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Año XII, 14 de agosto de 2020

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Benito Baranda y las cajas de alimentos: “Países similares a Chile han optado por transferencias directas”

El director de América Solidaria criticó el anuncio del Gobierno de una segunda entrega y fue enfático en que políticas públicas de este tipo generan una gran tensión social en los sectores populares. "Es la gran dificultad de volver a un neo-asistencialismo", comentó a nuestro medio.

Tomás González F.

  Lunes 13 de julio 2020 20:51 hrs. 
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En medio de la polémica durante todo su desarrollo, el primer programa “Alimentos para Chile” destacó, más que por haber hecho entrega de 2,5 millones de cajas con productos, por los cuestionamientos que generó tanto de las oposiciones como de las organizaciones sociales. Desde diversos sectores se criticó una “fallida puesta en escena” del Gobierno para hacer la entrega de los alimentos, la que estuvo a cargo de los alcaldes que, bajo los lineamientos del Ejecutivo, distribuyeron como pudieron las cajas. Sin embargo, pese a todo esto, pero ante la presión de tomar medidas en apoyo de un grupo especialmente afectado por los efectos económicos de la pandemia, este domingo el ministro de Desarrollo Social anunció una nueva etapa del programa.

Es por esto que, en entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile, el director de América Solidaria, Benito Baranda, se refirió al anuncio del Gobierno sobre la segunda entrega del plan que busca repartir 3 millones de cajas de alimentos. Pero también abordó otros temas, como los beneficios que hasta ahora se han anunciado para otros grupos y el tema que está en boca de todos: el retiro del 10% del fondo de pensiones.

¿Cuál es su evaluación de la que fue la primera versión de este plan “Alimentos para Chile”?

“En medio de la emergencia permanece mi misma observación a la primera entrega, que cuando tú tienes una catástrofe de la envergadura que estamos viviendo hoy día, en medio de las familias en pobreza, lo más eficiente y lo que salvaguarda la libertad de las personas en poder utilizar los recursos es la transferencia directa, y nuevamente se replica el llegar con canastas. Las canastas por supuesto son útiles para muchas familias, pero no para la totalidad, y éstas tienen la posibilidad hoy día de, a través de un salvoconducto, poder ir a la feria, el almacén y comprar lo que efectivamente requieren, y eso lo permitiría una transferencia directa a las Cuenta Rut, para que ellos dispusieran libremente de los recursos y pudieran destinarlo a sus urgencias”.

¿Cambia algo?

“Esa crítica permanece desde la primera entrega, pero bueno, una vez decidida de parte del gobierno central esta entrega, tiene dificultades y costos logísticos gigantescos que esto implica. El poder llegar a las familias y generar tantas expectativas a la gran mayoría causa tensión en los territorios, en los municipios porque ellos son meros intermediarios de esta entrega de ayuda, no son los que deciden qué tipo de ayuda hay que entregar ni cómo hay que entregarla. Entonces es una nueva tensión para la política pública y, de lo que observé en la primera entrega, es la gran dificultad de volver a un neo-asistencialismo.

Lo que hacen habitualmente los países que se han desarrollado como Chile, no es entrega de cajas de alimentos de parte del Estado, por supuesto la sociedad civil sí lo hace, sino desde el Estado lo que se hace son transferencias monetarias y trata de asegurar que le permitan a las personas sostenerse en el tiempo. El alimento se necesita, pero las personas tienen que determinar qué quieren comprar, no el Estado”.

En medio de la polémica durante todo su desarrollo, el primer programa “Alimentos para Chile” destacó, más que por haber hecho entrega de 2,5 millones de cajas, por los cuestionamientos que generó tanto de la oposición como de las organizaciones sociales. Foto: Prensa Presidencia.

¿En dónde están las principales dificultades de la entrega?

“Es extremadamente complejo porque es un volumen tan grande y tienes que distribuirlas. Mi sugerencia en el inicio había sido entregarla a todas las personas, porque si uno comienza a discriminar la tensión social que se provoca en los barrios populares es muy grande. Al final no puedes focalizar, porque estás metido en un territorio en donde discriminar por los bienes que tiene una familia, en un momento en donde no hay ingresos, es muy complejo, porque hay familias que pueden tener bienes pero no ingresos. Entonces es muy complejo el poder llegar con alimentos discriminando a la familias, sobre todo donde hay barrios en que se concentran muchas con carencias socioeconómicas en este tiempo”.

¿Es de alguna manera discriminatoria esta manera de dar el beneficio?

“Por supuesto que es discriminatoria. Por supuesto, porque al final estás asumiendo que hay familias que lo necesitan y otras no. No tienes tiempo para meterte directamente en la realidad de las viviendas, por mucho que ellos vuelvan a llenar la ficha o actualizar sus datos ¿en qué minuto se mete el servicio social de un municipio, en medio de una pandemia, a visitar a la familia? Es muy difícil, entonces lo mejor es tomar por parejo una transferencia que le permita a las personas acceder a los bienes que necesiten, y no que el Estado determine”.

En tu experiencia en América Solidaria y con miras a Latinoamérica, ¿este tipo de políticas en qué lugar nos sitúan? ¿Cómo ves esta política en comparación a otros países?

“Bueno, países similares a Chile, con los cuales nos podemos comparar, como también otros países del mundo un poco más desarrollados desde el punto de vista económico, han optado por transferencias directas, que es lo lógico en política social. No conozco ningún país que haya hecho una entrega de alimentos tan masiva como Chile, pero sí varios países han hecho transferencias del mismo valor o superiores para mantener a las familias en cuarentena, y teniendo buenos resultados.

Lo lógico en política social es que tú puedas disponer de los recursos como familia, para poder focalizarlos en lo que requiere tu familia. Si nos comparamos con los países de la OCDE, el volumen de recursos que estamos invirtiendo en estas canastas de alimentos se podría haber transferido directamente a las cuentas de las personas y haber dejado una cantidad para aquellas donde quizás hay mayor dependencia, que los municipios lo saben muy bien, donde hay adultos mayores y donde tú requieres hacer llegar esa canasta, que ya lo estaban haciendo antes de que el Estado central decidiera esto”.

 

Pese a que en un inicio sería el presidente Sebastián Piñera quien realizaría el lanzamiento de la segunda entrega del plan "Alimentos para Chile", finalmente decidió ausentarse y en su reemplazo el anuncio lo hizo el ministro de Desarrollo Social, Cristián Monckeberg. Foto: Ministerio Desarrollo Social.

Pese a que en un inicio sería el presidente Sebastián Piñera quien realizaría el lanzamiento de la segunda entrega del plan “Alimentos para Chile”, finalmente decidió ausentarse y en su reemplazo el anuncio lo hizo el ministro de Desarrollo Social, Cristián Monckeberg. Foto: Ministerio Desarrollo Social.

Por otra parte, últimamente el tema han sido los beneficios para la llamada “Clase Media” ¿de quiénes se habla cuando hablamos de este grupo?

“La primera aclaración es que la clase media es muy heterogénea y la gran mayoría es extremadamente frágil y vulnerable desde el punto de vista de los ingresos. Es una clase media que se parece a las clases de pobreza de Portugal, desde el punto de vista de los ingresos y estabilidad. En las encuestas panel de la Casen, se muestra que el 30% de las personas han pasado por la pobreza en algún momento, siendo que la pobreza por ingresos es de un 8%. O sea, hay un 22% que se suma a esa pobreza. Entonces hablar de la clase media, es un grupo tan grande y tan diferenciado, es muy difícil.

Está altamente endeudada y ha sido objeto de políticas públicas importantes, en educación, en salud, en la gratuidad universitaria. En muchas de esas políticas se ha visto afectada parte de la clase media, no la totalidad porque es extremadamente heterogénea”.

¿Qué le parecen las medidas que se han anunciado para este grupo?

“Yo creo que una clase media altamente endeudada tiene grandes dificultades para resolver esto nuevamente con deuda, porque va a seguir arrastrándolas aunque sea más barata o tenga que pagar menos, como dicen los economistas. Al final, se les suma a las dificultades que ya tienen y se ha visto que las mismas familias se endeudaron más de lo que tenían, producto de que creían que esta pandemia pasaba más rápido y que se recuperaban económicamente con mayor prontitud. Eso les ha afectado mucho”.

En ese sentido, ¿cómo ve la alternativa del retiro del 10% del fondo de pensiones?

“Yo creo que ésa es una decisión que van a tener que tomar desde el Gobierno, de cómo poder sustituir a lo mejor ese 10% por un monto más o menos similar, que permita a ese grupo disponer de recursos frescos para poder meterlos a la economía también de sus familias. Eso también reporta un beneficio para la reactivación y la economía en general. Ésa es una discusión que ya se está dando entre la gente que sabe más. Esos recursos tienen que salir de algún lado, porque si no estas familias van a terminar en situaciones graves de pobreza, con grandes dificultades para poder recuperarse y con quiebras personales, porque muchos de ellos ya no están pagando las deudas que tenían, los dividendos, y al final, después de los meses de gracia que se han dado, va a ser muy difícil recuperarse”.

Foto en portada: Agencia UNO.