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Año XIII, 23 de octubre de 2021

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Jaime Castillo Petruzzi: “Hay una persecución política de un gobierno desesperado por amedrentar a las voces opositoras”

En entrevista con nuestro medio, el ex militante del MIR -quien enfrenta una querella por Ley de Seguridad del Estado por supuestamente haber “incitado a la subversión del orden público”- aseguró que sus dichos fueron sacados de contexto por el Ejecutivo con el único fin de atemorizar a quienes exigen libertad a los presos políticos y solidarizan con el pueblo mapuche.

Tomás González F.

  Domingo 27 de diciembre 2020 18:57 hrs. 
A sus 64 años, el ex militante del MIR asegura que desde su retorno al país ha dedicado casi todos sus esfuerzos a rearmar su vida junto a su familia, pero que eso no le ha impedido mantenerse fiel a los idearios que han marcado toda su trayectoria. Foto: EFE.


Jaime Castillo Petruzzi se define así mismo como un activista por los derechos humanos y por la libertad de los presos políticos. Llegó a Chile en octubre de 2016 luego de pasar 23 años encarcelado en Perú, acusado de “traición a la patria” por su participación en el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), y asegura que desde su retorno al país ha dedicado casi todos sus esfuerzos a rearmar su vida junto a su familia. Sin embargo, el ex militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) admite que eso no le ha impedido mantenerse fiel a los idearios que han marcado toda su trayectoria y que, ahora desde un rol menos protagónico, sigue participando de las actividades que se organizan en apoyo de quienes, según señala, han sido víctimas de la prisión política.

Fue así, explica, “al calor de la solidaridad con un preso político como lo es Mauricio Hernández Norambuena”, que conoció al líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), Héctor Llaitul, y comenzó una amistad que lo llevó a participar del lanzamiento del libro ‘Chem Ka Rakiduam’, que relata las vivencias y da cuenta del pensamiento político de la CAM. Fue en una de esas actividades de presentación del libro, la ocurrida el 17 de febrero de 2020, que Castillo Petruzzi emitió una serie de declaraciones relativas a la situación del Wallmapu y el conflicto con el Estado chileno; las que fueron interpretadas por parte del Gobierno como una “incitación a la subversión del orden público” y que motivaron una querella por Ley de Seguridad del Estado. 

No obstante, a 10 meses de la ofensiva del Ejecutivo, esta semana la Fiscalía resolvió no perseverar en la causa debido a que no se pudieron reunir antecedentes suficientes para fundar la acusación. Pero pese a esto, el Ministerio del Interior advirtió que intentará forzarla, en un hecho inédito que el propio subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, calificó de “complejo” en términos doctrinarios.

Frente a esto, en entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile, Jaime Castillo Petruzzi acusó una persecución política con el único fin de acallar las voces opositoras al Gobierno y motivada por su pasado revolucionario. Hoy día a mi se me acusa de algunas situaciones que van mucho más allá de la presentación de un libro. Según quienes me acusan, yo estaría organizado de alguna manera, representando alguna organización u orgánica, y eso es total y absolutamente falso”, se defiende.

 

En octubre de 2016 Jaime Castillo Petruzzi volvió a Chile luego de 23 años de prisión en Perú por su participación en el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru. Foto: Javier Torres / AFP PHOTO / ATON CHILE.

En octubre de 2016 Jaime Castillo Petruzzi volvió a Chile luego de 23 años de prisión en Perú por su participación en el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru. Foto: Javier Torres / AFP PHOTO / ATON CHILE.

En ese sentido, ¿niega ser parte de alguna orgánica subversiva como se le está acusando hoy en día?

Por supuesto. En mi caso, yo hablo a nivel estrictamente personal, en base a lo que yo considero que es mi deber como ex preso político y ex militante de diferentes organizaciones que se enfrentaron con todas las de la ley al Estado y a los poderosos. Desde la base de que, los viejos como nosotros, solamente entregamos un aporte teórico, verbal, vivencial o testimonial. Pero evidentemente no estamos todos los viernes en la Plaza ni cerca del metro Universidad de Chile, ya estamos viejos para eso. Lo nuestro ahora es la reflexión, el análisis y la propuesta general.

Yo no tengo ninguna participación orgánica en ningún grupo, ni en Perú ni en Chile. Mi causa, a la que me dedico en por entero en este momento, es la causa de los derechos humanos y, particularmente, la solidaridad con los presos políticos. O sea, pensar que se viene una nueva ola de pandemia y que hay cientos de muchachos y muchachas en las cárceles sin procesos, sin acusación, sin ningún tipo de razón legal real, es realmente abominable. Es indescriptible la situación de esos compañeros y compañeras, de sus familias y su entorno, es una injusticia absurda. Ésa es mi causa hoy día.

Sobre los dichos que originaron esta querella del Gobierno por Ley de Seguridad del Estado, donde dice que “no va a haber acá una solución real posible si no hacemos colapsar la columna vertebral de la defensa del Estado, que son las Fuerzas Armadas, la policía…”. ¿Lo sostiene o está arrepentido?

Evidentemente esa frase que está siendo usada para mi acusación, se dio en el marco público de la presentación de un libro, hablando del libro y hablando de lo que sucede en el Wallmapu. No es que sea un proyecto específico, concreto, una estrategia con sus pasos tácticos, en fin. Es simplemente la voz de los oprimidos que piden una solución justa al problema del pueblo mapuche.

¿Cómo describirías la situación del pueblo mapuche?

La situación que se arrastra en el Wallmapu, que viene desde hace 500 años atrás, es una situación realmente insostenible y que no ha encontrado un eco, una respuesta, en el Estado chileno a lo largo de diferentes administraciones, a lo largo de la historia. La única acción que ha tenido en definitiva el Estado chileno hacia nuestro hermano pueblo mapuche históricamente ha sido la de cada vez arrebatarles más tierras, más derechos, aislarlos más, tratar de hacer desaparecer más ese pueblo. Históricamente, nosotros tenemos una deuda gigantesca con el hermano pueblo mapuche.

Entonces, cómo combinar esa situación injusta históricamente con lo que está ocurriendo hoy día en el Wallmapu. La realidad muestra un territorio ocupado policial y militarmente, se ven por todos lados fortines, desplazamiento de tanquetas, allanamientos con violencia innecesaria contra gente indefensa, mujeres, ancianos, niños que no pueden defenderse mayormente. Uno no puede ser ciego frente a eso. Lamentablemente es la fuerza de los poderosos contra un pueblo oprimido que clama por sus derechos, clama por su tierra, clama por su historia, que pide realmente una solución a sus reivindicaciones. Eso está representado en diferentes opciones políticas y programáticas, en diferentes orgánicas también. La CAM es uno de los sectores que exponen el pensamiento y cosmovisión mapuche, con una propuesta práctica de llevar adelante sus planteamientos políticos, pero hay otras más, un abanico inmenso al igual como ocurre en Chile con la izquierda revolucionaria.

 

Castillo Petruzzi ha participado junto al líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), Héctor Llaitul, en diversas actividades de promoción del libro Chem Ka Rakiduam que relata testimonios de integrantes de la CAM. Foto: Captura.

Castillo Petruzzi ha participado junto al líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), Héctor Llaitul, en diversas actividades de promoción del libro ‘Chem Ka Rakiduam’ que relata testimonios de integrantes de la CAM. Foto: Captura.

¿Cómo ese análisis termina en una querella del Gobierno por Ley de Seguridad del Estado en contra de su persona?

Ellos recogen una frase en la presentación de un libro y la toman como un baluarte con el único objetivo de acallar las voces que piden justicia para el pueblo mapuche, de atemorizar y amedrentar. Definitivamente ése es el objetivo y bueno, de alguna manera lo han logrado, que yo me frene, mida más mis palabras y no esté presente en todos los eventos donde podría haber estado solidarizando con otros compañeros detenidos y perseguidos. Eso es lo que provoca esta reacción absolutamente desproporcionada del Estado, en donde pretenden hacer responsable a uno como individuo y evidentemente que va más allá de eso. Es decir, uno es un espectador de lo que se está viviendo, un comentarista de lo que se está viviendo y el verdadero problema está allá, eso es lo que quisimos decir, está allá en el Wallmapu y es allá donde se está dando lo que se transmite en el libro. Entonces llama la atención cómo se criminaliza la labor de los opositores.

Yo me enteré de esta querella leyéndolo en El Mercurio, fue absolutamente impresionante. O sea, tengo domicilio conocido, yo doy la cara, mi nombre, no me he escondido. En todas las actividades que se han hecho figuran nuestros nombres, el local donde se va a desarrollar, invitación abierta, pública, amplia, se invita también a la prensa. No hay nada oculto, nada clandestino, nada conspirativo. Es una actividad política, abierta y de masas.

Entonces, lo que a mí me indigna es que, en mi caso particular, la historia me condena, mi pasado me condena. El Gobierno lo que hace es perseguir mi trayectoria política, de no haber transado jamás con la burguesía y el imperialismo, y eso es lo que yo pienso que a ellos realmente les incomoda profundamente. Están tratando de acallarme, tratando de silenciar una voz, más en todo este espectro solidario que pide libertad para los presos políticos.

¿Cree que el Gobierno le persigue por su pasado?

Influye mayormente. O sea, lo que nosotros hicimos cuando presentamos el libro fue un análisis político-histórico público. Una cuestión de expresión verbal, un derecho de libertad de expresión pleno. Yo en ningún momento hice un llamado a la subversión o a la violencia concreta real, eso es otro tema, es otra situación, otra forma de hacer las cosas.

Por eso yo digo que lo que hay acá es una persecución política a todos aquellos que tenemos una actitud consecuente contra lo que es esta dictadura del capital y el imperialismo. Realmente un intento de amedrentar y atemorizar a todos los compañeros que levantan su voz contra las injusticias.

Es decir, ¿no está de acuerdo con que se debe construir un poder militar superior al del Estado chileno y que ése es el único medio posible para lograr los cambios políticos necesarios?

La teoría te dice eso. La teoría militar de cualquier revolución te dice que hay que construir un poder que reemplace el otro poder a enfrentar. Es el ABC de toda estrategia, la construcción del poder popular de las masas en cualquier revolución tiene que tener una forma de expresión de autodefensa y en algún momento una forma superior de organización que enfrente lo que es la defensa última del Estado burgués.

Pero eso es un enunciado teórico, clásico, recurrente a todas las experiencias anteriores que han habido. O sea, yo podré pensar eso o no podré pensar eso, al final ya no es sólo la libertad de expresión sino que ya atenta a la libertad de pensamiento. Es decir, podemos llegar al límite de prohibir a cualquiera expresar en voz alta qué es lo que piensa de lo que está pasando en el país, que no es lo mismo que llamar a tomar las armas, es totalmente diferente, eso es otra cosa, eso un plan de acción.

 

El subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, ha advertido que, pese a que la Fiscalía decidió no perseverar en la causa contra Castillo Petruzzi, el Gobierno insistirá intentando forzar una acusación en su contra. Foto: Ministerio del Interior.

El subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, ha advertido que, pese a que la Fiscalía decidió no perseverar en la causa contra Castillo Petruzzi, el Gobierno insistirá intentando forzar una acusación en su contra. Foto: Ministerio del Interior.

Pero usted mencionó el sabotaje político-militar, la acción de milicianos, de comandos; y los ORT de la CAM también utilizan armas…

Claro, pero es lo que están haciendo ellos, los combatientes de la CAM, y lo ponen en su libro, sus experiencias y sus testimonios. Es eso, son ellos y es allá. ¿Pero acá dónde alguien está haciendo sabotaje? Yo he estado desde el inicio colaborando con la Justicia, me puse a derecho, se han realizado las diligencias que ha pedido el Gobierno y definitivamente esto no da pie con bola. No hay una lógica, no hay una coherencia. Acá lo que hay es una persecución del Gobierno a quienes estamos bregando por la libertad de los presos políticos y por los derechos del pueblo mapuche.

La Fiscalía decidió no perseverar en la acusación, pero el Gobierno ya ha dicho que intentará forzar una acusación, en un hecho prácticamente inédito. ¿Por qué cree que el Gobierno entra a un debate doctrinario que el propio subsecretario del Interior califica como “complejo”? Considerando además que es la única querella por LSE que el Ejecutivo ha mantenido de las que se emitieron por dichos y no hechos…

Bueno, ahí se incorpora mi trayectoria que ellos la entienden como un agravante. Pero esto es fundamentalmente la expresión de un gobierno debilitado, que no atina a resolver los reales problemas de la población. Un gobierno que está de salida y que no oye lo que ocurre en la calle ni el clamor de nuestro pueblo. Cada vez que actúa es una equivocación más, un plus a su descrédito y a sus instituciones. Porque evidentemente que el responsable de todo lo que ocurre en el Wallmapu y de la explosión social no es un individuo particular, como es mi persona. No sé cuál es el esquema que tienen en la cabeza estos señores, de entender que la opinión de un sujeto, mi persona en este caso, puede hacer cambiar las condiciones de la historia de un país, sin ningún tipo de participación en alguna orgánica u organización.

Entonces acá lo que tenemos, en definitiva, es cómo el Gobierno de una u otra manera está buscando un chivo expiatorio que permita explicar a la opinión pública lo que se dijo en algún momento de la presencia de cubanos, venezolanos, en fin, tonterías sin fundamento que han dicho para explicarse lo que fue la respuesta del pueblo a partir de octubre y que los analistas del Estado aún no entienden.

En ese sentido, ¿ésta sería una manera de darle asidero a la teoría del Gobierno de una intervención extranjera que habría generado el estallido social?

Es que es tan sin sentido lo que están planteando, al punto de que por dichos pretenden procesar a una persona. Es realmente absurdo lo que están planteando. Tanto es así que el Ministerio Público, que es el encargado de llevar adelante el proceso, se reafirma en no perseverar. Pero viene entonces la parte política del Gobierno y eso es lo que llama la atención, cómo criminalizan la actividad opositora, cómo tratan de amedrentar, atemorizar y callar la boca a quienes puedan levantar la voz exigiendo cambios en el país, exigiendo respeto a nuestros hermanos mapuche y libertad a todos los presos políticos. Ese es el punto de fondo creo yo.

Jaime Castillo Petruzzi se define a sí mismo como un activista por la defensa de los derechos humanos y por la libertad de todos los presos políticos, en particular los del pueblo mapuche que han sido encarcelados por sus reivindicaciones. Foto: Julio César Parra.

Jaime Castillo Petruzzi se define a sí mismo como un activista por la defensa de los derechos humanos y por la libertad de todos los presos políticos, en particular los del pueblo mapuche que han sido encarcelados por sus reivindicaciones. Foto: Julio César Parra.

Considerando todos estos elementos, lo que dices respecto de tus frases y que fueron sacadas de contexto. ¿Te arrepientes de haberlo dicho?

El sentido real de mi intervención es la presentación del libro y lo que está ocurriendo en el Wallmapu. Yo creo que ése es el espíritu en el cual deberían circunscribirse mis declaraciones, no va más allá, lo que yo pretendí decir y dije. Evidentemente sacan una parte de una exposición mía de más de una hora, con preguntas y respuesta, que puede ser utilizada de manera diferente a lo que yo intenté y quise decir.

Quizás el contenido preciso de las palabras puede haberse prestado para algo más amplio y más concreto que yo no quise formular. Pero me reafirmo que fue con respecto a lo que ocurre en el Wallmapu y a lo que los combatientes de las ORT transmiten en sus testimonios. En eso sí me reafirmo, está en el libro digamos, y fue ese libro el que comentamos en varias oportunidades en distintos escenarios.

¿No tuvo la intención de “incitar a la subversión”, como dice la querella?

Mira, acá el terrorismo de Estado sigue vigente. Y eso lo viven a diario las masas del pueblo mapuche en sus diferentes expresiones. Tanto el encarcelamiento que sufren muchos de sus miembros, como la política cotidiana del Estado chileno en el Wallmapu, junto con los burgueses agrícolas y urbanos del sur de Chile que piden más y más represión, como si por ahí fuera el camino de solución.

¿Esa problemática, con mayor violencia y represión del Estado, va a abrir caminos de diálogo, de salida, de propuesta y buscar realmente un entendimiento en la situación? Ese es el meollo del asunto, el problema político de fondo. Hay un problema nacional no resuelto de autonomía con nuestros pueblos originarios. El libro da cuenta de aquello, trata de cómo ese pueblo se organiza con diferentes expresiones políticas y orgánicas, y de una u otra manera cristaliza diferentes experiencias vividas por sus miembros y su propuesta programática.

¿La situación del Wallmapu no aplica al país completo? Es decir, ¿estos dichos no referían a la situación nacional post estallido social?

Correcto, por supuesto. Mi intervención fue dirigida al contexto del libro, es decir, el contexto del Wallmapu. Lamentablemente el Estado, sus representantes en este caso, la sacan deliberadamente de contexto y lo manifiestan generalizándola.

Hay que recordar que la situación que vivíamos era una en que había un desgobierno total, donde había un Congreso con un 4% y un Presidente con un 7%, donde estaba colapsada toda la sociedad chilena producto de este levantamiento, de esta rebelión del pueblo, de este “Chile despertó”. En ese contexto fueron estas declaraciones. Pero quiero insistir con total firmeza y total convicción de que fue en el contexto de la presentación de un libro sobre lo que ocurre y es el Wallmapu, su visión, sus perspectivas, sus demandas y sus exigencias. Pero lo que hace el Estado es agarrar ese planteamiento particular y focalizado allá, y lo hace extensible hasta acá.

A sus 64 años, el ex militante del MIR asegura que desde su retorno al país ha dedicado casi todos sus esfuerzos a rearmar su vida junto a su familia, pero que eso no le ha impedido mantenerse fiel a los idearios que han marcado toda su trayectoria. Foto: Archivo.

A sus 64 años, el ex militante del MIR asegura que desde su retorno al país ha dedicado casi todos sus esfuerzos a rearmar su vida junto a su familia, pero que eso no le ha impedido mantenerse fiel a los idearios que han marcado toda su trayectoria. Foto: Archivo.

En ese sentido, ¿cómo ve el escenario político y la situación post estallido social?

Mira, el concepto que nosotros hemos adquirido a lo largo de nuestra militancia es el entender que todos formamos parte de la historia de las luchas de nuestro pueblo. Es decir, hay hitos de resistencia que van formando la historia de las luchas de nuestro pueblo y en cada una de esas derrotas vamos sacando un derrotero, vamos sacando las lecciones para ir acumulando fuerza, experiencia, visión programática y estratégica, vamos tratando de superar las prácticas anteriores. Yo creo que en ese punto estamos hoy en día.

Hay gente muy valiosa, compañeros y compañeras dedicados por completo a la idea de transformar esta realidad tan odiosa que nos toca vivir, pero está faltando siempre el concepto de instrumento, de línea política y de masa, el concepto de estrategia, de programa, en fin, una serie de conceptos que para muchos pueden sonar a prehistoria, a cosas añejas, pero que yo creo que son el norte de todo grupo que pretenda intentar transformar seriamente la realidad.

Es una cuestión muy compleja, entonces hoy día yo pienso que nos hallamos ante una situación abierta, a partir de la rebelión de octubre, y hoy día podemos ver que, lamentablemente, producto de la pandemia está bastante más sosegada. Es como un volcán activo pero que no ha erupcionado como fue anteriormente, que está ahí la lava en la profundidad del volcán gorgoteando, hirviendo.

Considerando el escenario actual “abierto” que describe post estallido social, ¿Cree que tiene asidero un Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) como lo fue en su momento el MIR en el que usted militó u otra organización político-militar de esas características?

Plantearse hoy día la existencia de una organización político-militar de masas, tal como fue la historia del MIR, del Movimiento Juvenil Lautaro, del Frente Patriótico Manuel Rodríguez o el MRTA en Perú, hoy día es imposible. La historia desde el punto de vista del pueblo no se repite. Hay errores que se repiten, pero la historia no. Entonces tiene que surgir algo nuevo, que recoja lo bueno. Ahí está el concepto de sacar las lecciones de cada derrota, y ese derrotero transformarlo en nueva guía política para el análisis y acción.

En resumen, ¿a qué crees que responde esta ofensiva del Gobierno?

Es persecución política, un intento de acallar las voces de quienes solidarizan con la lucha del hermano pueblo mapuche. Por eso sacan de contexto declaraciones que fueron estrictamente en el marco de una presentación pública y comentarios sobre los testimonios de aquellos actores que cuentan sus experiencias en el libro.

*Foto en portada: EFE.

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