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Año XIII, 5 de diciembre de 2021

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Emilia Schneider, candidata a la Convención Constitucional: “Tenemos que avanzar hacia un concepto de democracia paritaria”

La ex presidenta de la FECH y candidata a constituyente, aborda los principales desafíos de cara a la nueva Constitución, donde los temas de educación, además de las demandas que ha impulsado el movimiento feminista y organizaciones de las disidencias sexuales, tienen un rol fundamental.

Rocío Olivares Mardones

  Viernes 29 de enero 2021 18:30 hrs. 
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En conversación con nuestro medio la ex presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) abordó el debate por una nueva Constitución y lo que se viene durante los próximos meses en el marco del trabajo de la convención constituyente.

La ex líder estudiantil, quien también participa en organizaciones feministas y de disidencia sexual, entregó algunos lineamientos de lo que, a su juicio, debería contener la nueva carta fundamental.

 ¿Qué te motiva a presentarte como candidata? 

Lo primero decir que es fruto de una reflexión colectiva, de distintos compañeros, compañeras que nos encontramos en el movimiento feminista, en el movimiento de disidencia sexual, en el movimiento por la educación y que llevamos la experiencia de habernos movilizado por cambios, haber puesto temas en el debate. Por ejemplo cuando a mí me tocó ser vocera de la movilización por la educación no sexista noté que todos esos anhelos de cambio, esas mayorías que logramos articular en torno a estas transformaciones terminaron chocando contra una muralla de una institucionalidad rígida, de una democracia restringida. Finalmente una institucionalidad hecha a la medida de los empresarios y de los conservadores, así que a través de esas experiencias es que queremos contribuir y aportar al proceso constituyente, y repensar la democracia y la institucionalidad, con el fin de avanzar hacia más y mejor democracia, instancias de participación ciudadana, donde sea vinculante con las organizaciones sociales y territoriales, que éstas puedan participar en serio en la construcción de este nuevo Chile.

¿Cuál crees que son los principales desafíos que enfrentas como constituyente de cara a la escritura de una nueva Constitución?

Yo creo que respecto a los desafíos como constituyente, primero vamos a tener que redactar el reglamento de funcionamiento de la convención constituyente esto no es baladí, es una cuestión realmente importante porque si queremos que esto funcione, necesitamos que sea un proceso participativo, abierto, transparente, que reconozca a las nueve organizaciones sociales y territoriales de Chile. Luego el otro desafío creo va a ser que en la Constitución se plasmen las ideas feministas, anti neoliberales, todas aquellas ideas de cambio que hemos plasmado en las calles. Creo que será complejo pues no bastará con tener en cuenta la lista interminable de reivindicaciones, sino que tenemos que lograr articular efectivamente una estrategia de movilización, de discusión institucional para que sentemos las bases que logren acabar con el modelo neoliberal y transitar a un modelo donde tengamos un Estado social democrático de derecho, que sea sustentable en términos sociales y ambientales.

¿Cuáles crees que son los temas fundamentales a abordar en la escritura de la Constitución en materia de paridad de género y feminismo? ¿Qué debe quedar sí o sí establecido en esta Carta Magna?

Yo creo que lo primero que hay que entender es que tanto el feminismo como la perspectiva las disidencias sexuales no se agotan en algunos temas, si no que son perspectivas que suponen miradas políticas y no solamente identitarias es un compromiso, una visión del mundo que hemos ido mostrando con nuestra movilización y propuestas en la calle. Los movimientos sociales en los últimos años han cobrado mucha fuerza entonces dicho eso, es una perspectiva que hemos defendido de distintas candidaturas de tanto una visión feminista como una visión desde las disidencias sexuales, esas son las cosas que queremos aplicar para abordar la totalidad de la discusión constitucional.

Dicho esto, sí creo que hay cosas puntuales que son claves para avanzar en materia de este proceso constituyente. Lo primero tiene que ver con garantizar derechos sexuales y reproductivos en la Constitución, esto tiene que ver con el aborto libre, con la educación sexual integral, pero también con una serie de otros derechos respecto a nuestra sexualidad, de nuestro cuerpo y nuestra reproducción. En segundo lugar creo que tenemos que avanzar hacia un concepto de democracia paritaria. Y que también implique la paridad no sólo en términos formales, como lo es en los cargos públicos, representación, etcétera, sino que hay que problematizar mucho más allá y lograr entender que hoy la paridad no es solamente como paridad entre hombres y mujeres, sino una paridad de género que en el fondo cuya sustancia sea que todos todas y todes somos pares a la hora de enfrentarnos a la toma decisiones y la participación.

Y en tercer lugar creo que tenemos que avanzar en reconocer el derecho y la identidad no solamente como un reconocimiento formal sino también como un derecho que pueda hacerse exigible tanto en el trabajo, como en la sociedad, en la salud, y otros espacios de la vida cotidiana. Estos son solo algunos de los temas pero por supuesto hay muchos más.

En relación al sistema educativo chileno y considerando tu rol como dirigenta ¿Cuál crees que es la mayor falencia en materia de igualdad de género y educación sexual en Chile?

Yo creo que en Chile hace mucho tiempo estamos de acuerdo en que la educación está en crisis, además por los altos grados de privatización y mercantilización de la educación, justamente tenemos la situación de que en materia de educación sexual integral estamos en pañales. Si bien este 2020 tuvimos la oportunidad de avanzar en un proyecto de educación sexual integral que formulamos distintas organizaciones y activistas, este fue rápidamente desechado por los mismos conservadores de siempre, a través de los quórum altísimos que establece la Constitución, logrando así que se cerrará el debate y se impusieran sus ideas.

A raíz del mayo feminista del 2018 se avanzó mucho en temáticas de igualdad de género de inclusión en las  universidades y en las instituciones de educación en general pero todavía está muy pendiente.

Ahora con respecto al debate constituyente, yo creo la pregunta que tenemos pendiente es ¿para que educar?, hoy la educación de mercado entendida como un bien individual, como que yo voy a una institución para obtener mi título y ascender socialmente, -promesa que por cierto es absolutamente falsa de parte de la educación de mercado-  causó que dejáramos de entender el instruirnos un bien social, por lo tanto, cuando hablemos de la educación en el proceso constituyente además de garantizarla como un derecho social cuya garantía tiene que ser un pilar público, que sea mayoritario en todos los niveles, además debemos construir una sociedad libre de sexismo, de violencia, de discriminación, con valores democráticos, con perspectiva de género, con perspectiva de derechos humanos, creo que cuando respondemos la pregunta para qué educar, le damos un mayor sentido o sentamos las bases para iniciar un proyecto educativo nacional que nos haga sentido para el país que queremos que sea.

¿Crees que existen desigualdades y barreras que impiden a las mujeres trabajar en política? ¿Cuáles son?

Por supuesto creo que existen desigualdades y barreras tanto para las mujeres como a la población LGTBIQ+, como muchas otras identidades y grupos marginados de los espacios políticos, para justamente trabajar en política. Creo que muchas de estas cuestiones además de lo difícil que es hacerse un espacio dentro de los partidos, y dentro de las organizaciones, además de la discriminación y de todas las otras cargas que vivimos, creo que también temas como la violencia y la discriminación operan de alguna manera como otra barrera de entrada para la permanencia en las organizaciones sociales, políticas.

En ese sentido transformar esos espacios; velar por espacios libres de sexismo, de violencia, etcétera, es democratizar estos espacios, por eso hacíamos énfasis cuándo hablamos de educación no sexista pues ahí estábamos hablando también de la democratización de las instituciones de educación y creo que justamente, en ese sentido es un tremendo avance que hoy en día tengamos el primer proceso constituyente paritario del mundo. Sin embargo, la tarea que ahora tenemos, es quien ocupa menos esos espacios seamos representantes del movimiento feminista; que hemos sido quienes hemos luchado por esa democratización y que tenemos una visión del mundo comprometida con lo que han expresa las mayorías sociales en el último tiempo. Porque qué duda cabe que la expresidenta de la UDI es mujer, pero claramente no es una representante de lo que el movimiento feminista busca, entonces aquí tenemos que ser muy claras también con cómo disputamos desde el feminismo esta apertura, esta democratización que se abre con la paridad y los escaños reservados.