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Año XII, 24 de octubre de 2020

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Tatiana Hernández: “La violación busca demostrar el poder y la dominación de los hombres sobre las mujeres”

Para la socióloga del Observatorio de Género y Equidad, el suicidio femicida de Antonia Barra en 2019 y lo que viven las miles de mujeres que -a diario- son víctimas de violencia sexual, son "crímenes de dominación".

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  Miércoles 22 de julio 2020 16:53 hrs. 
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La violación y posterior suicidio de Antonia Barra nos lleva a una reflexión social sobre las formas de violencia, sobre el sistema y una oportunidad para replantear puntos clave, como el respeto a las mujeres en la sociedad.

Sobre estos tópicos conversamos con la socióloga  del  Observatorio de Género y Equidad, Tatiana Hernández, para quien lo que estamos hoy experimentando es el aporte del feminismo a la demanda de justicia. “Hemos dicho que en Chile vivimos en una injusticia patriarcal y ahí nos referimos a todo el proceso, porque estamos conscientes que la sociedad no nos cree, además del contexto de impunidad en el que vive el agresor. Esto es muy fuerte. Las Tesis vinieron a poner en común en la sociedad completa el tema de la violencia sexual, lo que significa ser víctimas y sobrevivientes de ella”.

Lo importante aquí es entender que “no estamos hablando de cualquier delito”, dice Tatiana. “No hablamos de un lobo que anda ansioso, sino más bien, hablamos de que la violación hacia las mujeres es un crimen que, lo que busca, es demostrar el poder y la dominación que tienen los hombres sobre las mujeres”.

Sobre la formalización de Martín Pradenas, explica, “el violador comprende muy bien el delito de violación, de absoluto control. Los dichos del abogado defensor han sido coherentes desde el punto de vista narrativo en decir te lo buscaste. La violación como sanción moral”.

Por otro lado, “tenemos una Fiscalía, abogados querellantes, para decir que hoy hay una sociedad distinta, donde para los hombres del siglo XXI el consentimiento lo es todo en una relación sexual”.

Para explicarlo, la socióloga relata sobre un material que usa en clases para hablar del tema. “Hay un video que dice que el consentimiento es tan simple como cuando te invitan a tomar una taza de té. Es tan absurdo que obligues a alguien a tomar una taza de té. Si una persona está inconsciente no puede tomar té, si una mujer está inconsciente no puede consentir una relación sexual”.

Así, identifica que “el mensaje es que la violencia sexual les entrega a los hombres la virilidad. Un macho que tenía un contexto de impunidad tremendo. Es muy importante lo hecho por las feministas en estos mal llamado “casos”, porque pone en el tapete todo lo que implica en el cuerpo de las mujeres un acto de este tipo. En ese sentido, la justicia puede ser un acto muy reparatorio para las víctimas, pero, por otro lado, puede ser revictimizante. Me gusta mucho el llamado que hace el fiscal, cuando dice, no es fundamentalisimo de género es hacer justicia con justicia de género. Lo que están llamando a hacer es hacer una justicia libre de prejuicios y de estereotipos de género. Entender que la justicia puede ser un acto reparatorio fundamental”.

El rol de la sociedad en esto es clave, dice Tatiana Hernández. “La sociedad ha tenido un rol súper potente al decir que la violación es un crimen de dominación. Hay que entenderlo así, pues lo que se busca es doblegar la voluntad de la mujer sobre el derecho que tiene sobre su cuerpo”.

Sobre la construcción mediática de estos mal llamados “casos”, la construcción del victimario como un “monstruo” y del entorno como siniestros confabuladores, pone fuera de la reflexión la cotidianidad de estas acciones, su existencia en nuestra diaria, y evita hacerse preguntas sobre los cambios que se deben hacer. “Tiene que ver con cómo se van haciendo hombres en lo cotidiano. Mostrando virilidad y potencia. Si no logras hacerlo de otra forma, usas la violencia sexual para demostrarlo a otros hombres. Un hombre que cree que puede demostrar su virilidad ejerciendo esta violencia: hombre, hombre, hombre, dice Miguel Lorente, donde cualquier hombre puede ser un agresor, porque la violencia hacia las mujeres sigue estando en lo que no hablamos”.

tatiana hernández

Para avanzar, para salir, para entender el respeto hacia las mujeres, la importancia del consentimiento y la educación es clave. “Hay que educar sobre el consentimiento, sobre la importancia de tomar decisiones sobre su sexualidad. Educar a los hombres sobre el respeto que deben tener sobre las mujeres como personas. Entonces, así tienen capacidad de tomar decisiones”, expresa la profesional que trabaja en el Observatorio de Equidad de Género.

“Una relación sexual sin consentimiento no es relación sexual, sino violación” dice tajante. “Educar a un niño así es fuerte, pero es necesario empezar a hacerlo con respecto a los nuevos marcos cognitivos fundamentales en su construcción del futuro. Ver a la educación como la mejor prevención en temas de violencia hacia las mujeres”, sin la herencia patriarcal detrás de un Estado errático, que no logra articularse en torno a estos valores imprescindibles para la Humanidad. No es casual, afirma Tatiana Hernández, que la violencia sexual y de otros tipos contra las mujeres, se produzca mayoritariamente al interior de las familias “Esos hombres, que son cualquier hombre, han sido educados en marcos donde las mujeres no somos personas”.

Todo se agrava en pandemia, dice, relatando el 34 por ciento que ha crecido la violencia sexual contra las mujeres de todas las edades. La explicación es que “el patriarcado ha criado hombres que necesitan afianzar su virilidad en constructos como el éxito y el poder. Perder el trabajo, en ese contexto, los desnuda ¿Cómo recuperan ese “ser hombres”? Tomando los cuerpos de las mujeres, como cada vez que un hombre viola y violenta a una mujer, para demostrarle a otro hombre que puede”, afirmó.