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“El dilema de las redes sociales”: El negocio basado en la desprotección de los datos que destapó Netflix

Luego de que el documental de Netflix El dilema de las redes sociales destapara cómo operan las plataformas digitales, devorando datos personales y manipulando las pautas de comportamiento social, vuelve a surgir la pregunta respecto de cuán conscientes son los usuarios frente al trasfondo de estas herramientas.

Abril Becerra

  Jueves 1 de octubre 2020 21:49 hrs. 
redes plataformas



¿Cómo opera la caja negra de las redes sociales? ¿En qué medida los llamados “me gusta” terminaron por moldear el comportamiento de la población? ¿Cuán conscientes somos de la mecánica que existe detrás de plataformas como Instagram, Facebook o Twitter? 

Recientemente, el documental El dilema de las redes sociales de Netflix se sumergió en cada una de estas interrogantes con el propósito de dar a conocer el trasfondo de las plataformas que han captado la atención de millones de cibernautas en todo el mundo. 

Recogiendo testimonios de ex trabajadores de firmas como Google, Facebook, Instagram, Twitter y Pinterest, la cinta reveló cómo, durante los últimos años, las redes de interacción social han creado una industria millonaria producto del uso de los datos personales aportados por los mismos usuarios y gracias a la difusión de publicidad orientada a perfiles específicos. 

El documental, dirigido por Jeff Orlowski, también ejemplificó cómo la utilización de algoritmos predictivos y adictivos terminaron por moldear el comportamiento de la población: Si usted no compra el producto, entonces usted es el producto. Ésa es una línea usada en Silicon Valley por años. Otras personas pagan por manipularnos e influenciarnos. Ese es el negocio y nosotros somos el producto que usan. Estamos siendo extraídos. Están convirtiendo nuestros datos y nuestra información en miles de millones de dólares”, explicó Orlowski al presentar la película. 

El dilema en la protección de datos

Para Patricia Peña, directora de Fundación Datos Protegidos y académica del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, el documental es relevante ya que da a conocer los principales debates y cuestionamientos que tienen las plataformas de interacción social en Estados Unidos y Europa. De acuerdo a ello, señaló que el filme permite poner atención respecto de cuánto tiempo perdemos frente a las pantallas y cómo nuestra toma de decisiones cotidianas es influenciada por el contenido presente en las redes. 

“Me parece muy interesante que se vea y que esté circulando. Es muy interesante y controversial en el sentido que viene desde el mismo sistema, porque Netflix es la plataforma reina del algoritmo adictivo. Es decir, Netflix hoy tiene muchísima información de todos nosotros respecto de cómo es nuestro consumo de contenidos en la misma plataforma”, dijo la experta en conversación con el programa Semáforo. 

Del mismo modo, la profesional indicó que el debate sobre el uso de las redes sociales viene arrastrándose desde hace por lo menos diez años, pero que la discusión se ha dado en espacios reducidos: “Esto se viene repitiendo: cómo hacemos para regular a las empresas y fíjate que al final del día empezaron a autorregularse. Ese es el debate hoy”. 

“Ahí el tema es que revisemos a qué hemos dado acceso. A lo mejor no nos habíamos dado cuenta de que teníamos activado el uso de la cámara, el micrófono, porque efectivamente las aplicaciones del teléfono de alguna manera tienen sensores que van captando. ¿Por qué me está apareciendo esta publicidad sobre una conversación que tuve? Eso es porque efectivamente Instagram escuchó las conversaciones”, dijo.

Patricia Peña

En la imagen, Patricia Peña.

Un problema local 

Por su parte, Pablo Viollier, abogado especialista en Derecho y Tecnología y docente de la Universidad Diego Portales, manifestó que la utilización de medios de comunicación personales “acarrea cierto nivel de riesgo en la medida en que esta información puede ser recopilada, almacenada y procesada para la creación de perfiles”.

“Hay una importante discusión sobre qué tan apegado a la legislación nacional resulta esa actividad. Es decir, recolectar la actividad de los usuarios de las redes sociales con el fin de perfilarlos, especialmente, de cara a los procesos electorales”, destacó el experto.

El profesional también alertó que no se trata de que los usuarios tengan que tener conciencia respecto de a qué se exponen al momento de utilizar las redes sociales. “Lo que debería suceder es que la legislación y la regulación entreguen las garantías suficientes para que las personas puedan expresarse con tranquilidad, sin el miedo que esa actividad sea recopilada, almacenada y utilizada para fines abusivos”, dijo, destacando la Ley de Protección de Datos Personales que rige en el país. 

“Lo más importante en el caso de Chile es el hecho de que un dato se encuentre contenido en una fuente accesible al público. Por ejemplo, las redes sociales en la medida que estén configuradas de manera pública se consideran fuentes accesibles. Por tanto, en principio, esos datos personales pueden ser procesados sin el consentimiento del titular”, explicó.

Pablo Viollier es abogado de la ONG Derechos Digitales y académico de la Universidad Diego Portales. Se ha especializado en derecho y tecnología, protección de datos personales y ciberseguridad. Foto: Corporación Opción.

En la imagen, Pablo Viollier. Foto: Corporación Opción.

De cara a las campañas vinculadas al plebiscito del 25 de octubre, el abogado dijo que es importante que exista claridad sobre qué es legal en términos de datos personales. “La inclinación política o la ideología de las personas es un dato personal sensible que se encuentra especialmente protegido en nuestra legislación”, advirtió.  

“Es importante tener en consideración hasta qué punto el Estado mismo es quien expone los datos de todos los chilenos y habilita este tratamiento abusivo de datos personales. 
En otros países sería una locura que el número de seguridad social o el número de identidad y la dirección de todos los habitantes del país sea público. En Chile lo tenemos muy naturalizado”, cerró el académico.

La discusión en torno al uso de datos personales es un debate que se ha extendido a lo largo de los últimos diez años. No obstante, aún quedan desafíos que superar. Lo más importante, según advierten los profesionales, tiene que ver con generar un sistema de comunicación seguro en el que la información sensible no pueda ser comercializada.