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Con aforo reducido y sin venta de alimentos: el difícil camino de la reactivación de las salas de cine

El 17 de octubre, el Ministerio de Salud publicó en el Diario Oficial una resolución en la que permite el funcionamiento de cines, teatros y espacios análogos de acuerdo a un aforo de hasta un 50 por ciento, pero sin venta ni consumo de bebidas y alimentos. La medida fue cuestionada por una parte del sector que advirtió que estas reglas dificultan el desarrollo de la industria.

Abril Becerra

  Miércoles 28 de octubre 2020 17:10 hrs. 
cine


Durante los últimos meses las salas de cine del país se han visto envueltas en un panorama inédito. Sin poder abrir sus puertas y sin posibilidades de acoger a festivales o visionados, los espacios han sido uno de los sectores que se han visto más perjudicados a raíz de la crisis ocasionada por la pandemia. 

Aquí los reportes hablan de despidos, pérdidas millonarias y una merma considerable en términos de funciones. Según los datos de organizaciones como la Cámara de Exhibidores de Multisalas de Chile (CAEM), que agrupa a las cadenas Cinemark, Cine Hoyts, Cinemundo y Cineplanet, durante los primeros meses de la crisis sanitaria cerca de 7 millones de personas dejaron de asistir las salas de exhibición. Mientras, desde la Red de Salas de Cine indicaron que se han perdido más de 5 mil funciones, lo que se traduce en una merma de casi 280 millones de pesos. 

La crisis permeó de tal forma a las salas que muchos llegaron a sorprenderse cuando el Ministerio de Salud publicó el pasado 17 de octubre en el Diario Oficial una resolución en la que permite el funcionamiento de cines, teatros y espacios análogos. De acuerdo al texto, la activación permitiría la reapertura de espacios con un aforo de hasta un 50 por ciento durante la Fase 4 del Plan Paso a Paso y sin venta ni consumo de bebidas ni alimentos.

El asombro vino porque, en primer lugar, se incrementó el número de butacas que, originalmente, era de un 25 por ciento. Sin embargo, las observaciones también se refirieron a las prohibiciones en términos de ventas. 

En esa línea, las críticas vinieron, principalmente, de la CAEM que por medio de un comunicado indicó que estas reglas “no permiten una operación sustentable”. “Estamos a la espera de reunirnos con los ministerios correspondientes para buscar otras alternativas de funcionamiento, que den mejores opciones y brinden las garantías necesarias para desarrollar nuestro negocio en su completitud, esto es la exhibición cinematográfica y la venta de alimentos y bebidas”, indicaron.

hoyts

Desde la Red de Salas de Cine, organización que convoca a trece salas en nueve regiones del país, el análisis de la resolución fue mucho más positiva, aunque también cuestionaron el protocolo aplicado al sector. 

“Cuando salió el Plan Paso a Pasto fue un golpe bien duro. En ese sentido, es positivo porque muchos habían contemplado que abrir con un 25 por ciento era un aforo muy bajo y que los costos eran mayores. Ahora, hay que pensar que en salas pequeñas el 25 por ciento eran 10 personas. Entonces, es bastante positivo para las salas”, comentó Teresita Ugarte, presidenta del gremio. 

“Sobre el tema de que no se puede vender bebestibles ni comida, si bien a las salas de la Red no les golpea es muy lamentable que sí les golpee a muchos a las multisalas que publicaron que no podían abrir en estas condiciones. Eso sí perjudica al sector en general”, añadió. 

Sixto Valdés, director de la sala The Oz de Chillán, también vio con distancia la resolución presentada por las autoridades sanitarias. En ese sentido, indicó que la situación de las salas independientes es crítica y que son muy pocas las posibilidades que se abren para estos espacios de cara al protocolo elaborado por el Minsal para el sector. 

“La mayoría son salas pequeñas. Como la nuestra, tienen una capacidad de 50 butacas y el reducir al 50 por ciento es tener 25 butacas disponibles. Aún así la distancia que se pide es un metro entre personas y eso hace que incluso el aforo sea menor. Entonces, estamos hablando de que con esas condiciones nuestra capacidad se reduciría a un tercio. Es más caro abrir que estar cerrado en cuanto a la exhibición”, comentó. 

“Y, aunque nos dijeran que podemos trabajar con el 75 u 89 por ciento del aforo, manteniendo la distancia entre una butaca y otra, no tenemos viabilidad de poder trabajar como lo hacíamos antes. Entonces, estamos pensando en un diseño diferente, desarrollando actividades en línea, complementadas con lo presencial, pero entendiendo que esto no es solamente de este año y, quizás, ni siquiera sólo del próximo, sino que es un tiempo más largo. Ese es el camino que estamos llevando”, añadió el gestor. 

the oz

La sala The Oz es uno de los tantos espacios que durante la pandemia no ha recibido algún tipo de ingreso o alguna ayuda estatal. Hasta ahora, han logrado sobreponerse a la crisis gracias a un fondo cuya ejecución debía realizarse durante este año. Desde esa perspectiva, Sixto Valdés indicó que el camino hacia la reapertura del sector es difícil y que una alternativa, para dinamizar a las pequeñas salas, podría ser la generación de alianzas con espacios más grandes, lo que siempre es complejo, considerando los costos de exhibición. 

“El hecho de tener que pagar el espacio en otro lado hace que sea incluso más difícil que antes”, dijo. 

Ante este contexto, hay salas independientes que ya se encuentran preparadas para retomar su labor. Este es el caso del Centro Arte Alameda que podrá funcionar desde el auditorio del Instituto Nacional y cuando la comuna de Santiago entre en la Fase 4 del cronograma del Minsal. Otras, en tanto, esperarán a 2021. 

Un punto clave, en ese camino, serán los resultados de los Fondos Concursables del Ministerio de las Culturas. Recién ahí, con la distribución de estos fondos podría aclararse el panorama respecto de las salas independientes, cuya activación se vislumbra más compleja que nunca.