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Año XII, 19 de septiembre de 2020

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Hugo Herrera: “No es necesariamente inviable un gobierno de derecha, pero de esta derecha sí”

En la entrevista el ensayista y doctor en Filosofía reflexionó sobre la situación actual que atraviesa el gobierno de Sebastián Piñera. En ese sentido, es categórico: el no abandonar los principios economicistas que lo rigen, le ha impedido actuar.

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  Lunes 20 de julio 2020 20:04 hrs. 
Hugo-Herrera





Filósofo, ensayista y columnista, Hugo Herrera conversó en Radioanálisis con el director de Radio y Diario Universidad de Chile, Patricio López, sobre el hoy, el Gobierno, la situación política nacional, el Presidente, Chile Vamos y el proceso constituyente.

Así, para él, es lamentable constatar cómo se han cumplido predicciones previas al segundo mandato de Sebastián Piñera donde se hablaba del futuro del Gobierno si se pensaba desde lógicas únicamente economicistas. “Tristemente se cumplió el asunto. Yo tenía cifrada algunas esperanzas de que una persona, llegando a los 70 años, podría haber enmendado en algo el rumbo. Pero se ha mantenido firme en el predicamento economicista. Eso es lo que le ha impedido implementar las funciones propias de la presidencia”, advierte, agregando que este pensamiento, emanado desde Milton Friedman “limita las capacidades comprensivas de la derecha chilena y nos mantiene en la crisis”. “Él (el Presidente) se niega a actuar”, situación que lo rige y al país desde el 18 de octubre pasado.

En ese contexto, una de las principales deudas del Ejecutivo ha sido “comprender la ebullición popular. De eso ha sido incapaz, fundamentalmente por el economicismo que lo ronda”.

Ayer, la historiadora Lucía Santa Cruz dio una entrevista en la que hablaba de esta “construcción maniquea de dos derechas” como el motivo del fracaso de Chile Vamos. Sobre esto, Herrera tiene otra opinión: “Ella habla desde una trinchera, habla desde Libertad y Desarrollo, instituto que ha reducido la política a la economía. El tema acá no es de críticas personales, Piñera puede tener múltiples virtudes y defectos, pero ése no es el punto, sino que cuando uno asume un entramado conceptual para entender la realidad, puede ser más abierto o cerrado”.

“En este caso -afirmó- efectivamente, hay, en los distintos sectores, ideología. Y yo estoy en contra tanto del academicismo del Frente Amplio, que, a través de la emancipación abstracta, donde se critica duramente a los mercados, se cierra a su experiencia, como de la derecha donde, con más éxito, predomina un discurso que les ha impedido entender el carácter de la política ¿De qué se trata la política? Desde Aristóteles, se dice que es un arte. La política debe ser un mediador en lo que ocurre en la sociedad, entre el polo ideal y el polo real. Debe articular los anhelos populares, ofrecerles cauce con ciertas palabras y discursos. En cambio, querer pasar al pueblo por lo economicista es mero sometimiento. Es irresponsable, porque se asume la política desde la economía, olvidando esta dimensión de mediación”.

Sobre este punto, el lugar ocupado por los alcaldes, que desde el territorio han antagonizado con su propio gobierno, es también importante de analizar. “En parte esto afecta a todos los discursos. Por distintas razones, las élites se han vuelto crecientemente santiaguinas. Ya no ocurre como el siglo pasado, donde había élites en otras partes. Hoy es muy difícil pensar en polos regionales. El (modo de) situarse de las élites en Santiago ha permitido que los constructos mentales sean desplazados del territorio, porque Santiago es una ciudad sin paisaje, es una alienación del territorio”.

Pese a ello, los jefes comunales, por diseño de instituciones, tampoco son capaces de cambiar la situación. “El problema es que los cuadros de las municipalidades no conforman un cuerpo al que uno pueda llamar una élite que se contraponga a las élites santiaguinas. La única forma de recuperarlo es hacer transferencias políticas a los territorios. El día que sea más importante ser gobernador que subsecretario, esto va a cambiar, pero hoy nuestras regiones solo tienen competencias administrativas. Entonces, cuando nuestras regiones tienen cualquier problema, los intendentes se develan como incapaces y el Gobierno debe mandar a estos delegados presidenciales, pero los problemas no se solucionan, porque las autoridades no viven en esos territorios”.

Para el filósofo, la defensa irrestricta de un sector de la derecha a las AFPs, es otro gran problema. “Yo leí la carta de Pablo Longueira, donde comparaba esto con el asesinato de Simón Yévenes o Jaime Guzmán, donde decía que esto era del decálogo de la UDI. Yo creo que está teologizando, poniéndolo casi como un asunto religioso. Al paso, trivializando la muerte de Yévenes y Guzmán. Estamos hablando del 10 por ciento de las AFPs. Creo que hay intereses detrás, pero también revela una cierta lógica a la que te lleva el pensamiento economicista. A los diputados los pasaron al TS por traición a los principios de la UDI. Desde ese sector se ha asumido un pensamiento muy fundamentalista, donde quien se aparta es un traidor, como Mario Desbordes u Ossandón. Pero en lo que no piensan es en que alguien puede sostener otros principios dentro de la derecha”.

Entonces, “además de mezclar economía con religión o moral, hay un problema de estrechez mental que es parecida a la de cualquier fanatismo”.

“El problema central de las AFPs fue una falta del Gobierno ¿Qué país serio del mundo discute sobre esto? La responsabilidad es del Gobierno. Ellos tienen parado el proyecto de reformas al sistema. Como no quieren asumir su responsabilidad -conducir el país- se le producen estas cosas, como que se termine afectando el sistema de las AFPs a propósito de medidas para la clase media que parecen muy mezquinas”.

Pero hoy los problemas son la pandemia, el estallido social y las AFPs, Durante el primer gobierno del presidente Piñera fue la revolución estudiantil. Visto desde allí, Herrera cree que un gobierno de derecha con estas características es inviable. “Creo que no es necesariamente inviable un gobierno de derecha, pero de esta derecha, sí. Al menos, mientras predomine todavía la derecha que entiende que la economía es el fundamento desde donde opera la política”. Porque “si tú asumes que la política es la que se ciñe a lo económico, toda gran reforma va a ser a regañadientes, una traición a tus principios. Pero hay otras derechas, por ejemplo, cuando uno piensa en Alemania ¿es capaz Merkel de producir colaboración a nivel nacional? ¿Desplegar épicas de reconstrucción nacional? La respuesta es sí”.

En ese sentido, elaborar una nueva Constitución, se vuelve fundamental, por la tarea de gobernar a Chile en medio de una crisis profunda. “Hay un déficit hermenéutico, las instituciones no están comprendiendo las dimensiones de necesidad del pueblo y el pueblo deviene rebelde. Hay que comprender más allá de la economía la situación del pueblo en su territorio, para producir las instituciones que van a permitir la convivencia adecuada en las décadas que vienen”.

¿Por qué? Porque la paradoja es entender cómo en Chile se ha podido avanzar sin que exista un relato común. “En el pasado reciente nada nos une. Ni Allende, ni Pinochet, ni la Constitución del 80 ¿Cómo se produce una cosa pública, una República, una nación, la solidaridad nacional, la lealtad con el sistema, si no hay cosas en común? Desde el punto de vista práctico es fundamental la Constitución. Qué va a pasar en esa construcción constitucional, no lo sabemos, pero no creo que salga algo muy disparatado”.