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Año XII, 14 de agosto de 2020

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Priorizar la salud mental: Comunidades escolares manifiestan necesidad de un receso antes del segundo semestre

El estrés y desgaste que ha significado la educación online tanto para docentes, estudiantes y apoderados dificultan que la segunda parte del año se pueda enfrentar con la energía necesaria.

Andrea Bustos C.

  Domingo 12 de julio 2020 15:19 hrs. 
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Desde que se iniciaron las clases online, debido a la emergencia de COVID-19, los profesores y profesoras han alertado de las dificultades que esto presenta. Si bien se ha reconocido que los estudiantes no pueden quedar abandonados, también se ha hecho énfasis en las desigualdades de acceso a las clases online, en las dificultades de padres para acompañar estos procesos educativos y también de la sobrecarga que los y las docentes han tenido durante estas semanas de confinamiento.

A pesar de estas advertencias, contra toda opinión, el Gobierno decidió adelantar las vacaciones de invierno e hizo aplicación de ellas en abril, dejando la mayor parte del proceso educativo en un solo y extenso bloque sin descanso establecido para el resto del año. Ahora, ya cerca de que el primer semestre acabe en los recintos educacionales, las comunidades escolares han manifestado su preocupación ante la poca oportunidad de descanso que existe entre un período y otro, exponiéndolos a continuar con el estrés y desgaste físico y emocional que han tenido durante estos meses.

Así, la solicitud de un receso se ha hecho pública y se ha instalado como petición desde diferentes organizaciones. Un ejemplo es un afiche con dicha petición que se ha hecho circular desde el Movimiento Refundación Gremial y Pedagógico. Además, desde el Colegio de Profesores y Profesoras confirmaron que apoyan dicha solicitud, y que incluso la han formalizado ante el Ministerio de Educación, pero sin tener todavía una respuesta.

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“El profesorado y las familias necesitan una pausa pedagógica, esto ha sido muy, muy estresante, muy agobiante, ha sido muchísimo trabajo, y obviamente agregándole a ello el nivel de estrés que tenemos todos en Chile y en la mayoría de los países del mundo por la situación de la pandemia, pensando en la salud mental, en atender el aspecto emocional, se hace absolutamente necesario”, dijo el presidente de Colegio de Profesores y Profesoras, Mario Aguilar.

Además, añadió que “sin tener todavía una respuesta del Ministerio de Educación, hemos estado haciendo gestiones con muchos empleadores, con sostenedores. Hay varios sostenedores municipales que ya han decretado esta pausa, y también algunos sostenedores particulares. En ese sentido, yo creo que el Ministerio de Educación se está quedando bastante atrás en no dar cuenta todavía, tal vez lo haga, pero hasta ahora no ha dado respuesta. Es absolutamente necesaria una pausa, yo comparto la campaña que ha hecho este movimiento y otros colectivos de docentes que han planteado el mismo problema”.

La presión, estrés y desgaste no solo ha afectado a los y las profesoras, sino que también a las familias, para quienes ayudar a sus hijos con las labores escolares en muchos casos se ha vuelto un serio problema.

Sobre esta situación, Dafne Concha, vocera de la Coordinadora de Padres y Apoderados por el Derecho a la Educación (CORPADE), comentó que efectivamente hay un estrés importante en las comunidades en su conjunto, ya que se han visto sometidas a mucha presión.

Según comentó, como organización han visto lo complicada que esta situación tiene a las familias, tanto que incluso algunas han dejado de conectarse a la modalidad online porque les resultaba prácticamente imposible hacerse cargo de aquella responsabilidad con sus hijos, ante lo que han optado por ejercer formas de educación en casa y en función de sus ritmos propios como núcleo familiar.

Por su parte, muchos profesores debieron improvisar ante esta emergencia y han visto afectados sus espacios personales y familiares, dado que su hogar se ha transformado en su lugar de trabajo, donde han tenido que hacerse cargo de gastos para implementos y también insumos como electricidad e internet.

Ante tal situación, Dafne Concha recordó que las comunidades se opusieron anteriormente al adelanto de las vacaciones de invierno para abril, previendo que esto podría luego generar perjuicios. Sin embargo, no fueron escuchados por la autoridad.

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“Nosotros nunca estuvimos de acuerdo con el adelanto de las vacaciones en abril, nos parecía un absurdo, pero el Ministerio no escuchó y no quiso conversar con las organizaciones sociales del mundo de la educación, ignoró por completo las propuestas. Ahora, con la situación de encierro, cuarentena, cesantía, desigualdad de condiciones de conectividad, vivienda y crisis social, hay mucha dispersión respecto a las clases en línea, se habla de más de un 30% de los estudiantes de la educación pública y colegios particulares subvencionado que no se conectan”, dijo.

“Todo esto, sumado a toda la incertidumbre que ha puesto el Mineduc hablando de retorno, normalidad, Simce, Evaluación docente, entre otros, ha desencadenado en un agotamiento que, según explican los profesores, no pueden seguir cargando. Necesitan ‘desconectarse’, literalmente”, añadió

Sobre la propuesta de tomar este receso, señaló que “para nosotros, como CORPADE, sería del todo justo, las familias conectadas y en especial las y los niños también necesitan parar un poco”.

Ante esto, Dafne Concha añadió que es importante que este receso sea catalogado como tal, y no como vacaciones, dado que se debe asegurar que la alimentación para las y los estudiantes beneficiarios de la Junaeb no deje de llegar a los niños y niñas.

Por su parte, Alejandra Arratia, directora ejecutiva de Educación 2020, comentó que la propuesta sería algo positivo para las comunidades.

“Nos parece razonable tener una semana de vacaciones antes de comenzar el segundo semestre de estas clases a distancia, distinto de lo que es todos los años, fundamentalmente porque si bien ha sido un semestre distinto, sin clases presenciales, ha sido un semestre con mucha sobrecarga. La mayoría de los y las profesoras están haciendo trabajo a distancia pero también están a cargo de sus hijos, hijas en las casas, lo cual implica una demanda tremenda en términos de distintos ámbitos del quehacer diario en simultáneo, pero además porque los niños y niñas también ha tenido una experiencia que ha sido muy exigente para ellos y creemos que sería positivo tener una pausa antes de retomar el segundo semestre”, comentó.

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Alejandra Arratia, directora ejecutiva Educación 2020. Créditos: Educación 2020.

En esa línea, Arratia añadió que los y las estudiantes han hecho un gran esfuerzo y un valorable proceso de adaptación en este proceso, por lo que tener un espacio de pausa les permitirá no solo reponer energías, sino también valorar lo realizado para enfrentar de mejor forma el resto del año.

Respecto de lo que viene para el segundo semestre, la directora ejecutiva de Educación 2020 comentó que una vez que se regrese a clases presenciales deberá primar la flexibilidad.

“Va a ser necesario, por ejemplo, diferir los horarios de entrada y salida de clases, probablemente en algunos establecimientos va a ser necesario incluso tener turnos, porque son salas que no permiten tener las medidas de distanciamiento que se requieren, entonces sin lugar a dudas vamos a tener un 2020 – y probablemente un 2021 – que va a requerir mucha flexibilidad para poder adaptarse a los desafíos que nos pone la pandemia“, comentó.

Si bien el Ministerio de Educación ha hecho algunos adelantos de los lineamientos que planea para el regreso a clases, lo cierto es que nada se ha concretado aún. Así, en medio de las dudas sobre los meses próximos, la idea de tomar un breve descanso a fines de julio o inicios de agosto toma fuerza entre las comunidades, quienes esperan poder contar con una decisión clara por parte de la autoridad a la brevedad posible, siempre pensando en proteger tanto su salud mental como la de los y las estudiantes.