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Año XIII, 22 de septiembre de 2021

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Yvaín Eltit

La relación de Domingo Santa Cruz Wilson con nuestro folclor

Yvaín Eltit | Viernes 25 de junio 2021 13:00 hrs.


Eran los tiempos donde nuestra Universidad de Chile era dirigida por el emblemático rector Juvenal Hernández Jaque (1899-1979).

Gabriela Mistral (1889-1957) era la más aclamada poeta de la época y la migración campo-ciudad daba nuevos aires a un país que poco a poco comenzaba a dejar atrás las estampas rurales de inicios del siglo XX.

Bajo este contexto el académico y compositor Domingo Santa Cruz Wilson obtenía el Premio Nacional de Arte mención música (1951), celebrado por todos sus contemporáneos. El compositor estadounidense Aaron Copland (1900-1990) señala: “Desde mi visita a Chile, hace diez años, he tenido la convicción de que Domingo Santa Cruz es una de las figuras claves dentro de la música de ambas Américas”[1], el compositor argentino Alberto Ginastera (1916-1983) indica: “en este primer medio siglo de su vida, Santa Cruz se ha dedicado a tres actividades diferentes, pero que han tenido un objetivo único: la música”[2].

Resulta inverosímil a siete décadas del hito del Premio Nacional, que algunas de las instituciones embriagadas por posturas academicistas refundacionales pretendan enterrar su memoria y legado.

Es verdad que la formación de Domingo había sido como abogado, titulándose en 1921, tomando clases en paralelo con el compositor Enrique Soro Barriga (1884-1954), y más tarde con el músico español Conrado del Campo y Zabaleta (1878-1953). Su pasión por la música era desbordante, Al fundarse la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile de mano del rector Armando Quezada Acharán (1873-1936) con una necesaria reforma para dejar atrás formaciones decimonónicas y pasar a un real ejercicio profesionalizante donde Domingo fue parte fundamental junto con el decano Armando Carvajal Quiroz (1893-1972), este último pieza clave en el desarrollo de las orquestas chilenas. Este período reformista pone punto final a la caduca formación del Conservatorio Nacional de Música, y se rearticula en virtud de los nuevos tiempos, donde efectivamente a la compositora, pianista e investigadora María Luisa Sepúlveda Maira (1883-1958) se le reducen sus horas de clases, para luego ser despedida. Aquel hecho tiñe de mitología la relación de esta gran mujer con Domingo Santa Cruz Wilson, aduciendo una minimización por parte de él, así como una supuesta invisibilización por la institucionalidad musical chilena hasta hoy, de la cual Domingo es el ideólogo.

En nuestros días se dice: “como Domingo Santa Cruz que sabemos, dirigía los destinos de la institucionalidad musical chilena, tenía todo el poder, él encabeza el proceso de reforma, dirige la Sociedad Bach, es el mismo Domingo Santa Cruz, el que puede hablar porque tiene una revista Marsyas que paga con su propio dinero”.

Y es realmente perturbador… ¿por qué?

La distorsión de una post verdad pretende nublar el peso de la realidad. El 8 de agosto de 1936 Domingo y Armando Carvajal crean la Asociación Nacional de Compositores (A.N.C.), poniendo el acento en la relevancia de los compositores chilenos y su representación en el extranjero. Misma entidad a la cual ingresaría María Luisa Sepúlveda en 1950. Curioso también resulta que aquellas mismas personas que rasgan vestiduras por una supuesta enemistad entre Santa Cruz y Sepúlveda, omitan la gran producción literaria que Plath le prologó a ella, su correspondencia discursiva, o no hablen de la poetisa popular Rosa Araneda (1853-1894), la intelectual Josefa “Pepita” Turina Turina (1907-1986) o la escultora Laura Rodig Pizarro (1901-1972), todas tremendas mujeres, ninguna de ellas jamás frenada por hombre alguno, el argumento se deshace solo.

El 3 de febrero de 1943 el reputado escritor, gestor cultural y folclorólogo Oreste Plath (1907-1996) junto al doctor Aureliano Oyarzún Navarro (1858-1947), quien era director del Museo Histórico Nacional crean la Asociación Folklórica Chilena (hoy Sociedad de Folclor Chileno) convocando a 30 académicos, artistas y gestores de las más diversas áreas, en donde figuran Domingo, María Luisa, además de grandes mujeres como Cora Bindhoff Enet (1905-1995), Camila Bari Vélez (1896-1973), entre otras. Nuevamente el desprecio de Santa Cruz hacia el folclor y su menosprecio a María Luisa se desploma.

Para Domingo toda disciplina tenía su lugar, sabiendo que siempre tuvo la mirada puesta en las vanguardias europeas. No obstante, creó una obra eminentemente folclórica titulada “Alabanzas del Adviento” (1953) basado en un velorio de un niño fallecido en la comuna de La Cruz, lugar donde nació y vivió hasta su adolescencia, retornando siempre.

Bien vale recordar la creación de Instituto de Extensión de Investigaciones del Folklore Musical por decreto 747, el 22 de septiembre de 1944, promovido por la sección de folclor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, organismo que Domingo dirigió, y desde donde apoyó desinteresadamente junto al musicólogo Carlos Lavín Acevedo (1883-1962) a Oreste Plath con su infatigable travesía folclorológica. De hecho Santa Cruz viaja a Norteamérica para adquirir los mejores documentos y equipos para este organismo

Ese mismo año asume la vicerrectoría de la Universidad de Chile, siendo para muchos la mano derecha del rector Hernández. Desde aquí siempre contribuirá de manera discreta en una desconocida amistad académica con Oreste Plath apoyando las semanas del folklore chileno, pues estos eventos pasaban por Amanda Labarca (1887-1975), la que era directora de Extensión de la casa de Bello, dependiente de la Vicerrectoría, en caso de que Domingo no aprobara los presupuestos, estas actividades no se habrían realizado.

En 1982 en una entrevista del poeta Alfonso Calderón Squadritto (1930-2009), Santa Cruz comenta su visión sobre lo popular: “en realidad yo no tengo un rechazo, yo no creo en el arte de masas, creo que la masas pueden producir cosas así”.

A setenta años de su merecido reconocimiento se organiza por la Sociedad de Folclor Chileno, la Cátedra Docta Domingo Santa Cruz Wilson para poner nuevamente en movimiento el programa estético del hombre que es el cerebro de la cultura chilena actual.

[1] Editorial, C. (1952). Domingo Santa Cruz: Datos biográficos; Lista completa de las obras de Domingo Santa Cruz; opinan sobre Domingo Santa Cruz. Revista Musical Chilena, 8(42), p. 145

[2] Editorial, C. (1952). Domingo Santa Cruz: Datos biográficos; Lista completa de las obras de Domingo Santa Cruz; opinan sobre Domingo Santa Cruz. Revista Musical Chilena, 8(42), p. 150

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