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Año XIV, 20 de enero de 2022

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Toque de queda: expertos contradicen al Gobierno y llaman a evaluar su mantención

Pese a la mejoría en las cifras del coronavirus, el Gobierno descartó modificar el horario de inicio del toque de queda. Sin embargo, esta medida aún sigue causando polémica ya que estaría asociado a medidas represivas y de control.

Rocío Olivares Mardones

  Martes 16 de febrero 2021 19:15 hrs. 
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El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya decidió este martes que el gobierno holandés debe poner fin al toque de queda impuesto para frenar la pandemia del coronavirus, cuya implementación había provocado importantes protestas en el país.

“El toque de queda debe levantarse inmediatamente”, dijo el órgano supremo a través de un comunicado, considerando que la “emergencia” que justifica una medida semejante no se ha podido demostrar que tenga una real eficacia.

Sin embargo, la población holandesa no es la única que ha presentado molestias con la continuidad de esta medida restrictiva.

En nuestro país, por ejemplo, el pasado 11 de febrero el subsecretario de Redes Asistenciales, Alberto Dougnac, rechazó la petición de los gremios gastronómicos de atrasar el toque de queda, el cual inicia a las 22 horas.

Dougnac indicó que “si bien es cierto que las cifras muestran una cierta tendencia a la mejoría en las últimas semanas, todavía nos parece que la situación es bastante precaria a nivel del sistema asistencial. El número de fallecidos, como hemos visto, todavía es muy elevado. Hasta que no tengamos cierto alivio en las cifras mantendremos esta medida, pero si las cosas evidentemente van mejorando se puede reconsiderar”.

La decisión fue nuevamente respaldada este martes por el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, quien en una conversación con Radio Universo aseveró que no es el momento para arriesgarse, sino para hacer el último esfuerzo.

“Cuando se dice que Chile está liderando los niveles de vacunación, la velocidad de la vacunación, yo creo que no es el momento de arriesgar, todo lo contrario. Estamos en la etapa final donde ya estamos cumpliendo las metas, el primer trimestre vamos bastante avanzados en eso y yo creo que llegó el momento de hacer el esfuerzo final y si eso implica mantener el toque de queda, a lo mejor modificando un poco el horario -puede ser una discusión que se puede dar- pero yo no arriesgaría nada cuando estamos en una etapa tan decisiva para justamente tener un proceso de vacunación tan exitoso como el que se está llevando adelante”, agregó.

Tras la decisión del Gobierno las reacciones no tardaron en llegar. Uno de los primeros que se mostró en contra de la mantención de esta medida fue el psicólogo y máster  en Salud Pública, Gonzalo Bacigalupe.

 El también candidato a la Convención Constituyente, manifestó que la iniciativa pareciera ser una manera de controlar el flujo y las libertades de las personas, pues ésta no ha cambiado en relación a los indicadores de salud.

“Se percibe por la población que el toque de queda es simplemente para controlar la actividad social o política, y eso es improcedente porque genera mucha desconfianza. El toque de queda todavía se mantiene sin obedecer a los indicadores de salud, ya que si estos mejoraban se podría pensar que el toque de queda también se modificará, pero esto no se ha hecho.  En ningún país se ha estado en toque de queda por casi un año”, afirmó.

Alberto Larraín, psiquiatra y director de la fundación ProCultura, comentó que si bien el estudio “Vida en Pandemia”, realizado por la Universidad de Chile señala que un 47% de las personas afirmó que su salud mental ha empeorado debido al encierro y la incertidumbre económica, no se le puede atribuir todo al toque de queda.

“No podemos atribuir un problema de salud mental específico al toque de queda, más bien es un estresor adicional que limita nuestra libertad, y  si bien en un comienzo quería limitar los contagios, hoy con todo el proceso de desconfinamiento queda descontextualizado. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades mentales como la depresión, las crisis de angustia, la violencia, el alcoholismo y la drogadicción aumentaron un 30%, por ello debemos limitarnos al máximo los estresores y claramente uno de ellos es el toque de queda“, afirmó Larraín.

Posibles soluciones

A juicio de Gonzalo Bacigalupe,  la mejor solución ante esta problemática es no imponer el toque de queda, sino crear medidas que generen confianza, eduquen y que estén alineadas con el gran éxito que ha tenido el proceso de vacunación, que ha sido bien organizado, generando un espíritu de mucha mayor colaboración.

“Necesitamos medidas que generen confianza; el toque de queda lo tenemos asociado a una situación represiva y por ello envía un mensaje que es contradictorio con la necesidad de colaborar en esta emergencia de salud”, expresó

Algo similar planteó el director de la fundación ProCultura, quien reconoció que en un comienzo esta norma sí cumplió el rol de aumentar los cuidados ante la crisis, sin embargo, ese efecto ya pasó y lo que se debe hacer ahora es avanzar en las medidas de autocuidado.

“El toque de queda tuvo un efecto importante en un inicio, en aumentar e instaurar la percepción de riesgo sobre la pandemia y en eso se le puede otorgar un rol positivo, pero ese efecto ya pasó y debemos avanzar hacia la priorización de las medidas de autocuidado como el uso de mascarilla y lavado de manos. Eso es lo más importante en relación al tema y entender que nuestra seguridad pasa por lo que nosotros también podemos hacer”, aclaró.