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Investigadoras lanzan libro para reflexionar sobre los exilios en el Cono Sur

El volumen de más de 500 páginas convoca a diversas autoras latinoamericanas con el objetivo de analizar las múltiples experiencias de exilio registradas en nuestro continente durante la segunda mitad del siglo XX. Género y generaciones son dos de los enfoques que confluyen en la recopilación.

Abril Becerra

  Domingo 7 de febrero 2021 12:30 hrs. 
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En 2016, un grupo de investigadores e investigadoras se reunió para debatir sobre los alcances del exilio durante la segunda mitad del siglo XX en nuestra región. Entonces, dicha experiencia era un fenómeno muy poco estudiado que continuaba generando interés entre los expertos.

Fue así como la socióloga Carla Peñaloza y la historiadora María Eugenia Horvitz coordinaron un trabajo que dio como resultado la publicación del libro Exiliados y desterrados del Cono Sur 1970-1990. Pero esa iniciativa no fue suficiente, ya que pronto nacieron otras inquietudes que llevaron a las académicas a iniciar un nuevo estudio. 

A partir de ello, Carla Peñaloza sumó esfuerzos con la académica uruguaya Jimena Alonso. Ambas se propusieron profundizar en la experiencia del exilio y concluir el trabajo que había sido iniciado por Horvitz, quien falleció durante la investigación. 

De esta manera, las expertas trabajaron en un segundo libro que, bajo el título Exilios del Cono Sur. Género, generaciones y militancias (Editorial Cuarto Propio), propone una nueva mirada respecto del fenómeno. Esto, a partir de un sinnúmero de ensayos escritos, exclusivamente, por mujeres, entre ellas, Victoria Álvarez, Mónica Gatica, Carmen Norambuena y Loreto Rebolledo. 

“Habían aristas que se nos habían quedado fuera del primer volumen. Entonces, en ese sentido, la idea fue trabajar para convocar a gente de distintos países como Chile, Argentina, Uruguay, pero también de más lejos. En este libro nos enfocamos en cuestiones más puntuales como la perspectiva de género, la perspectiva de generación y de clase, porque habían trabajos específicos o gente que estaba estudiando, específicamente, sobre estas claves”, explicó Carla Peñaloza, editora del libro. 

“A diferencia del siglo pasado o de la primera mitad del siglo XX, las dictaduras provocaron un exilio masivo en el sentido de que no son solo los grandes dirigentes políticos quienes tienen que irse a otros países. En Chile, si uno lo compara con la población de ese momento, el porcentaje no es menor. Chile en ese sentido es un caso aún más particular, porque la cantidad de países que acogieron a los exiliados es infinita. Eso es algo que tampoco se había dado”, añadió la investigadora. 

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Bailando en el exilo. Exilio 1986-1978 / Rosario Domínguez … [et al. ; edición preparada por] Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas. Santiago : Amerinda, 1986 (Santiago : Alfabeta) 273 p. Fuente: Memoria Chilena.

El libro también propone un recorrido en el que confluyen testimonios y precisiones respecto de cómo se dieron los fenómenos en países como Chile, Argentina y Uruguay, entre otros. Así, respecto de una mirada de género, el texto revela que, durante el exilio, la mujer fue recluida al espacio doméstico mientras que el hombre mantuvo activa su militancia. Del mismo modo, el libro establece una lectura sobre las decisiones que las mujeres fueron adoptando una vez fuera de sus países natales: “Yo tuve que permanecer en Brasil sin mis dos hijas mayores. Fue una agonía… Hubo momentos en los que yo decía ‘no aguanto más, me vuelvo’”, se lee en uno de los testimonios. 

En ese sentido, Carla Peñaloza sostuvo que el fenómeno “generó muchas tensiones al interior de las familias, incluso separaciones”. “Tenemos que pensar que cuando te vas a otro país pierdes todas las redes de apoyo”, dijo, añadiendo que también existió un grupo de mujeres que se sintió mucho más empoderada.

“Acá las mujeres tenían un rol más secundario y se encuentran con que pueden ser mucho más protagonistas. Empiezan a tener otras opciones de estudiar, trabajar, hacer otras cosas que acá en Chile no habían tenido posibilidad, sobre todo si tenían parejas mayores o más tradicionales”, comentó la investigadora. 

Por su parte, Jimena Alonso, también editora del ejemplar, sostuvo que realizar este trabajo permitió caracterizar los procesos de exilio en la región. Sobre el caso de Uruguay, explicó que el fenómeno, a diferencia de lo que ocurrió en Chile, arrancó en 1968, pese a que el golpe de Estado se concretó el 27 de junio de 1973. 

La gente no se va masivamente el 28 o no se asila en el momento del golpe de Estado como sí pudo haber pasado en Chile, donde no había persecución política previa en el gobierno Unidad Popular. Entonces, el exilio es más por goteo, van saliendo de a poco, principalmente, a los países de la región, particularmente a Chile”, dijo. 

“En el caso de las políticas de retorno, el primer gobierno democrático restituyó en sus cargos a todos los empleados públicos que habían salido y que podían justificar que habían tenido que salir del país por cuestiones políticas. Eso te permitía una posibilidad para volver”, agregó la investigadora.  

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Asimismo, la académica uruguaya sostuvo que hay una serie de dificultades a la hora de analizar estos temas: “Hay una parte de las dictaduras que se ha vinculado más con las violaciones a los derechos humanos más duras, lo que tiene que ver con los asesinatos, las desapariciones, los procesos de cárcel. En ese sentido, los exilios, siempre han ocupado un segundo lugar”, puntualizó. 

“Incluso, dentro del campo de las víctimas, hay una idea que se está empezando a romper, que es la idea de que el exilio fue una experiencia menos traumática que el haber estado preso, que el haber tenido un familiar asesinado, pero hay que darle al exilio un lugar destacado dentro de las violaciones a los derechos humanos”, subrayó. 

“Es una violación a los derechos humanos que también se produjo durante los terrorismos de Estado en nuestro continente y tiene la misma validez que cualquier otra violación a los derechos humanos. Por lo tanto, también es lícito de investigar para ver cómo fueron esos procesos que complejizaron la vida de las personas que tuvieron que atravesar esa situación para sobrevivir”, enfatizó Alonso.

En ese sentido, la académica sostuvo que hoy, ante los diversos movimientos migratorios que sacuden el continente, es preciso tener claridad respecto de cómo se dieron los exilios en nuestra historia reciente para no volver a cometer los mismos errores: “Hay una discriminación del continente. No es lo mismo ser un emigrado boliviano que un norteamericano, cuando deberían ser las mismas condiciones. Debemos aprender para no seguir repitiendo historias de xenofobia”, declaró.  

Este libro será lanzado durante las primeras semanas de marzo. Lo primero en circular será una versión digital del texto. Posteriormente, la edición física podrá encontrarse en las principales librerías del país.    

Imagen principal: Exilio 1986-1978 / Rosario Domínguez … [et al. ; edición preparada por] Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas. Santiago : Amerinda, 1986 (Santiago : Alfabeta) 273 p. Fuente: Memoria Chilena.
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