguridad, yo vivo en un sector rural, entonces es más precario el hospital y está colapsado. A fines de agosto, inicios de septiembre, que es mi fecha de parto, podría estar más colapsado, con las medidas que uno ve a diario esto va al alza y no a la baja”, señaló.

“Tenemos muy poca información, de hecho, estamos desinformados porque la televisión nos desinforma, nos hace entrar en pánico, en una psicosis. No sabemos cómo va ser, si el día del parto voy a poder estar con mi pareja, tampoco sabemos si va poder ser parto natural o cesárea, tampoco sabemos si voy a poder tener el apego o mi pareja entonces es incertidumbre”, complementó sobre su experiencia.

Ante lo vivido en materia de salud sexual y reproductiva, las organizaciones, los gremios de salud y las madres esperan que pueda haber lineamientos a la brevedad, para que, a través de protocolos claros, se pueda proteger y preservar los derechos de las mujeres.