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América Despierta, el regreso de la obra más buscada de Patricia Israel y Alberto Pérez

En septiembre de 1973, La Tercera publicó una imagen en la que un grupo de militares incendiaba una serigrafía de los artistas Patricia Israel y Alberto Pérez. Durante los últimos años, el Museo de la Solidaridad Salvador Allende intentó dar con una de las copias originales de la pieza hasta que, a fines de 2020, lograron concretar este anhelo gracias a una donación proveniente de Bélgica.

Abril Becerra M.

  Domingo 12 de septiembre 2021 9:36 hrs. 
portada la tercera


El mismo 11 de septiembre de 1973, los militares iniciaron una operación de “limpieza” para borrar la huella de la Unidad Popular. Las detenciones y los allanamientos se dieron en cadena. Los centros de tortura se instalaron en cada rincón y la censura se transformó en norma.

El circuito del arte también enfrentó su propio desmantelamiento y los artistas, que en los ‘70 se comprometieron con el gobierno socialista, fueron perseguidos, encarcelados o brutalmente asesinados. 

Las brigadas muralistas dejaron las calles, Roberto Matta abandonó el país, Nemesio Antúnez renunció a su cargo como director del Museo Nacional de Bellas Artes para salir al exilio y José Balmes y Gracia Barrios se refugiaron en la embajada francesa. 

Los militares también arremetieron contra aquellas obras que aludían, directamente, al periodo allendista. Esa embestida llegó a tal punto que, el 21 de septiembre de 1973, La Tercera publicó en su portada una imagen en donde un grupo de militares quemaban, frente a las Torres San Borja en Santiago, una obra de los artistas Patricia Israel y Alberto Pérez.  

Se trataba de la serigrafía América Despierta, obra creada en 1972 que, por medio de la representación de coloridas imágenes, daba cuenta de la Latinoamérica profunda, con sus luces y sombras. La pieza era singular. Dividida en dos pliegos, mostraba un mapa en el que destacaban héroes, animales y alimentos. Al final, la pieza mostraba una firma, en la que los artistas se declaraban geógrafos. Pero no cualquier tipo de geógrafos, sino que dos profesionales armados con un fusil ante los pies de un continente teñido de vida y represión.  

América Despierta representaba, por sobre todo, la unión de dos ejes culturales: Cuba y Chile. Había sido presentada en la trigésima sexta Bienal de Venecia en junio de 1972. Sin embargo, tras la imagen exhibida por La Tercera, la pieza se transformó en un ícono de la represión y la censura del régimen en Chile. 

El Museo de la Solidaridad Salvador Allende intentó rastrear copias de esta pieza en más de una oportunidad. Así, detectó una en manos de un coleccionista privado en Chile y otra, en el Centro de Estudios de Gráfica Política de Los Ángeles, en Estados Unidos. Pero, a finales de 2020, toda esta historia de búsqueda incansable cambió gracias a una donación proveniente de Bélgica.

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Portada del diario La Tercera.

Un correo desde Bélgica 

La historia de América Despierta siempre estuvo presente en la memoria de Paz Moreno, hija de la artista Patricia Israel. Para su familia, la pieza tenía una importancia que trascendía lo político y removía más de una herida. 

Luego del Golpe de Estado, tanto Patricia Israel como Alberto Pérez pasaron a la clandestinidad, por lo que la publicación de La Tercera fue percibida como una amenaza directa. Para entonces, la casa de Israel ya había sido allanada, por lo que, días después de la publicación, la artista debió salir rápidamente del país. 

“El mensaje fue claro: o seguía escondida y se iba, o la mataban. Claramente, fue una amenaza de muerte”, comenta Paz Moreno. “Ella tenía un mini celeste y cruzó la cordillera de forma clandestina por un paso clandestino. Finalmente, para la familia esa obra sí es importante, para mí sobre todo. No sólo es un tema político. También es un tema de quiebre familiar por dejar de vivir con la madre repentinamente y no saber qué pasa”, rememora. 

Pero hace casi siete años, la historia en torno a la pieza cambió. Entonces, Paz Moreno recibió un inusual correo desde Bélgica, en el que una octogenaria mujer decía poseer una de las copias originales de la obra. Para la hija de la pintora éste fue un hecho emocionante, ya que por primera vez visualizaba una posibilidad real de recuperar la serigrafía. 

La donante había accedido a la pieza, en los años 70, cuando llegó a Chile para participar en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en el Tercer Mundo, más conocida como Unctad III. Allí tomó contacto con la primera esposa de Alberto Pérez, quien le obsequió una de las copias originales de la obra. 

Deslumbrada por la importancia que la Unidad Popular le daba al arte, la joven diplomática conservó el regalo y, una vez en su hogar, no dudó en colgarlo en su oficina. Más tarde vinieron cambios de casa, pero la obra siempre estuvo expuesta, a la vista de sus cercanos. 

América Despierta

América Despierta

Sin embargo, en los últimos 12 años, la mujer realizó varios intentos por donar la obra al Estado de Chile, pero ninguna de estas acciones lograron concretarse, pese a que la ex diplomática tomó contacto con dos Presidentes, distintas instituciones públicas y museos. 

“Ella lo intentó bastante, pero no funcionó. Luego se contactó conmigo y yo no hablaba francés y ella no hablaba castellano. Pero fue muy acogedora (…). Para mí esos seis años fueron de frustración tras frustración, porque la valoración era cero”, dice Moreno, quien, finalmente, optó por contactarse con el Museo de la Solidaridad Salvador Allende. 

Fue recién a través de esta institución que pudo gestionarse el traslado de la obra. Esto, con el apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores (DIRAC)En ese proceso, el comunicador audiovisual Mauricio Georget jugó un rol clave, ya que fue él quien hizo los trámites con la donante y la embajada para dar curso al traslado. 

“Ella cree que esta imagen le pertenece más a los chilenos que a una sola persona. Quiere compartir la riqueza de esa obra. No es una persona egoísta, por el contrario, es muy generosa. Ella no quiere que esta obra la compre a un particular, no quiere que la compre un anticuario, no quiere que la compre una casa de remates de antigüedades, quiere entregarla al Estado de Chile para que pueda difundirla y presentarla”, explica el comunicador sobre las razones detrás de la donación. 

No obstante, este proceso se cursó durante la crisis sanitaria, lo que volvió a complicar las diligencias: “Durante la pandemia, ella no quería recibirme y cuando fuimos a buscar la obra, ella la tuvo que sacar la obra para afuera de la casa y tuvimos que poner una carpa para esperar que vinieran los transportistas”. 

“Ahora, sin pandemia, el Gobierno de Chile, la DIRAC, el museo, no hubiesen tenido el presupuesto disponible para el traslado, pero como se tuvieron que aplazar las cosas, sí existía presupuesto en ese momento. Fue algo mágico”, relata el comunicador. 

Recuperación y muestra  

En 2020, el Museo de la Solidaridad Salvador Allende preparaba una exposición, en la que se haría un guiño a la obra, por lo que la donación no pudo llegar en un mejor momento. 

Claudia Zaldívar, directora de la institución, señala que para ellos esta pieza era relevante ya que evidenciaba la relación cultural existente en el eje Cuba-Santiago. “Para nosotros fue súper importante, porque en una exposición anterior presentamos, con todos los derechos, una reproducción de la obra América Despierta”.

“Esta es una obra súper icónica de los años 70. Tiene una iconografía fantástica: en Brasil aparece un gigante autoritario, pero también hay una mariposa, un caimán. Todo tiene una lectura”, comenta.

Una vez en el museo, la pieza debió ser restaurada. En general, mostraba un buen aspecto, pero el paso del tiempo le había impreso un color amarillento, fruto del ajetreo doméstico al que fue expuesta. Caroll Yasky, coordinadora del área de Colección del Museo, relata que ese proceso fue realizado con especialistas en papel y que el trabajo de recuperación se prolongó por casi un mes. 

“La obra ya venía adherida sobre un soporte rígido,
una madera, pero venía bastante amarillento, como sucio. Esta es una serigrafía de 13 colores, entonces, era una serigrafía muy colorida, muy difícil de producir. Entonces, es bastante impresionante cómo quedó la obra. Los colores volvieron a aflorar y se ve muy bien”, dice.

museo de la solidaridad

Actualmente, la pieza forma parte de Lunes es revolución, muestra que fue inaugurada recientemente en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende y que exhibe el trabajo de una veintena de artistas y colectivos que repasan la idea de revuelta, entre ellos, Roberto Matta y Enrique Lihn.

Victoria Martínez, asistente curatorial del museo, expresa que el trabajo de Alberto Pérez y Patricia Israel revela la influencia visual de Cuba en Chile. Esta marca quedó en más de una obra de la dupla de artistas, sin embargo, América Despierta es uno de los casos más simbólicos.

“Esta obra tiene una iconografía bien clara. Aparece el rostro del Che Guevara, distintas figuras que representan movimientos revolucionarios de izquierda en distintos momentos. Entonces, claramente es una obra que no era bienvenida en el contexto de la dictadura”, explica. 

“Alberto Pérez fue uno de los artistas más activos durante el momento más brillante del proceso de revolución cubana y la curadora de la muestra, Soledad García, elige incluir dentro de la curatoría no solo esta obra, sino que varios afiches que ellos produjeron en esa época. Ninguno de estos afiches está en Chile, sino que están en colecciones privadas y en museos extranjeros”, adelanta la investigadora. “Ahí hay todo un muro dedicado a la obra de ellos. Se presenta lo que fue el trabajo como dupla, lo que fue super fructífero”, dice.  

La recuperación de una de las copias originales de América Despierta marca un antes y un después. Cierra un ciclo para la familia de los artistas, pero también abre nuevas preguntas: ¿cuántas copias originales de esta pieza existen?, ¿quiénes son sus custodios?, ¿cómo recuperar aquella historia del arte desmantelada durante dictadura? Allí aún queda un largo camino que recorrer.

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