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Crisis social y magnicidio: la falta de institucionalidad que deja en vilo a Haití tras el homicidio de Jovenel Moïse

El homicidio del presidente ha causado el estupor internacional y profundizado el ya grave conflicto social en esa nación. Tanto Gilberto Aranda como Guillermo Holzmann consideran que una intervención de Naciones Unidas es extremadamente compleja dado el escenario de incertidumbre en la sucesión en el gobierno haitiano.

Claudia Carvajal G.

  Miércoles 7 de julio 2021 17:41 hrs. 
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La madrugada de este miércoles, un grupo de hombres armados ingresaron a la residencia del presidente Jovenel Moïse, asesinaron a tiros al mandatario y dejaron herida a su cónyuge, quien se encuentra actualmente hospitalizada en un centro asistencial de Puerto Príncipe.

El primer ministro Claude Joseph dio a conocer la información a través de un comunicado oficial en el que se condena el hecho como un acto inhumano y bárbaro.

Esta mañana, a la una de la mañana, 7 de julio, un grupo de personas no identificadas, que hablaban en español e inglés, asesinaron al presidente de la República. El presidente ha muerto a causa de sus heridas”, se lee en el texto difundido a primera hora de esta jornada.

Nuestro medio analizó los hechos ocurridos junto a los analistas internacionales Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, y Guillermo Holzmann,  académico de la  Universidad de Valparaíso, quienes proyectaron un escenario de extrema complejidad para ese país.

“El homicidio del presidente de Haití, Jovenel Moïse, profundiza la crisis política, institucional y social en la cual está Haití. Una crisis política que tenía al presidente asesinado gobernando por decreto y que ha impedido formar una base político y social que permita sacar adelante al país y queda también en evidencia el mayor control que poseen las bandas criminales. En Haití está instalado, hace muchos años, un crimen organizado y que probablemente aparecerá vinculado a este asesinato. El caos en ese país y la debilidad del Estado fortalecen a las bandas criminales y eso significa una pérdida democrática muy importante y habrá que ir observando cómo va evolucionando todo ello para saber si hay posibilidades de salir adelante luego del magnicidio”, señaló Holzmann.

Holzmann

Guillermo Holzmann.

El escenario en que queda ese país tras el asesinato de su presidente es extremadamente complejo ya que, de acuerdo a la legislación interna relativa a la vacancia en el cargo de Jefe de Estado, ésta corresponde al presidente de la Corte de Casación, sin embargo, René Sylvestre, quien ejercía tal función, falleció hace menos de un mes a causa de COVID-19. Por otra parte, para que se pueda dar la asunción a la presidencia interina del primer ministro, Claude Joseph, es necesaria la aprobación del Parlamento que se encuentra paralizado a la espera de las próximas elecciones.

Se ha producido un vacío de poder que deberá definirse a la brevedad. Normalmente cuando eso sucede dentro de Haití es el Poder Judicial el que podría tomar algún tipo de decisiones para poder controlar la situación interna que va a depender de las Fuerzas Armadas y las policías, o incluso de la ayuda externa que debería ser el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”, manifestó Guillermo Holzmann.

Por su parte, Gilberto Aranda reflexionó sobre la larga duración de la crisis haitiana que ha tenido diversas fases, pero enfatizó en que la que atraviesa actualmente es de una profundidad aún mayor.

“La posibilidad de organizar un gobierno transitorio no se ve fácil, probablemente tendrán que acudir a una práctica excepcional con el primer ministro y otros actores políticos porque simplemente no están las condiciones para seguir la normativa específica al respecto”.

El tenor del atentado que terminó con la vida del Presidente habla no solo de un tráfico de armas que no ha parado, sino que incluso abre la posibilidad que hayan sido mercenarios quienes hayan acometido el crimen. Todo esto después de la larga presencia de Naciones Unidas con misiones específicas y también de la sociedad internacional en distintos momentos pareciera que no se ha logrado crear una institucionalidad en Haití que permita resolver estas situaciones tan críticas”.

Consultado sobre las reales atribuciones prácticas de la ONU en Haití, Holzmann explicó la actuación del organismo internacional está supeditada a la solicitud expresa de algún poder constituido y reconocido en Haití.

“En este minuto, con toda certeza, los asesores del Consejo de Seguridad deben estar haciendo las evaluaciones de lo que está pasando y cuál es la voluntad de Haití de permitir que Naciones Unidas puedan desplegar fuerzas en virtud del capítulo 7, que es la imposición de la paz dentro de ese conflicto. Pero no pueden hacer nada si no hay un poder constituido desde Haití que pida formalmente esa intervención”.

Para el académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, la intervención de Naciones Unidas en el país del Caribe es un asunto que no está del todo claro, debido al contexto global en que nos encontramos.

Gilberto Aranda

Gilberto Aranda.

“El tenor internacional que existe, en que los países están concentrados en sus temas domésticos a propósito de la pandemia y de las distintas efervescencias sociopolíticas que hay, hace difícil que Naciones Unidas pueda participar. Ciertamente el que Naciones Unidas intervenga da ciertas garantías, pero para ello requiere del concurso de países ya sea para obligar a la paz o incluso para que se establezca un tipo de misión especial de Cascos Azules. Eso no será fácil en este 2021 tan acontecido por la cuestión pandémica”.

El fallecido presidente, que gobernaba por decretos, había denunciado un intento de Golpe de Estado propiciado por una parte del Poder Judicial y para el analista internacional  y académico de la Universidad de Valparaíso, eso dice relación con que Haití nunca logró sostener un gobierno que tuviese pleno apoyo social y político.

“Esta conflictividad finalmente ha terminado en un deterioro evidente de la democracia. Hoy Haití es uno de los países más pobres, es una base de la criminalidad organizada internacional y la corrupción ha sido un problema de varias décadas. El magnicidio da cuenta que no hay una capacidad dentro del país para sostener un proceso democrático validado por la ciudadanía y que claramente está marcado por los hechos de violencia de distinta naturaleza que han acompañado a Haití”.

Específicamente respecto del magnicidio ocurrido en la madrugada de este miércoles, Holzmann aseguró que es un tema extremadamente delicado ya que no se trató de una muerte producto de un levantamiento popular, sino que fue un acto planificado y ejecutado en el mismo hogar del ahora fallecido mandatario.

Esto fue una operación específica para matar al Presidente y eso tiene que ver con las pugnas de poder y no desde la perspectiva política, sino territorial. Creo que hay 48 horas como máximo para que las Fuerzas Armadas y la Policía de Haití definan qué van a hacer, por lo pronto debería decretarse un estado de Sitio bajo el control de las Fuerzas Armadas y la policía de los territorios. De no lograrse eso, Haití puede caer en una situación de ingobernabilidad completa donde estaríamos realmente ante un país sin gobierno y si el Poder Judicial no logra armarse para definir qué hacer ante los organismos internacionales, la situación de Haití será aún más convulsionada y con un número de muertes mucho mayor porque eso se expresará en enfrentamientos en las calles entre los distintos grupos que hay en ese país”.

En marzo, luego del fracaso de una operación policial en Puerto Príncipe que terminó con cuatro uniformados muertos y la pérdida de las armas policiales en manos de grupos criminales, el gobierno haitiano anunció la dictación de un decreto de estado de emergencia en cuatro zonas del país. En ese entonces, el Secretario de Estado de Comunicación, Frantz Exantus, aseguró que la medida solo sería aplicable en los lugares que la policía lo necesitara y desestimó totalmente la posibilidad que las bandas criminales se tomaran todo el territorio

“No creemos que vaya a ser implementado en todo el territorio, pero puede ocurrir que dos o tres bandidos intenten controlar una parte del territorio”, dijo el secretario de Estado en la oportunidad.

Sin embargo, la violencia ha recrudecido en las últimas semanas hasta llegar a lo ocurrido este miércoles con el asesinato del presidente. En ese sentido, Guillermo Holzmann explicó que eso puede deberse a las bandas en pugna territorial y también a otros intereses.

Hay que mirar bien la relevancia geoestratégica de Haití en el Caribe, la cercanía con América del Norte y el rol que está jugando en las actividades ilícitas, particularmente el narcotráfico y el contrabando. Hay varias hipótesis que plantean que acá hay un magnicidio planificado y el tema es quién lo ejecutó y qué intereses hay detrás de ello. Todo parece indicar que no proviene solamente de la pugna política interna, sino que de intereses económicos asociados a la criminalidad organizada”.

Hasta el cierre de esta nota no hay ningún grupo que se haya adjudicado el magnicidio de Jovenel Moïse, mientras que el país se encuentra en estado de sitio. La comunidad internacional en general ha expresado su condena a los hechos ocurridos y han expresado sus condolencias a la familia y nación haitiana.

Desde Chile, el presidente Sebastián Piñera, rechazó los hechos ocurridos en Puerto Príncipe esta madrugada a través de un mensaje en su cuenta de Twitter. A la vez, hizo un llamado a “la unidad y paz para fortalecer la democracia y encontrar una salida a la grave crisis que atraviesa Haití”.

 

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