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Año XII, 24 de noviembre de 2020

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José Tomás Vicuña por migración: “La convivencia no solo mejora con la ley, sino también con los discursos y en eso el Gobierno no ha estado a la altura”

Para el director del Servicio Jesuita Migrante es necesario tener una nueva ley, pero esta debe cumplir con criterios de protección de los derechos humanos de los y las migrantes.

P. Campos y C. Medrano

  Martes 25 de agosto 2020 11:10 hrs. 
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Sigue discutiéndose en el Congreso la ley de migraciones que busca actualizar la normativa chilena vigente desde 1975. Sin embargo, desde diversas organizaciones han surgido críticas al cuerpo legal, alertando que no cumpliría con los requisitos plenos para cautelar los derechos humanos de los y las migrantes.

Uno de ellos es el Servicio Jesuita Migrante, liderado por José Tomás Vicuña que, en entrevista con RadioAnálisis, mostró su preocupación respecto del discurso del Gobierno, sobre todo después de las declaraciones de Víctor Pérez, quien -hace algunos días- responsabilizó a la población haitiana residente en Chile de las malas condiciones laborales a las que se ven expuestos los/as trabajadores/as chilenos/as y haitianos/as. En palabras del ministro del Interior, estas son responsabilidad de quienes las aceptan y no de la situación del mercado de trabajo.

Para José Tomás Vicuña estas declaraciones son lamentables: “En tiempos en que se discuten cosas complejas, frases para la galería van a haber siempre. Es lamentable que un ministro se refiera así, sin datos, además”.

Contrarrestando la información, desde el SJM sacaron un estudio que analiza el impacto en la economía laboral, donde quedó demostrado que las aseveraciones de Víctor Pérez no tienen asidero en la realidad. “Hoy la población migrante es la que permite que muchos se queden en casa porque están en el reparto de comida, en la agricultura, en la salud municipal”, enumeró.

“Cuando dicen que vienen y nos quitan empleos, no es verdad. Durante la década del 2000 al 2010 hubo una tasa de desempleo en un 10 por ciento, y no había una alta tasa de migrantes. En la década que siguió, aumentó la tasa de migración y el desempleo bajó hasta un 7 por ciento. Entonces, está comprobado, no solo hay un aporte laboral, sino también a la estructura económica de un país”, dijo.

Pese a las palabras de la autoridad de Gobierno, para José Tomás Vicuña en general, en Chile, hay un rechazo a la migración, pero buena experiencia cotidiana con migrantes. “Si preguntamos a la gente por su experiencia con personas migrantes en el trabajo, en el barrio, en la iglesia, dicen que es buena”, así, insistió en que es necesario regular la migración pero sin caer en falsos argumentos.

“La convivencia no solo mejora con la ley, sino también con los discursos y en eso el Gobierno no ha estado a la altura” dijo crítico respecto de la construcción de sentidos comunes que se desprenden de las declaraciones del Gobierno.

Para Vicuña, el actual proyecto que se discute en el Congreso debería entenderse dentro de las realidades únicas de cada país. Así, criticó a quienes fijan posiciones con legislaciones como la europea o de islas como Australia o Nueva Zelanda para replicar en Chile: “Nosotros tenemos una situación más parecida a Estados Unidos, con una frontera extensa y con migrantes de diversos países”, por eso, explicó que es importante pensar en mecanismos que pongan el foco en la regulación interna.

Con las trabas actuales, el problema, es que “empiezan a aumentar las redes de tráfico, los abusos sexuales en frontera, donde en el norte, además, existen Minas Antipersonales” ¿qué hace el Gobierno por solucionar lo que ocurre en los límites nacionales?, preguntó: “Más que seguridad, no hay más, pero una ley necesita de un mecanismo interno que lo regule”.

Ante la actual discusión, pidió el avance en la tramitación, pero sin apuros. “Queremos llegar a un acuerdo de la visa de fronteras, un reglamento que llegue a un plazo y requisitos para regular las visas. Diseñar una ley para los próximos 30 años”.

Así, entre otras observaciones al proyecto es la de poder establecer una fecha en la regularización de quienes hoy están ilegales en el país, así como ajustarse a la Convención Interamericana, ratificada por Chile, sobre las devoluciones en frontera, parte de las preguntas que hoy se deben resolver.