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Amaro Labra por crisis en cultura: “Aquí no hubo lógicas de ayuda social, sólo recursos para el mejor calificado”

El músico y diputado comunista ha sido uno de los testigos claves del largo peregrinaje que han tenido que enfrentar las y los trabajadores de la cultura para conseguir ayudas económicas. Según dice, en ese periplo, los gremios han demostrado toda su fuerza creativa, lo que no se condice con las acciones del Gobierno: “La institucionalidad está muy atrás”, afirma.

Abril Becerra

  Domingo 9 de mayo 2021 10:24 hrs. 
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Hoy el músico Amaro Labra dedica la mayor parte de su tiempo a su labor como parlamentario. Desde esta posición, el diputado comunista se ha transformado en uno de los testigos claves de las negociaciones que han tenido los gremios de las artes con el Ministerio de las Culturas para conseguir incentivos de cara a la crisis económica que generó la pandemia 

Según dice, en ese peregrinaje, las organizaciones han mostrado una “fuerza creativa” de colaboración y autogestión que no tiene nada que ver con las iniciativas impulsadas desde el Gobierno. 

“La institucionalidad está muy atrás”, comenta el parlamentario, indicando que es lamentable esta posición que, según afirma, sólo fragmenta el diálogo y, por supuesto, retrasa la entrega de ayudas económicas.  

“El tiempo es vida y perder tiempo en tomar estas medidas es perder vidas”, subraya, agregando que, “más allá de la academia, también existe sabiduría”. “Para nosotros, organizarse es un placer”, puntualiza el fundador de Sol y Lluvia y agrega: “Aquí no hubo lógicas de ayuda social, sólo recursos para el mejor calificado. Entonces hay que ir al problema de fondo”.  

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¿Qué tipo de retrocesos ha experimentado el sector de la música en este contexto de pandemia? 

El no poder reunirse. El no poder hacer música en vivo ha sido súper fuerte. Uno ve la parte más visible de los músicos, por ejemplo, una banda, pero detrás de esa escena hay muchos trabajadores y trabajadoras: escenógrafos, iluminadores, asistentes, productores, fotógrafos. Eso estaba creciendo de forma muy rápida. Se notaba que había una cantidad de músicos y músicas que, en sus propios territorios, estaban armando sus escenas, pero eso es histórico en Chile. Eso se detuvo e, indudablemente, esa organización sigue presente. Han logrado sobrevivir de una manera muy difícil. 

¿Cómo ha visto que sus colegas han enfrentado este momento de crisis sanitaria? 

Los trabajadores y trabajadoras de la cultura, las artes y el patrimonio han sido golpeadísimos, como gran parte de los territorios. Cualquier lugar donde se trabaje ha tenido un desmedro grande, pero el impacto que han tenido los territorios de la cultura ha sido más violento todavía, porque fueron los primeros en contraer sus actividades. Ya teníamos un grado de deterioro por el necesario estallido que vivimos. La pandemia vino a hacer más fuerte la diferencia que había y gente que tenía un poco de sustento, gente que boleteaba, que tenía acceso a varios programas, a autogestionarse, de pronto vio sus ingresos reducidos a nada o a muy poco. Hay muchos compañeros y compañeras que no han podido enfrentar esta crisis y han tenido que dejar su oficio para tratar de intentar otras cosas, lo que también se ha visto dificultado. Los territorios se han empezado a unir para sobrevivir a esta pandemia. Lo que nosotros hicimos desde la comisión que me correspondía presidir fue hacer notar eso, porque el Ministerio no ha reaccionado con la capacidad suficiente para poder resolver el tema y eso es lo que se sigue reclamando. Bueno, es la misma queja que se produce con los aportes del Estado, porque hay una burocracia que impide que se resuelvan los temas. El Ministerio de las Culturas debería tener la capacidad de atender a las personas que producen una gran cantidad de recursos. 

¿Cómo interpreta este rol del Ministerio de las Culturas versus la realidad de los gremios que hoy están muy organizados y presentando propuestas concretas para el sector? 

La institucionalidad está muy atrás respecto de lo que están sintiendo los territorios, más todavía con el fenómeno de la pandemia, con el fenómeno del 18 de octubre. Esa es la crítica mayor que le hacemos a la Ministra: ella se reúne con grandes intelectuales, pero no escucha a una gran cantidad de personas que son respetables. Eso es lo fundamental. El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio es muy débil en su formación. Tiene muy pocas atribuciones y también ha habido poca voluntad de hacer notar eso. De exigirle a los demás ministerios que tienen recursos. Desde que comenzó la pandemia, las agrupaciones de artistas le solicitaron al Ministerio de las Culturas un sistema de bonos directos, porque los concursos no eran una solución para poder enfrentar esta brutalidad que se había producido tan rápidamente. Y se optó igual por la concursabilidad. 

Pero ahí hay muchos que plantean que ahí el Ministerio es muy joven y que, por ende, no puede avanzar en esa dirección. ¿Cuánto hay de eso a la hora de poder incidir en el sector? 

La institucionalidad es joven, pero el problema que tenemos es que la Ministra y los dos subsecretarios se quejan de que no tienen herramientas, pero tampoco acepta pelear por eso, insistir con otras herramientas que vayan en ayuda de las personas. El Ministerio no es autónomo. No tiene los recursos suficientes y no veo voluntad  de ir más allá. Todo esto es un asunto que debería ser más rápido. No debiera tener tanta dificultad. Hay gente que está desvinculada de esto que se vive todos los días: hay gente que canta igual, corriendo los riesgos que se puedan correr en el Metro de Santiago, como lo corren miles de personas. Entonces, sobrevivir es muy difícil y si alguien tiene el poder de tener dinero, tiene que ser más rápido en términos de entregar estas ayudas. Ésa es la falta más grande que creo que se ha cometido. 

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En lo concreto, ¿qué es lo que necesita el sector para poder reactivarse?

Hay mil millones de propuestas. Hay un fondo COVID especial. Hay una mesa que se va a juntar en algún momento, en algún lugar y que va a decidir, tal vez, cómo se usan esos recursos. Esa mesa tiene que funcionar rápido esa depende de la voluntad política. Eso es lo fundamental: que haya voluntad de ser transparentes y que todos los territorios tengan la oportunidad de discutir en esa mesa. Los que tienen que moverse son los que tienen el poder en este momento. Esperar en estas condiciones es muy terrible. 

Sobre este tema está la renta básica universal, que también podría beneficiar a las y los trabajadores de la cultura ¿Cuál es el monto ideal para ir en ayuda, específicamente, de las artes?

Aquí hay de todo. Gente que ofreció 600 mil pesos. Hay una Fundación que respeto mucho, que calculó en 700 mil pesos. Creo que hay que apretarlo y 500 mil pesos es bastante aterrizado. Ahora tendremos que discutirlo. 

¿Cómo cree que la cultura debería ser incluida en la nueva Constitución?

Definir la cultura como un derecho es fundamental. El acceso a la cultura debe ser amplio. Se le debe dar importancia para que podamos tener presupuestos mayores. Que no sea un detalle de esto. Entonces, tenemos que tener una visión de la cultura y la Constitución da la posibilidad de que eso se discuta profundamente. Qué entendemos por cultura, también. Es bueno que tengamos esa discusión. 

Sobre todo en vista de la organización que plantea…

Ha habido respuestas poderosas. Cuando yo llegué hubo un ministro que duró dos días, porque se atrevió a decir una estupidez sobre los sitios de memoria. Ese fue un avance poderoso.

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¿Cuál cree que es el reto más importante que tiene que enfrentar hoy el sector? 

Aumentar la capacidad de dar ayudas directas. Esos presupuestos que se manejan están destinados a cultura, pero los maneja otro ministerio. El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio tiene que tener capacidad de reclamarlos y buscar la forma de distribuirlos rápidamente. 

¿Ve posibilidades de que puedan realizarse conciertos presenciales en el mediano plazo?

Es necesario ir avanzando haca allá. Es difícil, porque no todos los lugares tienen las condiciones, pero se puede lograr. Hay que facilitar eso también, que haya más personas que tengan esa posibilidad. Hace poco hicimos un concierto abierto, respetando los aforos, pero hay un problema grande, porque no todos pueden hacerlo.  Le pediría a los colegas que puedan pensar en los otros, porque hay algunos que tienen mucha capacidad de negociar bien y hay otros que ni siquiera tienen la capacidad de ponerse a la cola. Eso es súper doloroso. 

Imágenes: Facebook Amaro Labra. 
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