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Año XIII, 15 de mayo de 2021

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Alejandra Mizala y regreso a clases presenciales: “Aquí hay que conversar y no demonizar la otra postura”

La directora del CIAE se refirió al debate sobre el regreso a clases presenciales que está liderando el Mineduc, y señaló que lo fundamental en este escenario es generar los espacios de diálogo y conversación tanto a nivel de las comunidades escolares como territoriales, para superar los legítimos temores que las personas pudieran tener.

Diario Uchile

  Miércoles 18 de noviembre 2020 11:07 hrs. 
Mizala


La doctora en Economía y directora del Instituto de Estudios Avanzados en Educación y del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile (CIAE), Alejandra Mizala, se refirió en conversación con nuestro medio al eventual regreso a clases de los escolares, señalando en primer lugar que cualquier política pública sobre el tema debe considerar la heterogeneidad de nuestro sistema, por lo que la descentralización en este proceso es clave, para abordar las especificidad de cada territorio.

En este sentido, la clave está en equilibrar dos dimensiones, a juicio de la investigadora: lo primero tiene que ver con la salud y la seguridad de las comunidades escolares y lo segundo dice relación con las consecuencias que conlleva la pérdida de clases presenciales en los estudiantes, para lo cual es fundamental el diálogo y la conversación entre las partes interesadas, abandonando posturas “en blanco y negro” sobre este tema.

“Aquí lo que uno tiene que hacer es conversar y no demonizar la otra postura. Al conversar uno puede identificar las condiciones que hagan posible volver a la presencialidad, y de qué forma tú vuelves a la presencialidad, porque nadie puede volver como estábamos antes de marzo. Normalmente, uno tiene que pensar en formas híbridas donde un grupo de niños va una semana, otro va otra semana, y el resto está en casa online, o algún otro sistema. Hay muchos sistemas que uno puede pensar, pero el aforo no puede ser el mismo que uno tenía”.

Alejandra Mizala planteó la necesidad de que el diálogo por un posible retorno a clases presenciales se debe dar tanto a nivel micro, en este caso al interior de las escuelas, entre directiva, profesores y apoderados; y luego el diálogo ampliado en los territorios, de manera descentralizada, no obstante coordinado por el organismo central, en este caso el Ministerio de Educación, que debe proveer de las condiciones materiales para el regreso, en los casos que corresponda, como la infraestructura y los insumos para enfrentar esta nueva realidad.

De esta manera, aseguró la académica, se pueden comprender y reducir los temores legítimos que pudieran tener las comunidades escolares frente a la pandemia. “En ese sentido, la participación ayuda mucho a bajar el nivel de susto, de cómo uno percibe los riesgos que se están corriendo”, sostuvo.

La directora del CIAE se declaró optimista respecto del escenario de conversaciones y mesas de diálogo y trabajo que se están generando entre las autoridades de educación y distintos organismos como universidades y centros de estudio, respecto de cómo enfrentar este nuevo escenario escolar en contexto de pandemia.

Además, la académica hizo énfasis en la ventaja que tenemos como país de poder ver lo que está sucediendo en otros países, especialmente de Europa, que han recibido primero que nosotros los impactos de la pandemia, como es el caso de la segunda ola de contagios que están sufriendo, lo que nos da el ejemplo de cómo pararnos frente a este potencial escenario, y en específico qué está pasando en sus establecimientos educacionales. También, a esta dinámica se pueden sumar los directivos y comunidades de escuelas que ya han retomado las clases en nuestro país para que expongan sus experiencias al respecto.

Finalmente, Alejandra Mizala se refirió al contexto que deben enfrentar especialmente las familias más vulnerables, y que dice relación con la deserción escolar que se está verificando en esas comunidades, lo que se vincula a dos escenarios. Uno, la desigualdad académica presente al interior de esos hogares, y el problema económico por la pérdida de empleos en esas familias, lo que calificó como “una tormenta perfecta”.

“Ésa es una tarea fundamental que tenemos que emprender, de cómo uno empieza a hacer políticas, a asegurar que estos niños, niñas y jóvenes excluidos de la educación escolar puedan volver”, concluyó.

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