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Año XII, 24 de octubre de 2020

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Marco Kremerman critica propuesta del Gobierno en pensiones: “Esta reforma se va a caer sola”

El economista de Fundación Sol aseguró que la propuesta del Ejecutivo profundiza los problemas y no resuelve en lo absoluto la crisis de las pensiones. "Este es un sistema que no permite, que tiene prohibida la ayuda entre las personas (…) Los trabajadores pueden subsidiar el capital pero no ayudarse entre sí", aseveró.

Claudia Carvajal G.

  Miércoles 14 de octubre 2020 16:37 hrs. 
Kremerman Marco





El Gobierno volvió a la carga con una nueva propuesta en materia de reforma de pensiones. Esta vez el Ejecutivo propone distribuir la cotización adicional de 6% en tres partes iguales destinadas a cuentas individuales, seguros de longevidad y dependencia y, un último tercio, a reparto en orden a avanzar en la solidaridad del sistema. Además, en el marco de la discusión en el Congreso por un nuevo retiro de los fondos de pensiones, presentaron la opción de un autopréstamo para fines específicos, con cargo a los ahorros individuales y con una tasa de interés preferencial.

La ministra del Trabajo, María José Zaldívar tomó un rol protagónico y reconoció que la propuesta fue trabajada en conjunto con Chile Vamos. “Ellos nos han pedido que modelemos una propuesta a fin de poder avanzar en la mejora de las pensiones”.

La idea detrás de esta posible indicación a la reforma ya aprobada por la Cámara Baja responde a una necesidad de integrar elementos de solidaridad en materia de jubilaciones pues ha quedado claro que no es posible para los actuales y futuros pensionados el solventar solo con el ahorro individual los años no activos.

“Hoy día hay que incorporar ciertos elementos de solidaridad al sistema, puesto que, producto de las historias laborales y también de las diferencias de género, hace que tengamos a algunos grupos que le sea mucho más difícil poder financiar solos su pensión”.

Ministros Zaldívar y Briones

Si bien la indicación del Ejecutivo aún no ha sido sometida a la discusión en el Congreso, hay temas que desde ya generaron cierto escozor tanto en la oposición como en los expertos, particularmente por el porcentaje de la cotización adicional que se destinaría a solidaridad.

Sobre ese tema es que Diario  y Radio Universidad de Chile conversó con Marco Kremerman, Economista y Máster en Políticas del Trabajo y Relaciones Laborales e Investigador de la Fundación SOL. 

El experto señaló  que esta nueva propuesta del Gobierno mantiene la lógica  de entregar más recursos a las cuentas individuales  sin incluir realmente una perspectiva de seguridad social.

“La reforma al sistema de pensiones, obligada por el estallido social, dispuso de una una cotización adicional de 6 puntos aportados por el empleador y, antes de la pandemia,  tres de esos puntos irían a cuentas individuales y los otros tres a una lógica de reparto, de seguridad social. Hoy nuevamente revisa aquello y en vez de dividirlo en 3 y 3 , lo hace en 2, 2 y 2, de los que dos puntos irían a cuentas individuales, haciendo crecer el negocio de las cuentas individuales en un 20%,  pues actualmente solo el 10 por ciento de las cotizaciones son administradas por las AFP, más la comisión por esa administración. Ahora se propone que vayan 2 puntos más que hipotéticamente no podrían ser administrados por las AFP sino por otras instituciones, que perfectamente podrían ser las compañías de seguros, primos hermanos de las AFP, porque comparten los mismos dueños”.

El economista aseguró que nuestro actual sistema de pensiones ha fracasado pues incluso si aumentara la cotización individual a 18 por ciento, las pensiones seguirían siendo demasiado bajas, por lo que esta propuesta no se hace cargo de la crisis en materia de jubilaciones que atraviesa actualmente nuestro país.

Ese sistema ya fracasó porque no pudo ni podrá jamás entregar buenas pensiones y eso es simplemente por un asunto matemático. Si se pasa a una cotización de un 18%, por las caídas de la tasa de rentabilidad década a década, quien cotice íntegramente ese 18% y se jubile en 45 años más, sacaría la misma pensión o incluso un poco menos de quien cotizó 10 y se jubiló hoy”.

“La gran pregunta que hay que hacerle al Gobierno es ¿de qué manera con esta propuesta se va a salir de la crisis previsional? Porque aquí no basta con mejorar las pensiones, sino que hay que buscar cómo salir de una crisis previsional que tiene a la mitad de las pensiones de vejez que paga el sistema – un millón- recibiendo en promedio menos de 202 mil pesos y eso incluye el aporte previsional solidario del Estado. De lo contrario estarían debajo de los 150 mil pesos”, agregó Kremerman.

Solidaridad en pensiones

El economista de Fundación Sol señaló que el Gobierno hasta antes de presentar esta propuesta, había sincerado la discusión de las pensiones al asumir que la única forma de mejorarlas era a través la incorporación de elementos de solidaridad con estos tres puntos de la cotización adicional destinadas al reparto.

“Se proponía mejorar las pensiones de hombres y mujeres que pudieran cumplir un requisito mínimo de cotización, o sea, no era universal. En el caso de las mujeres debían cumplir con un requisito mínimo de cotización de 8 años, y  para los hombres de 12 años y más, y los montos correspondían a 2 UF para los hombres (poco más de 57 mil pesos) y 2,5 para las mujeres(poco más de 70 mil pesos) aumentables a 2,7 UF luego de negociaciones con la Cámara de Diputados. Pero nada de eso saca de la crisis previsional a  chilenas y chilenos, entonces el gran tema es que no basta con hacer una mejora, ni con incorporar un pequeño pilar solidario, si es que no soluciona la crisis previsional”.

El Licenciado en Ciencias Económicas y Administrativas ahondó en otro de los puntos propuestos por el Gobierno y que dice relación con un préstamo, con cargo a los propios ahorros de los cotizantes, con fines específicos para salud o mutuos hipotecarios, y que habría surgido como una forma de frenar la idea que ha ido tomando fuerza en las últimas semanas sobre un posible segundo retiro de los fondos previsionales por parte de los cotizantes.

“La discusión del presente que tiene que ver con la emergencia, la necesidad y desesperación de los hogares que no han recibido ayudas del Estado o las que han recibido, pero no son sustanciales para poder cubrir los gastos básicos, se ha resuelto a través del ahorro de los propios trabajadores, sea vía seguro de cesantía o por retiro de los fondos previsionales. Sin duda que esa discusión no puede censurarse, pues si no hay ayuda estatal en medio de una crisis económica profunda y con tanto desempleo, quizás ese proyecto escale de todas maneras porque la personas necesitan capear lo que está pasando en materia económica”.

Para Kremerman, sin embargo, este asunto no tiene nada que ver con la reforma de pensiones, por lo que criticó este anuncio de parte del Ejecutivo.

“El Gobierno ha puesto esto dentro de la discusión global del sistema de pensiones y eso no es adecuado. No se trata de autopréstamos, ni de controlar la tasa de interés de los mercados financieros, de tablas de mortalidad sino de seguridad social. Tenemos que hablar de garantías, de beneficios definidos, como existe en la mayoría de países del mundo, que las personas tengan ciertas certezas que si cotizaron cierto número de años, podrán tener acceso a un porcentaje del salario que ganaban, lo que se conoce como tasa de reemplazo. El sistema actual es uno de incertidumbre individual y lo único definido es lo que aporta cada trabajador o trabajadora, pero no hay beneficios o pagos definidos. Esa es la discusión que se debe establecer y si el Gobierno no enfrenta esto y explica cuánto van a mejorar las pensiones con esta propuesta, hablar de autopréstamo o de otro tipo de políticas para casos de emergencia que no tienen que ver con la seguridad social sino con la precariedad del mundo del trabajo, el endeudamiento de los hogares, la carencia de un sistema amplio de seguridad social,  protección y derechos universales, sin duda se está desviando el foco de la discusión“, reflexionó.

VEJEZ

Esta reforma se va a caer sola, incluso hay distintas posiciones ideológicas sobre cómo se ha hecho el sistema de pensiones. Cuando tienes  un contingente gigantesco de personas recibiendo una pensión, que se ha duplicado en 10 años y se volverá a duplicar en 10 o 15 años más estamos ante un problema material enorme y la única forma de resolverlo es pagando buenas pensiones. No hablamos de que las pensiones sean de un millón promedio porque esas no son los salarios que se pagan en Chile, pero las pensiones deberían ser de 450 mil pesos en promedio, porque eso no tiene que ver con bajos salarios ni con lagunas, sino que, considerando la realidad chilena, tiene que ver con la estructura de nuestro sistema que es un mercado de cuentas individuales de ahorro obligatorio, no uno de pensiones y seguridad social. Ese es el problema principal porque, pese a que anualmente llegan más de 10 mil millones de dólares a las AFP y éstas pagan menos de 5 mil millones de dólares en pensiones, bajo otro sistema con un excedente para enfrentar los cambios demográficos futuros, las pensiones que se podían pagar en Chile según un sistema de solidaridad intergeneracional, podrían ser al menos el doble”.

“Aquí hay un problema tiene que ver con la estructura: se está obligando a las personas que se adapten a un sistema de AFP mientras lo que debe hacer un sistema de pensiones es considerar la realidad sociolaboral y económica de sus habitantes. No puede ser que las personas de un país se adapten a un sistema cuyo único objetivo es el subsidio de lo trabajadores al gran capital, pues ello implica someter a un riesgo y precarización gigantesca a los jubilados con tal de salvar un sistema de cuentas individuales que ha servido como inyección de capital, a muy bajo costo, con la excusa que eso genera rentabilidad para los propios trabajadores. Sin embargo, se cuestiona de qué sirve la rentabilidad si las pensiones en su mayoría están por debajo de los 200 mil pesos y es eso lo que se está defendiendo y se tiene como rehenes a los trabajadores y jubilados en un sistema que no genera beneficios ni un buen vivir para ellos. Este es un sistema que no permite, que tiene prohibida la ayuda entre las personas, que es lo que está habilitado en el resto de los sistemas de pensiones del mundo: la solidaridad intergeneracional. Lo único que esta habilitado en Chile es que, con las cotizaciones de trabajadores y trabajadoras, se pueda invertir en los grupos económicos como los bancos y grandes empresas, es decir, los trabajadores  pueden subsidiar al capital pero no ayudarse entre sí”, concluyó el investigador.

La reforma a las pensiones ya fue aprobada en la Cámara de Diputados y Diputadas, sin embargo la discusión en el Senado se mantiene entrabada debido a la nueva iniciativa de retiro de un segundo 10 por ciento de las cuentas previsionales, razón que utilizó el Ejecutivo para plantear estas nuevas indicaciones que deberían presentarse este viernes 16.