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Elizabeth Morris y Magdalena Matthey se unen para explorar las melodías más profundas de Latinoamérica

Tornasol Lado B, ese es el nombre del nuevo EP de las compositoras e intérpretes nacionales. Creado en pandemia, el proyecto cuenta con una serie de canciones que revistan el repertorio tradicional latinoamericano, entre ellas, La llorona y Lamento Borincano.

Abril Becerra

  Domingo 8 de agosto 2021 9:51 hrs. 
eli morris y magdalena matthey


En 2020, las compositoras nacionales Elizabeth Morris y Magdalena Matthey presentaron el Lado A del EP Tornasol, producción que incluía melodías como El Surco de Chabuca Granda y Copla, canción tradicional del repertorio venezolano. Ese proyecto contemplaba una segunda parte, pero la pandemia vino a suspender todo ese proceso que se había realizado en estudios y con ensayos presenciales. 

Por largos meses, la idea de retomar este trabajo rondó a las intérpretes, quienes apenas intuían cómo seguir creando e intercambiando apreciaciones desde el confinamiento. Esto, hasta que por medio de mensajes de Whatsapp, conversaciones virtuales y correos electrónicos, las artistas decidieron recomenzar este proyecto que, en pocos meses, daría vida a Tornasol Lado B.

“Este proceso fue muy distinto, evidentemente, al Lado A. La distancia nos hizo aprender de nosotras mismas y ver de lo que éramos capaces. El proceso fue mucho de compartir propuestas de versiones a través del Whatsapp. Grabamos cada una en su estudio. Elizabeth grabó todas las guitarras y su voz en su casa, yo también con un poco de ayuda. Fue bien interesante”, comenta Magdalena Matthey respecto de esta experiencia. 

“También había una concentración distinta, a pesar de que había muchas cosas que hacer. Había una disposición diferente en el sentido de que hoy no podemos salir casi de casa y no hay tantos distractores. Me da la sensación de que eso pudo haber ayudado a la rapidez con que trabajamos. La misma elección de las canciones fue en un encuentro que tuvimos con todos los cuidados. El Lado A no fue tan rápido”, dice.

El EP fue lanzado a fines de julio de manera online e incluyó cuatro canciones que revisitan el repertorio tradicional latinoamericano, entre ellas, La llorona y Lamento Borincano. De esa manera, el disco presenta un viaje que va descubriendo aquellas composiciones más profundas de nuestro continente, revelando, paralelamente, una diversidad de ritmos y colores. 

“Tiene mucho que ver con esa reconexión con nuestros orígenes y con lo que nos conforma culturalmente y que estaba muy soterrado”, explica Elizabeth Morris sobre la selección de canciones. “Tiene que ver con las sonoridades, la música, las temáticas. Lamento Borincano es del principio del siglo XX y habla de las penurias que vivían los campesinos en Puerto Rico, entonces, son temáticas que siguen muy vigentes. Tiene mucho que ver con poner en valor toda esa riqueza cultural que está súper borroneada, dejada en un rincón. Es como desempolvar eso y mostrarlo”, añade. 

Para ambas músicas, Tornasol Lado B implicó todo un reto en términos de cómo adaptarse a las tecnologías, sin embargo, en ese proceso ambas artistas lograron adaptarse a las circunstancias y hoy dicen sentirse mucho más fortalecidas respecto de ámbitos que, anteriormente, eran un tanto lejanos, como, por ejemplo, la difusión de sus obras. En ese sentido, las intérpretes afirman que, durante la pandemia, todas las prácticas cambiaron y que las y los trabajadores de las artes hoy deben realizar más de una tarea para promocionar sus creaciones. 

“Toda la manera de funcionar cambió y, por lo menos acá en Chile, prácticamente no existen los sellos como se entendían antes en el mundo. Entonces, nosotras hacemos todo y la manera de difundirlos es a través de las redes sociales”, dice Elizabeth Morris. 

“Trato siempre de verle el lado positivo a las cosas y creo que eso ha sido un bonito descubrimiento, porque uno puede conocer a quien está recibiendo lo que nosotros hacemos. Eso nos acerca. Es muy loco cómo esto de la distancia también nos ha acercado a gente. Creo que eso es lo bueno. En la medida que uno use la tecnología bien y sepa usarla a favor de la humanidad y no en contra de la humanidad, está todo bien”, comenta. 

Durante el último tiempo, el dúo ha participado en conciertos y conversaciones digitales. De hecho, en sus plataformas son bastante activas. Frente a ello, Magdalena Matthey advierte que quien más se ha entusiasmado con esta virtualidad es Elizabeth, aunque indica que quienes hoy no figuran en las redes sociales, sencillamente, desaparecen. 

Tornasol. Lado B.

Tornasol. Lado B.

“A mi me ha costado un montón entender cómo se sube una canción, cómo hacer la difusión. De alguna manera, estás obligado a estar en Instagram o Facebook, porque sino estás, desapareciste. Para mí ha sido violento. Era bastante más tranquilo anunciar los conciertos poniendo afiches, porque ahora tienes que estar todos los días subiendo cosas y es un poco fuerte. Pero hay que ir aprendiendo”, dice. 

“Ahora, hay un desequilibrio bastante grande, porque nosotros como país no tenemos una claridad o una valoración hacia la música en su diversidad. Entonces, ahí siento grandes desventajas en el tema de la difusión y cómo la gente puede llegar a escuchar tu música. O sea, pasar del soporte a, rápidamente, lo digital es un poco violento. Hay mucha gente que no sabe cómo funciona o tampoco quiere aprender porque simplemente le complica”, añade la intérprete. 

Tornasol Lado B  ya se encuentra disponible en plataformas digitales como Spotify y podría ser presentado en un concierto en vivo a fines de este año o a principios de 2022. También las artistas planean editar el disco en vinilo. 

“Eso es algo que no queremos soltar. Si bien estamos en tiempos en que lo digital es lo que la gente está escuchando, también tenemos un público que todavía quiere tener contacto con lo físico, que es lo mismo que nos pasa con el libro. Por más que uno pueda leer un libro de manera digital, el accesorio en sí tiene un sentido de ritualidad”, dice Matthey. 

Por lo pronto, las artistas continuarán con una agenda que, lentamente, comienza a reactivarse. Así, participarán en el próximo concierto del músico Nano Stern y en el Festival Arte y Memoria de la Fundación Víctor Jara.

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